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Alejados del pecado

 

Es triste saber que hay personas que, aún conociendo el gran sacrificio que Cristo hizo en la cruz, siguen empeñadas en vivir una vida que no agrada a Jehová Dios. El objetivo de Cristo al morir en la cruz era vencer al pecado y darnos la libertad para no seguir siendo ni presas ni esclavos del mismo, sino, por el contrario, sacarnos de aquellos caminos de muerte para darnos vida eterna.

Cuando somos llamados hijos de Dios es porque hemos creído en el Señor Jesús como nuestro único y suficiente Salvador,  pero si pecamos, la cosa está grave, pues sabemos que debemos alejarnos del pecado, y empezar a vivir como Él mientras estuvo en la tierra. El Señor Jesús vivió una vida libre de pecado y Él ha sido el gran ejemplo para el hombre. Cristo tuvo una vida intachable, sin manchas, y pudiendo haber pecado no lo hizo porque quería demostrarnos que sí se podía vivir una vida en santidad, apartados del pecado.

Mira lo que dice la Palabra de Dios respecto a este tema:
“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca” (1 Juan 5: 18 – RVR1960)

La Palabra es muy clara al decir que quien nace de Dios no practica el pecado, ¿cuál es esa “piedra de tropiezo” que no te está dejando avanzar en tu ministerio? ¿De qué no te has podido liberar? No sé cuál sea esa circunstancia que te hace pecar y alejarte de la presencia del Dios Altísimo, pero hay dos cosas que puedes hacer: número uno, en ti está el poder para tomar una decisión radical que te lleve a no pecar más, y número dos, pedirle a Dios que te dé las fuerzas espirituales necesarias para vencer el pecado que te aleja de Su presencia. No puede haber en tu vida una situación que ponga en riesgo esa hermosa relación que has empezado con el Señor, así como tampoco puede haber “algo” que pienses que te hace indigno de ser llamado hijo de Dios.

La Palabra hoy también nos enseña que si nosotros somos nacidos de Dios, Aquel que fue engendrado por Él nos guarda, y ¿quién es ese Aquel? Pues el Señor Jesús. No olvides que Él está contigo en todo momento y en todo tiempo. Somos nosotros quienes ante la tentación decidimos si vencerla o acceder a ella. Santiago 1: 14-15 – RVR1960 dice, cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. No pienses entonces que Dios tienta, porque esa no es Su naturaleza, esto hay que tenerlo presente. Pero sí debemos saber que el Padre estará pendiente si le fallamos. Cuando La Palabra habla de dominio propio hace referencia a dos cosas: uno, a no practicar lo malo porque sé que es malo y, dos, a morir a mi viejo hombre. Hoy es un día nuevo, día para alejarnos del pecado y volver a buscar la hermosa presencia de Dios que tanto necesitamos en nuestras vidas. Entre más busquemos de Dios, menos oportunidades tendrá el maligno de tocarte, pero entre menos busques del Padre más oportunidades le darás para que entre a tu vida.

Hoy es un buen día para empezar a ejercer ese regalo del Espíritu Santo que se llama dominio propio, el cual usa el creyente para resistir la tentación de volver a lo que el mundo ofrece, es decir hacer lo que la carne quiere. Dominio propio es demostrar el fruto del Espíritu en vez de hacer las obras de la carne (Gálatas 5:19-23 – RVR1960). Sí hay maneras de vencer el pecado y una de ellas es permanecer en comunión constante con el Señor para que nos guarde del maligno. Toma una decisión radical y entrega tus cargas al Señor y como dice la Biblia, “Él aumentará mis fuerzas como búfalo” (Salmos 92: 10 – RVR1960). Al finalizar un año más, puedes iniciar uno nuevo haciendo este sacrificio por tu Padre Celestial.

Dios te bendiga sobreabundantemente. Si necesitas ayuda, busca a tu líder o a tu Pastor, no te quedes solo. No olvides compartir este mensaje con otras personas, sé de bendición hoy.

Bajo la guía del Espíritu Santo,
Sergio Meza Padilla



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