Cómo salir del «cuarto de desecho»

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Imagen por reinholdbehringer

(Antevíspera del Día Internacional de la Alfabetización)

Carolina María de Jesús nació en 1914 en Sacramento, Brasil, ciudad del estado de Minas Gerais en la que vivió hasta su adolescencia. Por ser bisnieta de esclavos, se crió en un hogar pobre, pero la señora que empleaba a su madre como lavandera costeó sus estudios durante dos años en el Colegio Allan Kardec. En la década de 1920 no se contemplaba la posibilidad de que las niñas aprendieran a leer y a escribir, sobre todo las niñas negras en las zonas rurales de Brasil. Pero ella sobresalió, aprovechando al máximo esos dos años de educación formal, y desarrolló una pasión extraordinaria por la lectura.

Cuando la joven Carolina emigró a la ciudad de São Paulo, consiguió trabajo como empleada doméstica, pero lo perdió después de quedar embarazada con el primero de sus tres hijos. Esto la obligó a ganarse la vida a duras penas en la favela Canindé de São Paulo. Allí recogía y luego vendía pedazos de cartón y otra basura para tener con qué vestir y darles de comer a sus hijos. El 15 de julio de 1955 comenzó a escribir un diario de su vida sobre pedazos de papel que encontraba en la basura y luego cosía para formar cuadernos. Esa composición, que concluyó el 31 de diciembre de 1959, habría de cambiar su vida.

En 1958 un reportero joven, Audálio Dantas, descubrió a Carolina y su diario, y le gustó tanto que hizo los arreglos para que se publicara. Primero publicó algunos fragmentos del diario en su periódico, y luego, en agosto de 1960, lo publicó completo bajo el título Quarto de Despejo, es decir, Cuarto de Desecho. Los diez mil ejemplares de la primera edición del libro se agotaron en una sola semana, y llegó a ser el mayor éxito de ventas en la historia de Brasil. Posteriormente el libro se tradujo a trece idiomas y se vendió en toda América y Europa.

¡Qué triste será sentirse como un desecho de la sociedad en uno de los barrios más pobres de nuestras metrópolis, ya sea en una favela de Brasil, una colonia proletaria de México o una villa miseria de Argentina! Lamentablemente hay muchos pobres y desposeídos que están pasando verdaderas penurias como las que describe gráficamente Carolina María de Jesús, y que, al igual que ella, sienten que no son más que desecho de la sociedad en que viven. Pero más lamentable aún es que no comprendan la magnitud de lo que hizo por nosotros Jesucristo, el Hijo de Dios. San Pablo lo explica en estos términos: Siendo rico, Cristo se hizo pobre por causa de nosotros, para que mediante su pobreza nosotros llegáramos a ser ricos.1 Pues siendo por naturaleza Dios, Cristo se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de hombre y de siervo, al extremo de morir en una cruz por nosotros, para que algún día podamos vivir como vecinos suyos en nuestra propia mansión en el cielo,2 que es el vecindario más deseable del universo.

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


12Co 8:9
2Fil 2:5‑8; Jn 14:2‑3

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