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Rompe el Silencio

nat52p.jpgLa mañana es tibia y hermosa. Detrás de los ventanales puedo adivinar la fragancia de las flores despertando de su sueño de invierno.
El día respira una belleza cálida y aletargada.
Dejo que mis ojos se llenan de luz y color, mientras mi corazón agradece en silencio.
No siempre pude percibir la belleza. En mi tiempo de muerte, fui indiferente a todo lo que no fuera la oscuridad en mi interior.

Cuando el quebranto toca nuestras vidas, nos cerramos al contacto exterior. El contacto duele, por lo tanto, evitamos toda conexión con las personas.
Nuestras vidas se tornan grises, la gente nos rehuye, y el rechazo aumenta la necesidad de aislarnos emocionalmente más y más. El sol brilla demasiado, las luces de una fiesta también. Evitamos hasta salir salvo necesidad. El exterior, y las personas, se tornan una amenaza.
El silencio crece y crece. Como el cáncer. Como una hiedra oscura, aprisiona el alma.

Era una mañana tan bella como la de hoy. Un conocido árbitro de
fútbol despidió a su madre con una sonrisa en Buenos Aires. Joven y exitoso, parecía que la vida le sonreía.
Tomó un avión a Córdoba, y un taxi desde el aeropuerto hasta el parque.
Lentamente subió las escaleras de piedra, aspiró el aroma de las cientos de rosas abriéndose al sol, se sentó en un banco, y se disparó en la cabeza. Un certero tiro se llevo el secreto de su silencio, cargado de un dolor desconocido.


Recuerdo que yo estaba trabajando mientras escuché la noticia. Y solo logré pensar “si él hubiera podido hablar de lo que le pasaba, tal vez no lo hubiera hecho”.

Todo el proceso de mi restauración estuvo ligado a esto:untitled.jpg
Romper el silencio de mi interior.
Confrontar lo que yo creía mi verdad interior con la mirada de otras personas.
Hablar, para permitir que Dios me hablara.

Luego de 20 años de silencio, destapar un pozo oscuro no fue fácil. Mis primeras palabras fueron un grito desesperado mezclado con lágrimas que no lograba controlar. Creo que nadie entendió lo que yo decía. Menos mal que Dios estaba ahí.
Todas mis siguientes “confesiones” fueron inconexas, llenas de vergüenza, un desastre.
Yo me creía un cero a la izquierda, y explicitarlo en palabras fue peor. Creo que agregué otro cero a mi sentimiento de inferioridad.
Pero el milagro ocurrió. La tapa se quitó. Y un rayo de luz iluminó el desastre.
Dios tomando control.

Permíteme querido lector, explicar en palabras no técnicas sino de mi experiencia de años tratando con los recuerdos de personas. Lo que ocurre en el reinado del silencio.
Cuando una herida se produce, el tiempo sana el dolor. Pero en algún lugar, el recuerdo se ha grabado como en una memoria invisible. Uno a uno los recuerdos se suman y los guardamos en silencio. Como en una cómoda antigua, toman lugar en diferentes cajones. Todo lo que hay en ellos está en oscuridad y silencio.
A veces hacemos tibios intentos de abrir un cajón, pero el rechazo exterior nos vuelve la mano. Volvemos a intentarlo, pero todos quieren hablar, nadie escuchar.
Pensamientos se vuelven fuertes en nuestra mente “a nadie le interesa lo que tengo para contar, ni Dios me escucha” “no puedo hablar de esto, de esto no se habla,” “no hay salida, no la hay”.
Los siguientes recuerdos dolorosos ya solo pasan a engrosar la lista de mi costumbre de silencio y oscuridad.
Como no los veo, yo me miento diciendo que ya no están. Que el tiempo “todo lo cura”. Y sigo adelante, anestesiada con mi propia mentira,
El tiempo pasa, y empiezo a no entender porque los recuerdos vuelven, vez tras vez, y tomándome por sorpresa asaltan mi alma con su frío helado. Y sus sombras oscuras.
En el silencio de nuestro diálogo interno, nosotros mismos afirmamos la oscuridad . Y el enemigo de nuestras almas toma lugar.
El silencio trae sus aliados, depresión, angustia, enfermedad, ira, muerte….

“Dios es luz y no hay ninguna oscuridad en El.” 1º de Juan 1.5


Cuando tú hablas, “sacas a luz” lo que estaba guardado. Upa006.jpgna transferencia de reino de produce. Del gobierno de las tinieblas pasa al gobierno de la luz.

Cuando la luz entra, el Señorío de Cristo sobre la situación está a la puerta de tu vida.
Cosas inexplicables empiezan a suceder a partir de ese momento. Las nuevas leyes del nuevo gobierno se aplican automáticamente.
Y lo único que tienes que hacer para ello, es romper el silencio.

Ahora, el tema crucial es que no es de cualquier manera. Ni con cualquier persona.
Romper el silencio con un amigo, tal vez solo te aliviará un poco, pero no traerá una verdadera solución al problema.
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados” Santiago 5.16
La preciosa palabra de Dios nos trae los requisitos
1- CONFESION. La confesión no es una charla de café. La confesión es un acto donde concientemente haces pública tu verdad interior guardada.
2- UNOS A OTROS. Está hablando de cristianos, y de cristianos maduros.
Aquí debo agregar que la persona que me está escuchando, debe ser conciente de lo que está sucediendo, y también debe saber guardar el secreto de lo que escucha. Pero cabe aclarar que debido a la aguda imperfección de que padecemos todos los seres humanos, pueden filtrarse cosas . Pero, mientras amabas personas sean concientes de lo que hacen, y estén en la actitud de que Dios medie en el asunto. El obrará igual, aunque el tema sea contado incorrectamente a otros.
En una palabra, busca primero que la persona que te escuche sea un cristiano maduro en la fe. Un pastor o líder de una buena iglesia puede escucharte. Si buscas un psicólogo, asegúrate primero que tenga a Jesús en su corazón y que el centro de su consejería sea Cristo y su palabra.

Esto tiene una excepción. Cuando lo que vamos a traer a luz involucra un delito (violencia familiar, abuso sexual de un familiar, corrupción de un menor, etc) también debe ser hablado con las autoridades que correspondan cualquiera sean sus creencias. Unas persona que sufre violencia o abuso de cualquier tipo debe exponer su problema frente a las autoridades que correspondan a fin de comprender como puede ser protegida de ello, y obtener la ayuda necesaria para romper el círculo del abuso.
3-ORAD UNOS POR OTROS. Vuelve a presentar un requisito básico de la sanidad. Tener a Jesús en el corazón, y presentar todo problema en oración al Señor para que el medie en el asunto.
No hay restauración posible sin Cristo, y sin oración en el medio. Todo lo que hagamos, debemos hacerlo en oración.
4-PARA QUE SEAIS SANADOS. El fin del versículo nos promete ver nuestras heridas sanadas.

y lo que habéis hablado a“Porque NADA hay encubierto, que no vaya a descubrirse, ni oculto, que no haya de saberse.
Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, A LA LUZ SE OIRAl oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas”

Tarde ó temprano, todo se sabrá. Dios lo ha prometido. Pero hasta entonces, hoy podemos tomar la decisión de confrontar frente a otros nuestra realidad interior.
Hoy tienes la oportunidad de asumir el desafío de abrir tu vida. Y emprender el sano camino de una actitud transparente, acostumbrándote a dar cuentas del estado de tu corazón.
Te animo a romper el silencio. Date una oportunidad más. No es tarde aún.
Date la oportunidad de poder ver, la belleza de la vida que se te ha regalado.
Te aseguro, que puedes lograrlo. Por favor, solo inténtalo.

Articulo escrito por Edith Gero extrahido de la pagina http://bahiaesperanza.blogspot.com/



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