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COMUNION IMPOSIBLE

Comunión imposible

Sean ustedes santos, porque yo, el Señor, soy santo, y los he distinguido entre las demás naciones, para que sean míos (Levítico 20: 26).

APESAR DE LAS DECLARACIONES POSTERIORES, podemos legítimamente preguntarnos: ¿cuál realmente era el significado del santuario y sus servicios? Es interesante ver que en ninguna parte del Antiguo Testamento se da una explicación del significado de las ceremonias y los ritos del santuario. En ningún lugar se dice cómo entendían los participantes las diferentes ceremonias. Pareciera que, para muchos israelitas, los diversos ritos que se realizaban no significaban mucho más que cumplir con un requerimiento de la religión, como todavía piensa mucha gente hoy. Todo dependía de las instrucciones orales que se dieran, pero no se registraron para la posteridad.

Sin embargo, el significado del ceremonial hebreo se puede deducir por cómo se introduce la construcción del santuario en el libro de Éxodo. Este libro registra, en secuencia, tres eventos importantes: El primero nos habla del éxodo mismo (capítulos 1 al 15). El segundo presenta el cuidado de Dios por su pueblo en el desierto (16 al 24). El tercero relata la construcción del santuario (25 al 40). Como ya vimos, la razón de la edificación del santuario tenía el propósito de servir como un símbolo de la presencia divina: «Después me harán un santuario, para que yo habite entre ustedes» (Éxo. 25: 8): «Habitaré entre los israelitas, y seré su Dios. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios, que los sacó de Egipto para habitar entre ellos. Yo soy el Señor su Dios» (Éxo. 29: 45, 46). Si algo podemos deducir de esta secuencia informativa, es que Dios tenía la intención de liberar a su pueblo para tener comunión con él.

Pero, ¿cómo podía Dios tener comunión con su pueblo, cuando él es santo y su pueblo era pecador e idólatra? Obviamente, esa comunión que Dios deseaba tener con los que habían sido redimidos de la esclavitud, sería obstaculizada por la presencia del pecado en la vida humana.

Que Dios te bendiga,

Pedidos de oración cielo77014@hotmail.com

Agosto, 27 2010

Arreglo temporal

Esto nos ilustra hoy día que las ofrendas y los sacrificios que allí se ofrecen no tienen poder alguno para perfeccionar la conciencia de los que celebran ese culto (Hebreos 9: 9).

ES PERTINENTE PREGUNTARSE cómo Dios podía tener comunión con su pueblo, algo que deseaba pero el pecado impedía. Si Dios los sacó de la esclavitud egipcia con el propósito de morar con ellos, entonces debía tener un plan para solucionar el problema del pecado, por lo menos temporalmente. De allí que el ritual y los servicios del santuario debían tener la finalidad de mantener la relación de Dios con su pueblo, mediante la expiación, la mediación y la intercesión. El ritual del santuario enseñaba cómo liberarse del pecado y de la culpa. De esta manera, se enseñaba al pueblo cómo alcanzar el perdón de los pecados y tener una conciencia tranquila. «Todo el santuario, incluyendo sus enseres, su sacerdocio y su ritual, tenía que ver con el pecado. Los servicios giraban en torno de la desobediencia del hombre y de la necesidad de salvación» (Comentario bíblico adventista, t. 1, p. 741).

En esencia, el tabernáculo implicaba la presencia de Dios en medio del campamento hebreo; era la cura para el problema del pecado. Los servicios y el ritual brindados por el santuario respondían a esta necesidad. Era un arreglo temporal para adecuarse a las circunstancias de la época. No pretendía ser algo que tuviera valor permanente. No tenía el propósito de ser un fin en sí mismo, ni tenía visos de perpetuidad. Los judíos no entendieron, o no quisieron entender, que estos sacrificios que se ofrecían en el santuario eran un símbolo del sacrificio de Cristo. No alcanzaron a percibir que los sacrificios de animales no pueden realmente quitar el pecado, y que debían entenderse simbólicamente, como anuncios del futuro acto sacrificial del Mesías.

Que Dios te bendiga,

Pedidos de oración cielo77014@hotmail.com

Agosto, 28 2010



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