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Dios permitió que te equivocaras

Tu historia personal, desde su COMIENZO al PRESENTE; y del PRESENTE hacia su FINAL, no ha estado ni estara a la deriva, aunque por momentos tu asi lo hayas sentido…

A lo largo de tu caminar por esta vida, Dios ha estado pendiente de todos tus pasos… Es cierto que hubo momentos que diste pasos tan errados, que tuviste que enfrentar consecuencias de tristeza, dolor y frustracion. Pero eso no indica que Dios estaba desentendido de ellos.

Dios sabia perfectamente lo que decidias y la accion que eso conllevaba de tu parte; pero te dejo actuar aun en aquellas decisiones que no eran las correctas. Dios permitio que te equivocaras, para que te dieses cuenta de lo importante que es tomarle en cuenta a El en cada paso que des, por muy pequeño e insignificante que parezca…

Dios ha mostrado en su Palabra, cuales son las PAUTAS claras y precisas que hemos de tomar en cuenta en nuestras decisiones por la vida.

Las decisiones no se toman por lo que TU PIENSAS que asi es; no se toman por los SENTIMIENTOS que dominan tu corazon; ni tampoco por los DESEOS que tienes. Las verdaderas decisiones se toman teniendo como UNICA BASE las pautas doctrinales, eticas y morales que nuestro Señor Jesucristo ha dejado establecidas en forma clara en su Palabra… Si tomas otra BASE, vas por mal camino.

Ahhh!!! Si yo en el pasado hubiese decidido y actuado conforme a esas pautas, cuandos dolores me habria evitado; pero lo importante es que un dia llegue a comprender que para tener el RESPALDO DE DIOS en todo lo que emprendiera, debia de tomar en cuenta NO solamente mis puntos de vista… Sino los de EL.

Asi que no te olvides de tomar en cuenta a Dios en todos tus proyectos para que todo te salga bien; es mas, el en su soberania sabia y perfecta es quien TE HA SACADO de donde estabas, para traerte alli donde justamente estas hoy, pero tambien para CONDUCIRTE EN SU VOLUNTAD hacia donde el lo tiene preparado hasta cuando llegue el momento de tu paso final por este mundo…

Si Dios permitio que te equivocaras, fue para ENSEÑARTE que eres libre; pero esa libertad te trae CONSECUENCIAS de mal o bien; de mal si vives en POSICION CONTRARIA al punto de vista de Dios; pero de bien si vives de acuerdo los lineamientos que el ha dejado establecidos en su Palabra…

Recuerdalo: Pese a tus errores pasados, Dios te ha traido a este punto tal, para que aprendas a caminar de su mano y EN SU VOLUNTAD a traves de los aridos, espinosos y engañosos caminos del mundo…

“Y EN EL DESIERTO HAS VISTO QUE EL SEÑOR TU DIOS, TE HA TRAIDO, COMO TRAE EL HOMBRE A SU HIJO, POR TODO EL CAMINO QUE HABEIS ANDADO, HASTA LLEGAR A ESTE LUGAR” Deuteronomio 1:31

Jose Alfredo Lievano

Reflexión extraída del sitio http://www.espaciomix.com/cristianos/

Enfocando la fe…

Todos los seres humanos tenemos fe. Hay quienes depositan su fe en el progreso económico. Otros invierten sus esperanzas en la posibilidad de tener un gobernante que se preocupe realmente por la gente. Muchos viven esperando que algún golpe de suerte los lleve a ser completamente felices. Y también están aquellos que simplemente tienen fe en la fe, aguardando siempre soluciones mágicas y respuestas instantáneas.

Cuando pienso en esto recuerdo un episodio conmovedor en la vida de un matrimonio que conocí hace algún tiempo. Al año de casarse, y faltando muy poco para que estos amigos concluyan sus carreras en el seminario teológico, nació su primer hijo. Pero esta alegría fue empañada rápidamente: el bebé padecía una seria e incurable anomalía genética, por la cual los médicos sólo le daban unos pocos días de vida.

Familiares y amigos se acercaron para alentarlos e inspirarlos a confiar en que todo iba a salir bien. Pero finalmente no fue así: a las pocas semanas su pequeño niño falleció.

“¿Sabes cuál fue la experiencia más difícil?”, acotó la madre, “Escuchar de labios de un amigo cercano que nuestro bebé había muerto porque no tuvimos la suficiente fe como para que él se sanara”. “Increíble”, pensé, pero inmediatamente ambos afirmaron: “Sin embargo, y a pesar de la gran tristeza que todavía experimentamos, jamás hemos creído una mentira tan grande, pues tenemos bien en claro que la fe no es un elemento místico para mover el destino a nuestro antojo, sino una realidad que nos ayuda a atravesar todas las circunstancias de nuestra corta existencia, tomados de la mano de Dios”.

Todos los seres humanos tenemos fe… pero no todos ponemos en práctica aquello en lo que creemos. En palabras de Ricardo Arjona, afamado cantante latinoamericano, “la única forma de no redundar es decir la verdad, decir que a Jesús le gusta que actuemos no que hablemos, decir que Jesús es más que cinco letras formando un nombre, decir que Jesús es verbo, no sustantivo”. Cuesta, ¡pero vaya que vale la pena vivir de esta manera!

“La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se prueba con fuego, la fe que ustedes tienen en Dios se prueba por medio de los problemas. Si ustedes pasan la prueba, su fe será más valiosa que el oro, pues el oro se puede destruir.
Ustedes, aunque nunca han visto a Jesucristo, lo aman y creen en él, y tienen una alegría tan grande y hermosa que no puede describirse con palabras” (1 Pedro 1:7-8).

Cristian Franco
Reflexión esxtraída del sitio http://www.renuevodeplenitud.com/

Esta reflexión me recuerda la historia de Sadrac, Mesac y Abednego cuando decidieron meterlos al horno de fuego. Esto fue lo que ellos dijeron: “—¡No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad! Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad. Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua.”

Esto es fe! Ellos sabían que Dios podía librarlos. Lo hiciera o no, ellos seguirían honrrandolo.
Como se mencionó en la reflexión “la fe no es un elemento místico para mover el destino a nuestro antojo, sino una realidad que nos ayuda a atravesar todas las circunstancias de nuestra corta existencia, tomados de la mano de Dios”.

Hoy buscaré relación, no religión

“Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando”. Juan 15:14
Hay una enorme diferencia entre la religión hacia Dios y la Relación con Dios. La religión esencialmente hace un bosquejo de las maneras en que las personas como tú y yo debemos vivir con el fin de ser aceptables (para acercarnos) a Dios.
La religión hace énfasis en lo que necesitamos hacer para Él.

La relación con Dios, por otra parte, está completamente basada en lo que Dios hace por nosotros. Con la religión, el gran interrogante es si Dios considerará que lo que hacemos será suficientemente adecuado de acuerdo con Sus estándares.

¿Aceptará Dios lo que hacemos por Él? ¿Estará dispuesto a recibirnos en Su presencia?
Lo que la Biblia enseña acerca de Dios, y la relación que Él quiere con nosotros, es exactamente lo opuesto a eso; el punto no es si Él aceptará lo que hacemos por Él, sino si nosotros aceptaremos lo que Él ha hecho por nosotros.

La religión es uno de los peores enemigos de tu relación con el Señor. La mentalidad religiosa, al acecho en los rincones carnales de cada alma, intenta interpretar o caracterizar nuestro caminar con el Señor como una serie de pasos que tenemos que dar por Él, cosas que tenemos que hacer para probarle algo, o para mostrarle el esfuerzo que estamos haciendo.

Dios quiere beneficiarnos todos los días de nuestras vidas y que la misericordia nos siga.

La religión nos dice que nosotros tenemos que ser buenos con Dios y seguirlo a Él cumpliendo con reglas y reglamentos todos los días de nuestras vidas. Dios quiere quitarnos el peso de encima y sostenernos; la religión quiere agregar otras cargas y poner sobre nosotros el peso de sostener nuestra unión con Dios.

La religión es uno de los peores enemigos de tu relación con el Señor.
Jesús no vino a fundar una religión, sino a establecer una relación con el hombre.
Hoy..por lo tanto no buscaré tener religión, sino tener relación.

Señor, Gracias por venir a restablecer con tu amor la relación que estaba rota entre mi persona y el Padre Celestial. Gracias Jesús. Hoy buscaré fortalecer esa relación. Amén.
Dr. Daniel A. Brown
Disfrute tu Diario Vivir.Hoy

Reflexión extrahída del sitio http://www.renuevodeplenitud.com/

El Rey sin dientes

Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un adivino para que interpretase su sueño.

“¡Qué desgracia, mi Señor!” exclamó el adivino, “cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra Majestad”.

“¡Qué insolencia!” gritó el Sultán enfurecido, “¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!” Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

Más tarde ordenó que le trajesen a otro adivino y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo: “¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada… ¡El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes!”

Iluminóse el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro.
Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: “No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que la del primer adivino. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

“Recuerda bien, amigo mío”, respondió el segundo adivino, “que todo depende de la forma en el decir… uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse”.

De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma conque debe ser comunicada es lo que provoca, en algunos casos, grandes problemas.

La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado.

Que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños. Sal 34:13

La boca del justo imparte sabiduría,y su lengua emite justicia.Sal 37:30

Su propia lengua será su ruina,y quien los vea se burlará de ellos. Sal 54:8
Reflexión extraída del sitio http://www.renuevodeplenitud.com/

Un ayuno especial

Por Dante Gebel

Hay dos áreas personales con las que he luchado gran parte de mi juventud. La primera es la televisión pues siempre me han apasionado los medios de comunicación en todas sus formas. De hecho, una gran parte de mi adolescencia trabajé como dibujante humorístico y diseñador gráfico de revistas y periódicos.

Podía pasar más de cinco horas haciendo zapping con el control remoto, recorriendo sistemáticamente más de sesenta canales. Nunca lo consideré una debilidad, pues calmaba mi conciencia con el argumento de que tan solo estaba informándome. Después de todo, necesitaba desconectarme de las tensiones diarias. Sin embargo, poco a poco las horas perdidas frente al televisor lograban disipar mi vida de oración. «Puedo manejar esto con madurez —decía—, si elijo qué mirar; así nunca tendré problemas con mi vida espiritual».

Una noche, luego de apagar el televisor, fui a mi cuarto a orar y le pregunté al Señor qué me faltaba para que Él pudiera usarme. Entonces oí una voz en el corazón: «Quiero que ayunes. Pero no un ayuno de alimentos, sino un ayuno de cosas legítimas».

Eso significaba abstenerme de ciertos «placeres» que, no necesariamente eran pecado pero sí me eran solicitadas por Dios. Un ayuno de «cosas legítimas» implica entonces negarse amistades poco convenientes, conversaciones ociosas u horas frente a la pantalla del televisor. Si piensa que me quejé, está en lo cierto. Después de «explicarle» al Señor que mirar televisión no es pecado ni tampoco el observar una película me haría abandonar la oración, y después de esgrimir muchas otras excusas, entendí que Dios deseaba hacerme iniciar mi paso por la cruz ayunando de todo lo que ocupaba mi valioso tiempo.

Valoro mucho los ayunos de alimentos, mas estoy convencido de que no sirve de nada abstenerse de alimentos todo un día si luego nos «atragantamos» con la televisión o con cualquier otro tipo de distracciones el resto de la semana. Por eso, estar muerto a la carne significa ser capaz de darlo todo no solo en un ayuno ocasional, sino en toda nuestra vida.

Lo segundo por enfrentar fue mi amor desmedido hacia el ministerio.

El 17 de junio de 1996 viajé a San Nicolás, Buenos Aires, para predicar en una cumbre juvenil. En medio de la oración pedí al Señor me mostrara si aún quedaba algo que continuara empañando mi comunión con Él. Fue entonces cuando pude oír claramente: «Tu ministerio». Le dije al Señor cuán agradecido estaba por el trabajo con la juventud y que anhelaba saber si existía algún impedimento para acercarme a Él. «Tu ministerio» —fueron otra vez las dos únicas palabras que escuché con claridad. Dios trataba de decirme que mi trabajo en la obra de Dios había ocupado el lugar que le pertenecía únicamente a Él.

«Oh, Señor amado —oré— he luchado con mis complejos gran parte de mi juventud y lo único que me dio esperanzas fue haberte conocido. El ministerio es todo lo que tengo, es mi motor, mi oxígeno. Tú sabes cuánto amo predicar y hacer cruzadas; si me pides eso, no me queda absolutamente nada». Aunque todo lo expresado era cierto, también ese amor por el ministerio, bien lo sabía, opacaba a quien me lo había entregado. Y cuando la profecía se vuelve mayor que su propio generador, es necesario sacrificarla en el altar.

El hambre por el éxito había tomado el control y el hambre de Dios tenía el asiento trasero. Dios cela ese estrado que tanto amamos. El Señor, de ser necesario, nos arrancará de los púlpitos y nos llevará a su intimidad, al cuarto privado de oración.

Recuerdo una etapa de mi vida donde, literalmente, llegaba exhausto a la cama; en otras, solo revisaba viejos bosquejos de sermones para elegir cuál predicaría esa misma noche. Y aunque todas mis actividades las hacía de corazón y eran absolutamente loables, también secaban mi vida espiritual, es decir, mis ocupaciones estropeaban mi altar. Incluso llegué al punto de tener compromisos para predicar hasta ¡dos años enteros por adelantado! En esos momentos me sentía realizado de ser tan joven y de tener tanta actividad relacionada con el Reino. Pero para Dios no es importante una agenda repleta sino una buena relación con Él.

En medio de este caos de actividades, me llegó una invitación a uno de los congresos más importantes de Latinoamérica. Por supuesto acepté gustoso y fijamos una fecha. Cuando corté el teléfono, Dios me dijo claramente: «No vas a ir. Quiero que suspendas todas tus invitaciones y vengas a mi altar. Te espero en las madrugadas para charlar cara a cara». Evidentemente no fue fácil obedecer, pero Él no estaba dispuesto a que el ministerio devorara mi comunión íntima con Él.
Las credenciales y los doctorados no te habilitan para estar ungido, solo pasar por la cruz marca la diferencia.

Pastor Internacional de Jovenes: Dante Gebel – www.DanteGebel.com
Condensado del libro Pasión de Multitudes por Dante Gebel. Publicado por Caribe / Betania Editores.

QUE HACEMOS DE MAS?

¿Qué hacemos de más?

Y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Mateo 5:41
Las personas que rodeaban a Jesús y escucharon estas palabras por primera vez se quedaron perplejas con su enseñanza. Su primera reacción fue pensar que el Maestro recurría al sarcasmo para presentar después alguna aplicación pro-limda de aquel sorprendente concepto. Otros creyeron que, sencillamente, bromeaba cuando pedía a sus seguidores que no solamente llevasen la carga a lo largo de una milla, sino que hicieran de buena gana otra milla adicional.
En los días de Jesús, los romanos tenían una costumbre que ya practicaban los persas medio milenio antes. La práctica en cuestión consistía en que los militares vencedores tenían ciertas prerrogativas sobre los ciudadanos de las naciones cuyos ejércitos habían sucumbido ante el poderío del vencedor. Así, cualquier soldado romano podía exigir de un judío varón, viejo o joven, que le llevara su carga por una milla. Esto causaba incomodidad y resentimiento hacia los romanos, y las personas así obligadas jamás daban un solo paso más de lo que la ley de conquista les exigía. Por esa razón precisamente, las palabras de Jesús no fueron bien recibidas por los que las escuchaban.
Al pedir que andemos la segunda milla, Jesús trata de enseñar un principio vital de su reino. Jesús está diciendo que cualquier gentil o persona no salvada puede ir una milla. «Porque si amáis a los que os aman ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen lo mismo los publícanos?» (Mat. 5: 46).
La primera “milla” es amar a aquellos que nos aman. La segunda “milla” es amar a aquellos que no nos aman. Debemos recordar siempre que la vida es vivida en tres niveles: el nivel infernal es retornar mal por bien; el nivel humano es retornar bien por bien y mal por mal; el nivel celestial es retornar bien por mal.
Considera hoy el importante mensaje de Jesús sobre la segunda milla. Él te pide que hagas más de lo que se requiere. Practica hoy la ley de la segunda milla. No esperes que vengan a pedirte perdón por la ofensa que te hicieron; acude tú a quien te agravió. No termines tu jornada de trabajo de ocho horas cuando el reloj marque la hora de salida; quédate un momento más para ayudar a quien esté en apuros con su tarea. Sonríe al que te pone mala cara. Alaba a quien te maldice; hable bien del que te critica.
Hoy es buen día para andar la segunda milla

Que Dios te bendiga,

Noviembre 13

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POR QUE TENGO ENEMIGOS?

¿Por qué tengo enemigos?

Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Lucas 21:17

Cuando Jesús dijo: «Amad a vuestros enemigos», dio por sentado que todos tenemos uno o más enemigos. Lamentablemente, es posible que muchos de núestros enemigos, o tal vez todos ellos, sean de nuestra misma comunidad de fe. Esto no ha cambiado desde los tiempos de Jesús pues la persecución que enfrenta cada uno de nosotros frecuentemente proviene de aquellos que profesan creer en Dios.
Es doloroso pensar que nuestros enemigos sean los mismos de dentro, nuestros hermanos en !a fe. ¿Por qué sucede esto? El origen de esta enemistad puede ser explicado por cosas tales como las incompatibilidades de carácter, cosa que alguien ha comparado con la incompatibilidad entre grupos sanguíneos. Lo cierto es que podemos caer mal a otras personas por el sencillo hecho de no pensar como ellas.
Puede ser que esas personas estén molestas por las bendiciones que el Señor te ha dado y por el buen lugar en el que Dios te tiene en este momento. Tal vez los demás no acepten que ganes un buen sueldo y que ocupes un lugar prestigioso. Otros quizá tengan envidia de algunos de los talentos que posees. Quizá los celos provengan de que tus superiores tengan buena opinión de ti.
Siempre habrá en este mundo algunas personas que te mirarán mal y que estarán molestas por el lugar donde Dios te tiene. Nunca faltarán aquellos que estén celosos y procuren tu mal.
Si gozas de buena reputación, no dudes que faltarán aquellos que procuren dañar tu imagen. Desgraciadamente, tus enemigos nunca entenderán que, en realidad, no es que estén molestos contigo, sino con Dios.
La razón principal por la que tú y yo tenemos uno o más enemigos es porque es la voluntad de Dios. ¿Por qué? Porque eso es precisamente lo que necesitamos. Cuando tenemos enemigos, podemos humillarnos y arrepentimos al observar su carácter, porque nuestros enemigos son un reflejo de lo que somos. Los enemigos nos demuestran cómo somos nosotros también en realidad. Por ello, nunca debemos enojarnos con nuestros enemigos, porque pueden ser el instrumento de Dios para cambiar y tocar nuestro corazón para cambiar.
Que tu oración de hoy sea: «Señor, ayúdame a perdonar a mis enemigos, y permíteme abrir mis ojos para ver lo que está mal en mí y ser una persona que suponga una bendición para los demás».

Noviembre 12

POR QUE OBEDECEMOS?

¿Por qué obedecemos?

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Mateo 5:16
Escuché en una ocasión a un predicador de otra denominación presentar un sermón basado en el versículo que constituye la base de nuestra meditación de esta mañana. Me llamó la atención que solo hizo hincapié en el hecho de que los cristianos somos luz.
En realidad, su mensaje tenía como objetivo convencer a sus oyentes de que el ser luz los convertía en personas importantes, superiores a los demás. Señalaba que, por ello, debían vivir libres de complejos, que, de hecho, las demás personas se sentirían tímidas y atemorizadas ante ellos. Ser luz los situaba por encima de todo prestigio y toda fama terrenal, a un nivel que estaba muy por encima del ocupado por gobernantes, artistas, profesionales y personas adineradas. Según aquel predicador, ser luz significa ser admirados, alabados y respetados, y que la atención de los demás se centra en aquellos que son luz.
¿Cuál es el objetivo supremo de ser la luz del mundo? ¿Que nos vean? ¿Que nos admiren? ¿Que nos alaben? No, de ninguna manera. El objetivo supremo de obedecer los mandamientos dados por Dios no es que los guardemos para que el mundo vea cuan obedientes somos. La obediencia queda en penúltimo lugar. Lo importante de la obediencia en nuestra vida es que Dios sea glorificado como Señor y Creador del universo. Cuando obedecemos sus mandamientos, lo que el mundo ve es a Cristo actuando en nuestro corazón, el fruto glorioso de su obra, lo valioso que es él y el poder que el evangelio tiene para transformar la vida. En otras palabras, no es para que el mundo vea la persona del creyente, ni la obediencia de este, para que lo alabe por ello. El objetivo es otro, y consiste en que todos vean la gloria de Dios y lo alaben a él. Por eso vino Jesús, y por ello su misión continuará hasta que regrese por segunda vez.
Reconoce hoy que la transformación que Dios ha realizado en tu vida no es para que te alaben a ti, sino para que alaben a Dios. Permite que Dios resulte atractivo para todos, y que sea amado, respetado y adorado por los demás por la calidad de vida que pones de manifiesto día a día. Obedece todo lo que Dios ordena, no por estar a bien con la iglesia, y tampoco para permanecer en los libros de la iglesia. Obedece para que Cristo sea glorificado. Él es la auténtica Luz que alumbra a todo hombre.

Que Dios te bendiga,

Noviembre 11

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NO TE RINDAS

No te rindas

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 15:57

Durante la Segunda Guerra Mundial, las palabras de Winston Churchill inspiraron al pueblo británico a creer en la victoria. Observemos lo que dijo aquel gran político, militar e historiador:
«Ustedes preguntarán cuál es nuestra política. Es hacer guerra por mar, tierra y aire, con todo nuestro poder y toda la fuerza que Dios pueda darnos [...]. Ustedes preguntarán cuál es nuestro blanco. Puedo responderles con una sola palabra: ¡Victoria! [...] A toda costa, ¡victoria! A pesar de todo el terror, ¡victoria! Sin embargo, por largo y duro que pueda ser el camino, sin victoria no hay superviviente.
«Debemos ir hasta el final, debemos pelear en Francia, debemos pelear en los mares y en los océanos, debemos pelear con confianza creciente y con fuerza por aire, debemos defender nuestras islas, cualquiera sea el costo, debemos pelear en las playas, debemos pelear en los lugares de aterrizaje, debemos pelear en el campo y en las playas, debemos pelear en las alturas, pero nunca, nunca, nunca, debemos rendirnos».
Hay momentos en la vida del cristiano en los que la batalla es tan difícil que parecería que rendirse es la única salida que nos queda. En tales momentos de zozobra, nos sentimos tentados a decir: «No puedo más. No puedo seguir en la iglesia», «No puedo más con este matrimonio», «No puedo más con esta tentación», «No puedo más con esta situación económica». Y casi estamos dispuestos a arrojar la toalla, con un patético «Me rindo».
Sin embargo, los hijos de Dios nunca deben rendirse. Después de todo, están en el lado ganador. Están con Jesús, quien nunca ha perdido una sola batalla. El apóstol Pablo afirma por experiencia propia que en Cristo no hay derrotas, solo victorias. El apóstol de los gentiles fue perseguido, azotado, apedreado, encarcelado y amenazado de muerte, padeció hambre, sed, frío y desnudez, pero nunca se rindió. Sabía muy bien que en el diccionario cristiano no existen las palabras ‘derrota’ ni ‘rendirse’, porque Cristo es la victoria del creyente.

Recuerda que no importa cuan malas pueden parecer las cosas hoy. La Palabra de Dios te dice: «Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides» (Deuteronomio 31: 8). No te rindas.

Noviembre 10

LOS TRES ELEMENTOS DE LA ORACION

Los tres elementos de la oración

Perseverad en la oración velando en ella con acción de gracias. Colosenses 4:2
La vida de oración de Jesús fue extraordinaria. Daniel oraba tres veces a! día. El apóstol Pablo, según lo expresa él mismo, lo hacía sin cesar. A la luz de estos gigantes, ¿cómo evalúas el estado actual de tu vida de oración? ¿Oras regularmente? ¿Sientes que tus oraciones son escuchadas, atendidas y respondidas por Dios? Si tu respuesta te apena, no te desanimes si te sientes poco satisfecho con el tiempo que dedicas a buscar compañerismo e intimidad con tu Padre celestial.
Muchos cristianos están luchando por mejorar su vida de oración. Algunos se frustran por los pobres resultados obtenidos. La Biblia ofrece algunos consejos que enriquecerán tu vida de oración si los tienes en cuenta.
» Conságrate a una vida de oración. «Perseverando en la oración, velando en ella con acción de gracias» (Col. 4:2). Según el consejo divino, debes orar sin cesar y con el interés de ver resultados. Aparta tiempo para escuchar al Padre celestial, así como para hablar con él, expresándole con toda confianza los deseos de tu corazón, e incluso aquellas cosas por las cuales no te sientes bien, por mucho que tales cosas parezcan una queja. Si el descanso de la noche no fue bueno, dile: «Señor, me siento malhumorado, pues no tuve una buena noche».
• Vigila la frecuencia y la calidad de tu oración. ¿Oras en todo tiempo? ¿Tienes comunión con tu Padre mientras realizas tus tareas diarias? ¿Verificas diariamente tu programa de oración? ¿Incluyes en tus oraciones a los que predican el evangelio? ¿Oras por los que todavía no conocen a Jesús?
Satanás desea distraerte de la oración, desea desviar tu mente y mantener tu corazón sumido en problemas. Si advertimos estas cosas, podemos contrarrestarlas concentrando nuestra atención en nuestro deber, que consiste en comunicarnos con Dios.
• Ora con espíritu de gratitud. El apóstol Pablo aconseja: «La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándonos y exhortándonos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales».
Hoy tienes muchas cosas por las cuales dar las gracias al Señor. Dáselas por escucharte, por su fidelidad y por las respuestas que dará a tus oraciones.

Que Dios te bendiga,

Noviembre 09

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