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BUSCA EL APLAUSO DE DIOS

Busca el aplauso de Dios

Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.
Josue 14: 8

La historia de Caleb inspira. Anima a terminar lo emprendido. Desafía a finalizar la carrera propuesta. Amonesta a no rendirse, a no quedarse a la mitad del camino. Impulsa a llegar a la meta, a alcanzar el objetivo, a ser fiel al Señor hasta el fin.
La vida de Caleb no fue fácil. Fue invitado a unirse a la mayoría. Se le amenazó con la marginación y la soledad, con convertirse en objeto de ridículo para la multitud. Fue tentado a complacer al grupo, a abandonar la dirección de Dios y seguir los planes humanos. Fue tentado a mirar a los gigantes y salir huyendo, en vez de mirar a Dios y seguir adelante.
Caleb vivió casi cuarenta años con una nación incrédula, rodeado de gente que no amaba a Dios de corazón. Su testimonio, expresado en el versículo de hoy, fue presentado cuando tenía 85 años de edad. ¿Cómo mantuvo su vida espiritual tanto tiempo? ¿Cómo escapó de la muerte en el desierto? ¿Cuál fue el secreto para llegar hasta Canaán, cuando la gran mayoría se quedó en la frontera? ¿Cómo pudo estar rodeado de incrédulos y no perder su fe? ¿Cómo pudo estar en el desierto más de cuarenta años y seguir suspirando por Canaán? «La fe de Caleb era la misma que tenía cuando contradijo el informe desfavorable de los espías».
Caleb no estuvo dispuesto a hacer componendas con la mayoría. Se mantuvo firme de parte de Dios. Buscó la aprobación de Dios y no el aplauso de los hombres. Lo más fácil habría sido seguir a la multitud, aceptar su actitud derrotista y su pensamiento negativo. Sin embargo, sabía lo que era recto y se mantuvo en ese terreno. La amenaza de quedarse solo no perturbó su fe en la promesa de que Dios llevaría a su pueblo a la tierra prometida. Se mantuvo firme a favor de la verdad. Se preocupaba más de estar bien con Dios que de complacer al pueblo.
Quizá estés experimentando lo mismo que Caleb. Puede que tu fidelidad a Dios te haya traído resultados dolorosos. Quizá tus padres te ignoren, o posiblemente tu cónyuge te abandonó. Te has quedado solo. O has perdido el empleo. Puede que tus familiares, tus amigos y tus compañeros de trabajo te ridiculicen y te hieran. Es posible que su fidelidad a Dios te produzca dolor y sufrimiento. Sin embargo, recuerda el secreto de la vida victoriosa de Caleb. Mantente firme. Procura complacer a Dios y no a la mayoría. Que Dios te bendiga,

 Julio  18 2009

¡Jehová, va a cambiar, tu historia hoy aqui!

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