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La Fiesta de las Cabañas

Al terminar la vendimia y la cosecha del trigo, celebrarás durante siete días la fiesta de las Enramadas. Te alegrarás en la fiesta junto con tus hijos y tus hijas, tus esclavos y tus esclavas, y los levitas, extranjeros, huérfanos y viudas que vivan en tus ciudades (Deuteronomio 16: 13-14).

DESPUÉS DEL DÍA DE LA EXPIACIÓN venían las alegres festividades de la Fiesta de las Cabañas. Se celebraban cinco días después y simbolizaba la feliz reunión de Cristo con los redimidos en la tierra nueva, una vez que el pecado fuese eliminado de la tierra y de su pueblo.
Durante estas fiestas, que duraban ocho días, los israelitas recordaban las peregrinaciones de sus padres en el desierto, cuando viajaban de Egipto a la tierra de Canaán. Toda la fiesta era una alegría indescriptible, por el fin de los trabajos del año agrícola y la gratitud por el cuidado y la bondad de Dios. Los servicios del último día de la fiesta eran de una solemnidad peculiar; pero el mayor interés se centralizaba en la ceremonia que conmemoraba cuando surgió agua de la roca».
«A fin de conmemorar su vida en tiendas, los israelitas moraban durante la fiesta en cabañas o tabernáculos de ramas verdes. Los erigían en las calles, en los atrios del templo, o en los techos de las casas. Las colinas y los valles que rodeaban a Jerusalén estaban también salpicados de estas moradas de hojas, y bullían de gente».
«Así como los hijos de Israel celebraban la liberación que Dios efectuó para sus padres, y la forma milagrosa en que los preservó durante su viaje de Egipto a la tierra prometida, así el pueblo de Dios debiera en la actualidad recordar con gratitud las diversas formas en que él los ha sacado del mundo, de las tinieblas del error, a la preciosa luz de la verdad. […] Con gratitud, debiéramos considerar las sendas antiguas y refrigerar nuestra alma con el recuerdo de la bondad amante de nuestro generoso Benefactor».
Que Dios te bendiga,

Septiembre, 26 2010



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