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De la escasez a la abundancia como galardón a tu prueba

Cada momento de la vida es un dilema a resolver. Me despierto, ¿me levanto o duermo un rato más?, Tengo hambre, ¿ceno ahora o espero un rato más? Asuntos tan cotidianos que representan un dilema.

Por lo tanto, cada día se trata de DECISIONES. Recopilar una serie de elementos, criterios, valores, compromisos, factores que nos permiten decir SI o NO. Así de sencillo. Pero, cuán difícil se nos hace caminar en el día, tomando decisiones, por temor a fracasar y decepcionarnos.

Tememos a las decepciones. A ese intenso sentimiento de insatisfacción que nos invade cuando las expectativas no se cumplen. Nuestras expectativas. Tememos al dolor, al fracaso, a las lágrimas, al abandono, a la soledad. Y, nos protegemos, retrasando el cumplimiento de nuestras decisiones e interponiéndonos a la Voluntad Soberana.

Hay esperanza en esa escasez de poder, de libre albedrío, de seguridad, de identidad.

Apuntando hacia DIOS, encontramos una Promesa en Salmos 119:116 – “Susténtame conforme a TU Palabra, y viviré. Y no quede yo avergonzado de mi esperanza”.

Conforme a TU Palabra, no a nuestras expectativas. Es importante, comenzar a restaurar nuestras almas desde la perspectiva de DIOS; para evitar decepciones, y más tarde, frustraciones. No abandones el barco, enfréntate a la tormenta y, veras tu vida, como la de Job. (Job 42:12 – “Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero…)

No abandones tu prueba y recibe tu galardón. Es PROMESA DE DIOS. Susténtate de ella y cree en un futuro prometedor, lleno de bendiciones. Mateo 25:21



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