Dos puertas

Hoy quiero hablarles acerca de dos opciones que pueden cambiar tu vida y la de tu descendencia tremendamente. Estas dos opciones tienen que ver con la vida y la muerte. Tristemente, muchos deciden escoger el camino de la perdición por lo que el mundo les ofrece, pues hayan placeres, comodidades y no piensan qué hay más allá de la muerte, ya que no creen que después de la muerte haya nada. No obstante, otros elegimos la opción de la vida en la cual nos sacrificamos diariamente para obtener el galardón de la eternidad. Mira lo que la Palabra nos enseña hoy:

“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hayan (Mateo 7:13-14 RVR1960).

Como creyentes tenemos una gran responsabilidad, así como lo afirma el Apóstol Pablo, “predicar la Buena Noticia no es algo de lo que pueda jactarme. Estoy obligado por Dios a hacerlo. ¡Qué terrible sería para mí si no predicara la Buena Noticia!” (1 Corintios 9:16 NTV) y es que lo hacemos porque es un deber y el objetivo siempre será ganar almas para el Señor para que ese galardón que nos espera después de la muerte lo podamos disfrutar todos y no unos pocos. Sin embargo, hay muchas almas que deciden escoger el camino “fácil” no importando las consecuencias que esto traerá a sus vidas y a las de su generación. Aún cuando sabemos a dónde conduce la puerta ancha, inexplicablemente muchos deciden perderse, ignorando que “la paga que deja el pecado es la muerte” (Romanos 6:23 NTV).

La intención y el deseo del Señor es que nadie se pierda, pues Él envió a Su único hijo a morir en una cruz para comprar a precio de sangre la salvación de todos y, como nos promete la Biblia, “la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23 RVR1960), ese es el último objetivo de todo: vivir una eternidad al lado de nuestro Señor Jesús. Es estos días compartía en redes sociales una imagen en la que se afirma que el 90% de los creyentes no ha ganado ningún alma para Cristo y esa es una triste realidad y se hace necesario que empecemos a compartir el evangelio para que muchos logren entrar por la puerta estrecha. Todos sabemos que no es fácil que habrán adversidades, que seremos despreciados, pero si logramos enfocarnos en nuestro galardón, entonces todo habrá valido la pena. Espero que este mensaje haya hablado a tu espíritu en este día, no olvides ser de bendición y compartirlo con alguien más, tú también puedes ser de bendición. Deseo que la paz que sobrepasa todo entendimiento esté contigo hoy y siempre, Dios te bendiga y te guarde.

Bajo guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla, M.Ed.

 



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