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Vuelve a levantarte


Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Jonas, ¿me amas más que estos?» Le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te amo». Él le dijo: «Apacienta mis corderos». Juan 21: 15¿Has fracasado alguna vez? ¿Sientes que tu interior está roído por las insidiosas emociones de la vergüenza y el remordimiento? Entonces necesitas repasar el fracaso y la restauración de uno de los grandes discípulos del Señor para cobrar ánimo. Durante el juicio y la crucifixión del Señor Jesucristo era cuando más se necesitaba que los discípulos permanecieran cerca de su Maestro y que se mantuvieran firmes y unidos, como muestra de lealtad a su amado Señor. Sin embargo, ocurrió lo contrario. Todos lo abandonaron, y Pedro llegó al extremo de negar a Jesús tres veces. ¿Imaginas cómo se sintió Pedro después de haber negado a su Señor, con todos los agravantes de las más viles y ofensivas imprecaciones? La Biblia dice que «comenzó a maldecir y a jurar» (Mat. 26: 74). Y ahora su Señor y Maestro se presentó en la playa. Les habló con la misma cortesía y consideración de siempre. El milagro de la pesca milagrosa y la forma de ser peculiar de Jesús hicieron que Juan lo conociera y le dijera a Pedro: «Es el Señor» (Juan 21: 7).
Después de disfrutar de una comida preparada por Jesús, celebraron una sobremesa, al estilo de las anteriores. Y entonces el Señor Jesús restauró a Pedro al ministerio y al apostolado. Jesús comprendió que lo que iba a decir haría que Pedro pasara por un momento incómodo. De modo que no lo dijo hasta después de que todos hubieron comido. ¡Generoso Señor que facilita el arrepentimiento y perdona a los seres humanos tan frágiles y dados a errar!
«Tres veces había negado Pedro abiertamente a su Señor, y tres veces Jesús obtuvo de él la seguridad de su amor y lealtad, haciendo penetrar en su corazón esta aguda pregunta, como una saeta armada de púas que penetrase en su herido corazón. Delante de los discípulos congregados Jesús reveló la profundidad del arrepentimiento de Pedro, y demostró cuan cabalmente humillado se encontraba el discípulo una vez jactancioso».
La misma gracia y consideración que Jesús tuvo para Pedro son para ti hoy. Dios no desea que quedes derrotado, avergonzado, sin más oportunidad de gozar de su compañerismo. Él quiere que renueves tu compromiso y que continúes en la senda del deber a la cual te ha llamado. Levántate nuevamente. Él no le ha cerrado la puerta de la oportunidad.
 Dios te bendiga; es mi deseo y oración,Febrero, 20 2009

Cuando Dios corre

Y levantándose, vino a su padre, y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y lo besó. Lucas 15:20La historia del hijo prodigo es muy conocida por todos los lectores de la Biblia. El joven había cometido muchos errores. El más grave fue pedirle a su padre que le diera su herencia en vida. La herencia se recibe cuando el padre muere. En otras palabras, deseaba que su padre muriera.
Otro error fue irse de su casa y vivir como un rebelde y corrupto pecador. Por supuesto, las consecuencias de sus malas decisiones lo alcanzaron. Pronto se quedó sin dinero, sin comida y sin amigos. No había trabajo, ni tampoco sabía trabajar. Pronto tocó fondo. Llegó al extremo de desear  la comida de los cerdos, y ni eso podía obtener. Valía menos que un cerdo. Es lo más bajo que una persona puede llegar.
Pero un día tomó la mejor decisión de su vida. Dijo: «Me levantaré e iré a mi padre» (Lúe. 15:18). En casa, el padre del joven sufría por su hijo. Cada día, desde el amanecer hasta el atardecer, se mantenía en ansiosa espera. Vigilaba constantemente el camino, con la esperanza de verlo venir para salir a recibirlo. Finalmente ocurrió lo que tanto había esperado: vio venir a su hijo. No pensó en el agravio, la ofensa y la vergüenza que su hijo le había hecho pasar.
La Biblia dice que su padre «corrió, y se echó sobre su cuello, y lo besó». El padre del hijo pródigo representa a Dios, el Padre de todos nosotros. Dios “corre” a recibir a los pecadores arrepentidos. Dios corre a recibir a la persona que ha cometido errores. Y cuando la encuentra, la abraza y la besa.
Vuelve a la casa de tu Padre —Dios— hoy. Deja que Dios te abrace y te bese hoy. Cuando cometas errores, cuando peques, cuando fracases espiritualmente, vuelve a la casa de tu Padre. Él te recibirá. Espera ansiosamente que emprendas el camino de regreso. No esperes hasta tocar fondo. Es peligroso. El que no regresa actúa así porque le gusta «el país lejano» del pecado. Dios anhela recibirlo en su casa. Quiere quitarle el peso de la culpa y la vergüenza. Recordemos que Dios no está contra el pecador. No está contra ti. Su misericordia fluye hacia ti. Te ofrece su gracia y su perdón antes de que se lo pidas.
Vive hoy la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Vive como un auténtico hijo de Dios. No importa cuántos errores hayas podido cometer a lo largo de tu vida. Él es un Padre restaurador.
 Dios te bendiga; es mi deseo y oración,Febrero, 20 2009¡El Dios al que yo sirvo esta aquí!Si tienes un pedido de oración envíalo a cielo77014@hotmail.com Oramos  por ti y por tu pedido de oracion.  



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  1. karina mtz gro

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