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ADICTOS A LA ASOMBROSA GLORIA

Adictos a la asombrosa gloria de Dios

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13,14

El apóstol Pablo fue un “adicto” a la gloria de Dios. Por eso precisamente dijo: -Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor- (2 Cor. 3: 18). En pocas palabras, venía a decir: -Ser como Jesús es mi ansiedad, mi búsqueda, mi desesperación. Me parece que nunca tengo suficiente de él».
Un adicto a una sustancia nunca está satisfecho; siempre necesita más. Cuanto más aumenta su nivel de tolerancia, mayor es la fuerza que lo impulsa a alimentar su hábito con una creciente cantidad de la sustancia en cuestión. No asombra que Pablo expresara el anhelo de su corazón de la siguiente manera: -Olvido lo que queda atrás. Prosigo, no cejo en mi empeño hasta alcanzar más cada vez». Probarlo una vez no fue suficiente. Un milagro no lo llenó. Acudir a la sinagoga no satisfizo sus ansias. Ni siquiera el encuentro camino a Damasco fue el final. El apóstol nunca estuvo satisfecho. Pablo fue adicto. Estaba para siempre poseído por el poder de Dios y por su gloria, como por un anzuelo del cual no podía desprenderse.
Dios anhela que su iglesia sea un ejército de adictos, de creyentes desesperados por ser transformados a la imagen de su Hijo.
Si tu relación con Dios y la devoción que le manifiestas han llegado a ser previsibles y aburridas, re desafío para que busques a una persona que no conozca a Jesús y compartas el amor que Dios ha derramado en tu corazón. Ese amor, que has recibido gratuitamente, debes compartirlo de la misma manera. Permite que el Espíritu Santo te tome. Él puede cambiar en segundos tu rutina y convertirte en un apasionado discípulo de Jesús.
Deja que el poder del Altísimo derribe tus barreras de tu indiferencia religiosa. Comienza a gritar lo que Jesús ha susurrado a tus oídos. Di al mundo entero lo que el Señor ha hecho por ti. Sé un adicto a la gloria de Dios.
Grita hoy con voz de triunfo, y con la melodía de un dulce canto: ” Jesús es el Salvador del mundo”. Que se escuche en toda tu ciudad ¿Sabes qué sucederá? Un río de avivamiento fluirá en tu corazón. No esperes más. Experimenta hoy un avivamiento.

Noviembre 20

Nunca solos

En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.

2 Timoteo 4:16
Ninguno estuvo a mi lado». Estas son palabras llenas de tristeza con las que todos podemos identificarnos en mayor o menor medida. Igual que el apóstol Pablo, muchos, por no decir todos, hemos experimentado momentos en la vida cuando sentimos que hemos quedado solos en nuestro dolor, nuestro fracaso, nuestro problema o nuestra pérdida. Es fácil entender el peso que este hombre de Dios experimentaba cuando escribió: -Todos me desampararon. Estuve solo frente a mis acusadores». En algún momento de la vida, todos nos hemos sentido abandonados.
Tal vez te has sentido solo cuando has defendido posturas a favor de la verdad y no has aceptado hacer cosas indebidas. Se puso en mi conocimiento hace algún tiempo una historia verídica acerca de uno de los profesionales de la iglesia, un ingeniero de éxito que trabajaba en un organismo oficial del gobierno de su país. Esta persona, perfectamente competente en su campo, no accedió a participar en algo deshonesto que se esperaba de él: no aceptó alterar cifras en los presupuestos de algunos proyectos que serían financiados con fondos públicos. Su determinación de mantenerse del lado de la honradez provocó que todos sus compañeros le hicieran el vacío y que, finalmente, sus superiores, interesados en que el plan prosperase, lo despidieran de su trabajo. Sin duda, tal experiencia no es excepcional. ¿Sientes tú que los que una vez te apoyaron te consideran ahora legalista y raro?
Como hijos de Dios, nunca estamos solos, pues su Espíritu nos guía para indicarnos el camino que debemos seguir. Tomar posiciones en favor de lo correcto requiere de mucha valentía. Vistas las cosas desde una óptica humana, parece que en los momentos difíciles, o cuando tenemos que ser firmes en defensa de la verdad, estamos solos, que nadie está con nosotros. Sin embargo, no es así en realidad, pues tenemos la mejor compañía posible: Jesús siempre está a nuestro lado.
Nunca estamos solos. Las pruebas de la vida son preciosas oportunidades para que Dios manifieste su poder y sabiduría para el bien de sus hijos.
Hoy quizá te sientas solo, como el apóstol. Quizá tu familia te dejó solo, o lo hizo tu pastor, o lo hicieron tus hermanos. Cobra ánimo, no temas. Te invito a entonar hoy las estrofas del himno “¡Solo no estoy! Jesús está a mi lado. Amigo fiel que no me dejará”.

Que Dios te bendiga,
Noviembre 21

si tienes un Pedido de Oración cieloestrellaazul@hotmail.com
oramos por ti



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