La concentracion

puesto-los-ojos-en-jesus-290x300Eres efectivo cuando eres selectivo, pero es muy humano despistarse. Somos como giroscopios, dando vueltas frenéticamente y sin llegar a ninguna parte. Si no tienes un propósito claro, siempre vas a estar cambiando de dirección, de trabajo, de relaciones, de iglesia, etc., con la esperanza de que cada cambio quitará la confusión o llenará el vacío que hay en tu corazón. Piensas que esta vez será distinto, pero tu verdadero problema no se soluciona, es la falta de enfoque.

El poder de la concentración se observa muy bien con la luz. Con una lupa, los rayos del sol pueden prender fuego a un papel. Y cuando la luz se concentra aun más, como en el rayo láser, éste incluso puede atravesar el acero. No hay nada tan potente como una vida centrada. Los hombres y las mujeres que marcan las mayores diferencias en la vida son los que más centrados están. Por ejemplo, el apóstol Pablo dijo: “…una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante…” (Filipenses 3:13).

“NO TE DESVÍES A LA DERECHA NI A LA IZQUIERDA.. .” (Proverbios 4:27)
La concentración produce tres cosas en ti:
(1) Te ayuda a seguir tu objetivo.
Nos vemos arrastrados en muchas direcciones distintas, malgastando un montón de tiempo y energía en cosas que realmente no nos importan. El autor Don Marquis lo definió así: “Nuestro mundo es un mundo donde la gente no sabe lo que quiere pero está dispuesto a pasar por el infierno para conseguirlo”. La Biblia dice: “Que tus ojos miren lo recto… No te desvíes a la derecha ni a la izquierda…” (Proverbios 4:25,27).

(2) Aumenta el vigor.
Intentarlo todo, al igual que el no intentar nada, te quita las fuerzas; sin embargo, la concentración te da energía. El almirante y explorador polar Richard Byrd dijo: “Muy pocos hombres se acercan al agotamiento de los recursos de su interior. Hay muchos “pozos” de potencial que nunca se llegan a usar“. Una de las razones por las que estos “pozos” quedan inexplorados es por la falta de concentración. La mente no alcanza proezas hasta que no tiene unos objetivos claros.

(3) Te da ánimo.
Se ha dicho que “el mundo se echa a un lado para dar paso a quien sabe a donde va”. En un mundo de mediocridad, sólo el saber lo que quieres hacer y esforzarte por lograrlo te distingue de casi todo el resto de la humanidad. Henry David Thoreau preguntó lo siguiente: ¿Alguna vez has oído hablar sobre alguien que luchó toda su vida exclusivamente por algo, sin conseguirlo de modo alguno? Si una persona aspira a algo constantemente, ¿no llega a elevarse?. Sólo con esforzarte en progresar, creces, aunque no consigas lo que deseas, y a pesar de que los demás no te den paso. Al confiar en Dios y apuntar a más arriba, subes a un nivel más alto.



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