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DIA SIN AFANES

Día sin afanes

Cómanlo hoy sábado —les dijo Moisés—, que es el día de reposo consagrado al Señor. Hoy no encontrarán nada en el campo. Deben recogerlo durante seis días, porque el día séptimo, que es sábado, no encontrarán nada (Éxodo 16:25, 26).

PARA PODER DESCANSAR EL SÁBADO como Dios quiere, tenemos que hacer preparativos previos, durante toda la semana. Dios designó el viernes como “el día de preparación”. En la historia de la caída del maná, había una lección de previsión: «Entonces el Señor le dijo a Moisés: “Voy a hacer que les llueva pan del cielo. El pueblo deberá salir todos los días a recoger su ración diaria. Voy a ponerlos a prueba, para ver si cumplen o no mis instrucciones. El día sexto recogerán una doble porción, y todo esto lo dejarán preparado”» (Éxo. 16:4,5). Esta provisión del maná en viernes, implicaba además dejarlo preparado para que el sábado nadie se afanara por la comida: «Es­to es lo que el Señor ha ordenado —les contestó—. Mañana sábado es día de reposo consagrado al Señor. Así que cuezan lo que tengan que cocer, y hiervan lo que tengan que hervir. Lo que sobre, apártenlo y guárdenlo para mañana» (vers. 23). Lo que sobraba debía estar preparado también, pues no de­bían cocinar en sábado.
Hasta el tiempo del Nuevo Testamento seguía la costumbre de llamar al viernes “día de preparación”. Fue en ese día que las mujeres prepararon los ungüentos para ungir el cuerpo de Jesús: «Era el día de preparación para el sá­bado, que estaba a punto de comenzar. Las mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea, siguieron a José para ver el sepulcro y cómo colocaban el cuerpo. Luego volvieron a casa y prepararon especias aromáticas y perfumes. Entonces descansaron el sábado, conforme al mandamiento» (Luc. 23: 54-56).
Una cosa es cierta: Si no hacemos los preparativos el viernes como Dios lo estipuló, no podremos guardar el sábado conforme al mandamiento. La preparación es crucial para que el sábado pueda ser santificado. De otro modo, el sábado traerá sus afanes y tareas como todos los otros días. Dios nos ayude para que no sea así en nuestro hogar.

Día de delicia y paz

El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado (Marcos 2:27).

EL SÁBADO bíblico es un período de 24 horas que comienza a la puesta del sol del viernes y concluye a la misma hora el sábado (Lev. 23: 32). Pero es obvio que no todo el que dice guardar el sábado, lo hace como Dios quiere que se haga. La correcta observancia del sábado implica cosas que no y si se deben hacer.
El profeta Isaías expresó así lo que no se debe hacer: «Si dejas de profa­nar el sábado, y no haces negocios en mi día santo; si llamas al sábado “delicia”, y al día santo del Señor, “honorable”; si te abstienes de profanarlo, y lo honras no haciendo negocios ni profiriendo palabras inútiles» (Isa. 58: 13). De acuerdo a este pasaje, no se deben hacer negocios, no debe uno estar triste o aquejumbrado, ni debemos hablar cosas que estén en conflicto con el espíritu de sábado. Hay quienes no trabajan en sábado, pero hacen negocios por teléfono, por Internet, o simplemente hacen planes de realizarlos al día siguiente. Hay quienes no hicieron ningún preparativo y tienen que ir a comprar lo necesario en el día del Señor. La Biblia establece los principios gene­rales de lo que significa consagrar el sábado, y no da mayores detalles respecto a su observancia. En último análisis, solo hay dos cosas que están prohibidas: Ganancia material y placer mundanal. Lo que no esté cubierto por esto, es lícito hacerlo.
Hay personas que siempre se van a los extremos; y no hay diferencia respecto de la observancia del sábado. Dicen que uno no se debe bañar en sábado, que los hombres no deben de afeitarse, que no se deben comprar medicamentos para aliviar el dolor o la enfermedad, que hay que soportar el sufrimiento hasta que pase el sábado, que no es bueno caminar en sábado o hacer algún tipo de ejercicio físico, etcétera. Dios no nos dio el sábado como una carga, sino para que sea un día de delicia y paz.

Que Dios te bendiga,

Junio, 30 2010



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