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Aprendiendo de Lincoln

Lectura: Proverbios 3:1-8

El día antes de cumplir 52 años, Abraham Lincoln salió de Springfield, Illinois, para convertirse en Presidente de los Estados Unidos. Con la amenaza de la Guerra Civil que se avecinaba, se despidió de los amigos y vecinos que habían venido a despedirle. «Ahora me voy —les dijo—, sin saber cuándo, y si alguna vez, regresaré, con una tarea delante de mí mayor de la que Washington llevó sobre sí. No puedo tener éxito sin la ayuda del Ser Divino que siempre me ha asistido. No puedo fracasar con dicha ayuda. Confiando en Él quien puede ir conmigo y que permanece con ustedes y en todas partes siempre, esperemos confiadamente que todo saldrá bien. Encomendándoles a Su cuidado, así como espero que ustedes me encomendarán en sus oraciones, me despido de ustedes con afecto».

La confianza de Lincoln en Dios para recibir guía y fortaleza refleja la instrucción de Salomón: «Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas» (Proverbios 3:5-6).

En este segundo centenario del aniversario del nacimiento de Lincoln, celebramos su amabilidad, integridad y valentía. Y también podemos aprender de él cómo enfrentar un futuro desalentador con confiada esperanza en el Señor. —DCM

Vivir sin confianza en Dios es como conducir en la niebla.



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