Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Google+

EL NOMBRE Y LA ADORACION

El nombre y la adoración

Si no te empeñas en practicar todas las palabras de esta ley, que están escritas en este libro, ni temes al Señor tu Dios, ¡nombre glorioso e imponente! (Deuteronomio 28: 58).

EN LA BIBLIA, EL NOMBRE ES UNA ALUSIÓN a la persona, a su carácter. Cuando se trata de Dios, es una referencia a la persona o carácter de Dios. Notemos estas palabras: «Y al lugar donde el Señor su Dios decida habitar llevarán todo lo que les he ordenado» (Deut. 12: 11; 14: 23; 16: 2). La expresión «para poner en él su nombre» significa «donde el Señor su Dios decida habitar». Claramente se indica que la palabra nombre se refiere a su persona.
En la Nueva Versión Internacional, la palabra Señor ocupa el lugar de Yahweh o Jehová, que es el nombre de Dios como se lo reveló a Moisés. Yahweh es el nombre del Dios del pacto con Israel. Debía ser tratado con el respeto debido. Dios es amor y misericordia, pero también es santo y justo, su carácter es glorioso e imponente.
El tercer mandamiento tiene que ver con nuestra manera de adorarle. Nos dice que nuestra adoración debe ser hecha con seriedad y reverencia. Cualquier alusión a la persona de Dios, sea que se mencione su nombre o no, debe ser con sumo respeto y reverencia. Reflexionemos en esto: «También se debería mostrar reverencia hacia el nombre de Dios. Nunca se debería pronunciar ese nombre con ligereza o indiferencia. Hasta en la oración se debería evitar su repetición frecuente o innecesaria. “Santo y temible es su nombre” (Salmo 111: 9). Los ángeles, al pronunciarlo, cubren sus rostros. ¡Con cuánta reverencia deberíamos pronunciarlo nosotros que somos caídos y pecadores!» (La educación, p. 238).
En algunas culturas hispanas se usa el pronombre “usted” para orar o referirse a Dios. Esta es una manera reverente de aludir al Señor. Si en estas culturas no se tutea a los padres, menos entonces al Padre que está por encima de todos, nuestro Padre Celestial.

El nombre y la fidelidad

Cuando Dios hizo su promesa a Abraham, como no tenía a nadie superior por quien jurar, juró por sí mismo. (Hebreos 6: 13).

ESTE MANDAMIENTO TAMBIÉN PROHIBÍA jurar en falso. En la antigüedad, el juramento involucraba poner al Señor como testigo de lo que se afirmaba. Notemos: «Teme al Señor tu Dios y sírvele. Aférrate a él y jura solo por su nombre» (Deut. 10: 20). No decir la verdad era tomar el nombre de Dios en vano. Lo mismo si se hacía un voto sin tener la intención de cumplirlo: «No juren en mi nombre solo por jurar, ni profanen el nombre de su Dios. Yo soy el Señor» (Lev. 19: 12).
También se violaba este mandamiento si se usaba el nombre del Señor de una manera frívola o descuidada. Hoy se nos amonesta: «Deshonramos a Dios cuando mencionamos su nombre en la conversación ordinaria, cuando apelamos a él por asuntos triviales, cuando repetimos su nombre con frecuencia y sin reflexión. “Santo y terrible es su nombre” (Sal. 111:9). Todos debieran meditar en su majestad, su pureza y su santidad, para que el corazón comprenda su exaltado carácter; y su santo nombre se pronuncie con respeto y solemnidad» (Patriarcas y profetas, p. 314). Inclusive cuando oramos a Dios, debiéramos tener cuidado con la forma como nos referimos a él: «Mientras oran, muchos emplean expresiones irreverentes y descuidadas que agravian al tierno Espíritu del Señor y motivan que sus peticiones no lleguen al cielo» (Primeros escritos, p. 70). El uso frecuente de interjecciones descuidadas, y sin pensar lo que se dice, como: «¡Dios mío!» «¡Santo Dios!», etcétera, revelan poca reverencia por la persona de Dios.
Este mandamiento también prohibía usar el nombre de Dios en forma mágica o para fines de encantamientos. Era costumbre entre los antiguos pueblos paganos invocar el nombre de sus dioses para esos fines. Aun entre los judíos, algunos usaban el nombre Yahweh, o algún modo apocopado de este, como fórmulas mágicas para expulsar demonios o sanar a personas poseídas. Se pensaba que se podía manipular a Dios. Eso era una ofensa para su nombre.

Que Dios te bendiga,

Junio, 08 2010



Ultimos comentarios
  1. tossa
  2. virginia

Dejar comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Recibe las nuevas
reflexiones en tu correo!

Escribe tu dirección de email: