El plan perfecto

El plan original de Dios para el hombre comprendía muchas cosas, entre ellas que el primer hombre viviera eternamente en el huerto del Edén. No obstante, esa vida eterna estaba sujeta a la obediencia y al cumplimiento de una orden: Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17 RVR1960). Pero como el primer hombre era ciento por ciento inocente, no sabía lo que significaba esa muerte a la cual se refería Jehová Dios. Así que cuando Eva comió del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal y lo dio a comer a Adán, ambos desobedecieron ese principio establecido por Dios Padre. Desobedecer permitió la entrada del pecado y con la entrada del pecado la muerte, pero no instantáneamente, si no una muerte física. Aun así Adán, podemos comprobar que Adán vivió novecientos treinta años y, luego, murió (Génesis 5:5 RVR1960), experimentando esa muerte de la que el Señor le habló.

La desobediencia del primer hombre conllevó a una herencia de pecado, por tanto la paga por esa desobediencia pasó igualmente a todos los hombres. Pareciera entonces que el plan perfecto hubiera fallado, pero ¿se quedaría el Señor de brazos cruzados viendo como su más preciada creación se desvirtuaba a causa del pecado? La respuesta es NO. Dios tenía un plan B, por así decirlo, y en donde el primer hombre falló, otro tendría éxito. Por ello, era necesario que el Hijo del Hombre viniera como hombre a la tierra para enseñarnos obediencia y para demostrarnos que sí se puede vivir como Él pensó desde el principio. Pero, ¿por qué es tan importante reconocer la naturaleza de hombre de Jesús? Veamos lo que la Biblia dice al respecto: “en esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” (1 Juan 4:2-3 RVR1960).  Así pues, el plan de Dios implicaba una sustitución, es decir un hombre por otro hombre, “porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos” (1 Corintios 5:21 LBLA). La resurrección de los muertos cambió toda circunstancia a nuestro favor y ahora, una vez más, es posible que el hombre pueda vivir eternamente como Dios pensó en el principio, sin embargo, debe morir físicamente para experimentar el regalo de vida, el cual es manifiesto en el Señor Jesús al afirmar, “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6 RVR1960).

Gracias a la humanidad de Cristo tú y yo podemos gozar de lo que una vez perdimos por la desobediencia del primer hombre, pero a través de la obediencia del postrer hombre, nos fue restituido todo aquello que nos había sido quitado. Entender que los planes de Dios son de bien para darnos el fin que nos merecemos nos hace entender que tenemos un Padre que solo piensa en lo mejor para nosotros, el plan perfecto pudo haber fallado, pero el plan B era necesario por amor. Espero que esta corta reflexión haya llegado en el momento justo y que sido, asimismo, de gran bendición para tu vida. No olvides compartir, sé tú también un instrumento de bendición llevando buenas nuevas a otras personas. Dios te bendiga sobreabundantemente, espero que tengas un bendecido y victorioso inicio de semana.

Bajo la guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla



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