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DIOS ESTA MAS CERCA DE LO QUE PIENSAS

Dios está más cerca de lo que piensas

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1: 4Muchas personas están inquietas y perturbadas por la aparente lejanía de Dios. Les parece distante y se imaginan que no tiene ninguna preocupación por lo que acontece aquí en la tierra. Creen que Dios los creó, pero que inmediatamente los abandonó. Les parece muy lejano, reservado e irreal. Se unen a Job en el grito: “¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! ¡Yo iría hasta su silla!» (Job 23: 3). Este concepto equivocado acerca de Dios es el que el apóstol Juan hace añicos en su Evangelio. En el prólogo enfatiza de tres maneras el hecho de que Dios vino al mundo.
Primero: Dice que Dios vino al mundo. Pero no caigamos en el gran error de pensar que la primera vez que Dios vino al mundo fue en ocasión del nacimiento de Jesús. No. Él vino al mundo y nunca lo abandonó. Él es la luz verdadera que alumbra a todos los hombres: «Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo» (Juan 1: 9). Dios siempre ha estado en este mundo para dar a todos los seres humanos vida y luz. Si Dios no estuviera aquí, ya no viviríamos o estaríamos en completa oscuridad. Es más, estaríamos muertos porque solo él tiene luz y vida. Desde la fundación del mundo siempre estuvo aquí dando luz y vida a su creación. Cada cosa hermosa, buena y verdadera que hay en el mundo nos pertenece a través de Jesucristo. Ningún ser humano, por hundido que se encuentre, es dejado en completa oscuridad.
Segundo: Él vino al mundo porque es suyo; es su creación, su propiedad. Vino a encarnarse para rescatarla. «A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron». El que había venido en forma velada, vino en persona, en carne, abierta y públicamente. El Verbo eterno se hizo carne y «habitó entre nosotros». Vino como ser humano. La tragedia es que el mundo no lo reconoció.
Tercero; Todavía sigue viniendo. Nos visita a través del Espíritu Santo: «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» (Juan 1: 12).
Y podríamos añadir un cuarto punto. Tenemos la gloriosa promesa: «Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis» (Juan 14:3).
Gózate. Tienes un Dios que está aquí, dentro de ti. Un Dios que te acompaña de día y de noche. Ama y sirve a tu Dios.Dios te bendiga; es mi deseo y oración,Marzo, 05 2009¡Perdona y te sentirás  sano!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Oramos  por ti.  Marzo 6Llamar a Dios mentirosoJesús le dijo:  «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú; “Muéstranos el Padre”?» Juan14: 9La pregunta que Jesús le hizo a Felipe bien podría hacérnosla a nosotros también: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?» Felipe no tenía excusa para no conocer a su Maestro. Había vivido con él tres años y medio. Jesús reprendió a Felipe por dos cosas:
Primero, por no haber mejorado su relación con él durante los tres años y medio que habían pasado juntos. Debería haber alcanzado un profundo conocimiento de Jesús. Sin embargo, por su propia confesión, no lo conocía. Dios desea que lo conozcamos en una relación íntima y personal. Él se ha revelado y ha proporcionado una manera de conocerlo a través del sacrificio de su Hijo, Jesucristo. Cuando Felipe y sus compañeros vivieron con Jesús durante tres años y medio, vivieron con el Padre, porque Jesús y el Padre, son uno. Desde el primer día que Felipe conoció a Jesús dijo que lo reconocía como el Mesías (Juan 1: 45). Sin embargo, al final, dijo que no conocía al Padre.
Muchos que tienen un buen conocimiento de las Escrituras y de las cosas divinas, pero que no obtienen el conocimiento esencial que se espera de ellos, no conocen a Dios por experiencia. No conocen lo que se espera que conozcan de él. Recordemos que cuanto más tiempo hace desde que conocemos a Jesús, más se espera que los conozcamos en una escala más profunda. Cristo espera que nuestra experiencia con él esté en proporción con los privilegios que nos ha dado.
En segundo lugar, Jesús reprende a Felipe porque todos los que han visto a Jesús por la fe han visto al Padre en él, aunque de repente no sean conscientes de haberlo visto. A la luz de la doctrina de Cristo, vieron a Dios como el Padre de las luces; en los milagros vieron al Padre como el Dios de poder. La santidad de Dios brilló en la inmaculada pureza de la vida de Cristo, y su gracia en todos los actos de gracia realizados por el Salvador.
El verdadero problema es que estamos acostumbrados a vivir con un Dios “de lejos”, como se dice habitualmente. El Dios que sana al enfermo y restaura la vida de sus criaturas nos hace una invitación importante hoy. Nos invita a experimentarlo personalmente. Nos invita a hacer una realidad de su presencia en nuestra vida, a conocerlo de verdad. Creamos esta promesa hoy, pues, de lo contrario, hacemos a Dios mentiroso.
Dios te bendiga; es mi deseo y oración,Marzo, 07 2009¡El Dios al que yo sirvo esta aquí!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Oramos  por ti.  



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