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Observa las señales

El corazón del hombre piensa su camino;
Mas Jehová endereza sus pasos. Proverbios 16:9

Cuando estamos manejando nos encontramos con diferentes señalamientos, nos indican que debemos de dar vuelta, que nos detengamos, que manejemos con precaución por ser zona en construcción, etc., pero ¿qué pasa si no obedecemos estos avisos? ¿Qué pasa si simplemente no los respetamos?, seguramente ocurrirá un accidente, el cual lamentaremos, quizá sea solo un susto por frenar de repente y solo sacudirnos o quizá sea un accidente con graves consecuencias.

 

 

Lo mismo nos ocurre en nuestras vidas, estamos encaminados haciendo algo, quizá un trabajo, un proyecto, una relación, decisiones importantes y ocurren situaciones que nos empiezan a indicar que no debemos seguir en el mismo camino, sin embargo, vemos lo que nos conviene y nos aferraos “a los que nosotros queremos”, las consecuencias son desastrosas, ¿te ha pasado?, mientras estamos en el papel de hacer nuestra voluntad, parecemos ciegos, pero después de la caída, en medio del dolor y acercando al Padre, empezamos a meditar acerca de las  muchas veces que Dios nos mostró que debíamos tomar otro camino, es triste cuando era tan sencillo OBECEDER a nuestro Padre.

 

La historia de Irene te hare entenderlo mejor. Irene era una chica que buscaba de Dios, ella oraba por un esposo cristiano. Conoció Manuel que iba a su misma iglesia con 3 hijos, la esposa de Manuel lo había dejado meses atrás con sus hijos, ella al verlos pensó que era la respuesta de sus oraciones.

 

Manuel era “Cristiano” de domingos, él tomaba, decía malas palabras y siempre buscaba a otras mujeres, Irene lo amaba a él y a sus hijos. Mientras eran novios la engaño varias veces con otras mujeres, ella pensaba que Dios la quería usar para cambiarlo a él, en ocasiones la ofendía con su trato, ella seguía pensando que Dios la había puesto en ese lugar para cuidar de sus hijos y amarlos como suyos, pasaron 5 años de relación la mayor parte del tiempo en lo mismo, se fueron a vivir juntos, ella dejo su ministerio por esta situación, como ella quería casarse, él se lo concedió, sin embargo las cosas empeoraron, ahora sus hijos abusaban de ella. Pobre Irene, dejo su trabajo de años por dedicarse a “su familia”. Un día él le dijo que no la amaba y que solo quería darle un hogar a sus hijos, ella ya no pudo más con la situación y se fue,  se encontró sin trabajo, sin dinero, sin casa y con un divorcio, ¡hubiera sido tan fácil obedecer a tantas señales!, evidentemente no era el hombre del cual ella le pedía a Dios, ella debió alejarse de inmediato de ahí.

 

Deseo querido lector, que esta reflexión sea de bendición para tu vida, busca a Dios día a día, encomiéndale tus planes y pide al Espíritu Santo que te indique el camino, seguramente Irene dejo de buscar de Dios como lo hacía antes y por eso quedo ciega espiritualmente.

Bendiciones.

Betty Valdés.



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