En todo tiempo

¿Sabes cuál de las armas espirituales que tenemos es la más atacada de todas? LA ORACIÓN. Alguna vez escuché a alguien decir, cristiano que ora, el diablo lo devora y al analizar esta expresión me doy cuenta que un creyente que no ora no puede ejercer su autoridad en el mundo sobrenatural, así como tampoco podrá mantener una estrecha relación con el Padre, ¿cómo puede llegar a conocer la voluntad del mismo si no hay tiempos de intimidad? En el creyente debe existir siempre la necesidad de orar y no desmayar, ya que orar fervientemente es lo que marca la diferencia en lo espiritual. ¿Sabes qué dice la Biblia respecto a esto? “No dejen ustedes de orar: rueguen y pidan a Dios siempre, guiados por el Espíritu. Manténganse alerta, sin desanimarse, y oren por todo el pueblo santo” (Efesios 6:18 DHH).

El adversario conoce tanto el poder de la oración que cuando va a atacar a un creyente, lo primero que ataca es su tiempo de oración, de intimidad con Dios. Es por eso, que el Señor nos dice, “manténganse despiertos y oren, para que no caigan en tentación. Ustedes tienen buena voluntad, pero son débiles” (Mateo 26:41 DHH). Cuando el creyente deja de orar abre puertas inmediatamente y, al estar abiertas, será presa fácil del enemigo y caerá en tentación, pues la oración es lo único que nos ayudará a someter nuestras pasiones. Caso contrario sucede cuando oramos constantemente, ya que en lo sobrenatural se forma un vallado de protección alrededor del creyente. Daniel oraba tres veces al día y nunca le importó el edicto del rey Darío y quizá te preguntes, ¿cómo fue posible que los leones no se lo comieron? Por la oración constante que hacía y porque entendía que servía a un Dios Todopoderoso.

Hay cosas que el ser humano siempre hace porque son una necesidad para él, por ejemplo: come, duerme, bebe agua, etc., pero ¿por qué olvida orar? Así como hay una necesidad latente por hacer estas cosas, también debe haber una necesidad de orar en todo tiempo. Escuché a un Pastor decir que, el cristiano que no tiempo para orar, tampoco debería tener tiempo para vivir, ir al gimnasio o trabajar. Sé que puede sonar bastante radical, pero la oración está ligada a los éxitos y el crecimiento del creyente, ya que esta es la respuesta a una necesidad, no en vano dice la Palabra, “Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre, sin desanimarse” (Juan 18:1 DHH), no podemos desanimarnos, sino que debemos seguir orando aún después de haber recibido una respuesta. No olvides que la oración es tan poderosa que Satanás hará todo lo posible para atacarla. Espero que esta reflexión haya sido de gran bendición y que haya llegado en el momento indicado. No olvides ser de bendición para otros, comparte.

Bajo la guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla.



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