«Ataques de pánico y fobia»

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Imagen por jellevc

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Desde el año 2000 tengo ataques de pánico y fobia…. Estuve dos años bien sin ansiolíticos, pero ahora no sé qué pasó que mi ansiedad es mucho peor que antes. Estoy muy irritable. Por ejemplo, una vez cambié el auto, y me sentí nerviosa y con ansiedad. No pude salir esa tarde. Tuve que tomar ansiolítico para poder estar bien…

»Al igual, todo lo relacionado con la muerte me impresiona. No puedo ir a velorios ni verlos por televisión, ¡y le tengo miedo a la muerte! … Quiero sanarme, y me frustro mucho cuando siento miedo.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Sentimos mucho lo que usted ha sufrido. Cualquier enfermedad es desalentadora, pero los ataques de pánico y ansiedad son trastornos que producen bastante confusión e información incorrecta…. Quienes nunca han padecido ataques de pánico o ansiedad no pueden comprender….

»Un ataque de pánico es como una falsa alarma contra incendios. Cuando suena, todo el mundo sale corriendo atemorizado, y el cuerpo de bomberos llega y se dispone a trabajar, pero no hay ningún incendio que apagar. En un ataque de pánico el cerebro recibe una falsa alarma de que hay peligro, y el cuerpo produce adrenalina para acelerar el ritmo cardiaco de modo que el corazón pueda bombear sangre más rápidamente, que a su vez prepara el cuerpo para huir o afrontar el peligro. La víctima percibe esos cambios en el cuerpo, pero no los puede relacionar con ninguna razón para sentir temor, así que con frecuencia cree que se deben a alguna enfermedad. Muchas de las víctimas de ataques de pánico tienen que consultar a un médico antes de llegar a comprender que en realidad no sufrieron un ataque cardiaco….

»En cuanto a su temor a la muerte, la mayoría de las personas lo han sentido alguna vez. Pero todos los que creemos lo que la Biblia dice y tenemos fe en Dios también creemos que podemos ir al cielo cuando perezca nuestro cuerpo. Cuando le pedimos a Dios, en el nombre de su Hijo Jesucristo, que nos perdone nuestros pecados, y nos esforzamos al máximo por vivir conforme a los principios que enseña la Biblia, esperamos que nuestra alma sea transportada de este mundo al siguiente tan pronto como tomemos el último aliento. Uno de los versículos más conocidos de la Biblia, que se encuentra en el Evangelio según San Juan, describe cómo es que llega a suceder. Dice así: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.”1 Esta promesa de vida eterna quiere decir que no hay nada que temer. Aunque nuestro cuerpo ha de morir, podemos vivir para siempre.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 393.

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1Jn 3:16

Un Mensaje a la Conciencia

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