Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Google+

GRACIA Y VERDAD

Gracia y verdad

Cuando el vino se acabó, la madre de Jesús le dijo: «Ya no tienen vino» (Juan 2: 3).

DE ACUERDO AL EVANGELIO DE JUAN, Jesús hizo siete señales, que tenían evidentemente el propósito de revelar su misión al mundo. Recordemos que Jesús había venido para revelar la gracia y la verdad de Dios.
El milagro realizado en las bodas de Cana fue la primera de estas señales. En ella se revela tanto la gracia como la verdad de Dios. Jesús y sus primeros discípulos regresaron de Judea a Galilea. Al pasar por Caná, se enteraron que había una boda y fueron invitados a quedarse. María, la madre de Jesús, estaba involucrada en esta fiesta, pues probablemente alguno de los contrayentes era su familiar. Aún hoy, en tales ocasiones, la comida y la bebida son parte integral. En esta instancia, el vino se terminó antes de que concluyera la fiesta. Esto, evidentemente, colocaba a la familia en una situación embarazosa. La madre de Jesús se acercó a él y le sugirió que hiciera algo al respecto. Entonces, el Padre le reveló al instante que debía hacer una señal para beneficio de la familia, y particularmente para sus primeros seguidores. Así que convirtió el agua en vino.
Vemos aquí la gracia de Dios que se preocupa por sacar a una familia del aprieto en el que estaba. Él es bondadoso y se preocupa de la aflicción de los otros. Está dispuesto a satisfacer nuestras necesidades físicas y espirituales. Es un ser bueno que convierte nuestra agua en vino. «Mediante este milagro Cristo también dio evidencias de su misericordia y compasión. Manifestó que se preocupaba por las necesidades de los que lo seguían para escuchar sus palabras llenas de conocimiento y sabiduría» (Cada día con Dios, p. 366).
Pero también reveló la verdad de Dios. Con este milagro, sus primeros discípulos discernieron la verdad suprema de que Jesús era el enviado de Dios, el Mesías de Israel. No solo satisfizo una necesidad física, sino también una espiritual.

Gracia y justicia

¿No está escrito: «Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones»? (Marcos 11: 17),

DESPUÉS DE UN MINISTERIO CORTO en Galilea, Jesús regresó a Jerusalén para la celebración de la Pascua. Al llegar al templo, contempló con asombro cuánto se había deteriorado el respeto en la casa de Dios. Había un gran mercado que se realizaba en uno de los atrios.
El templo tenía tres atrios principales, además del santuario propiamente dicho. En frente del santuario estaba el atrio de Israel. Era el lugar donde todos los israelitas mayores de doce años se reunían para orar, mientras se realizaban las ceremonias y los sacrificios. Luego estaba el de las mujeres, donde se reunían con el mismo propósito. Más allá, estaba el de los gentiles, donde los visitantes que no eran judíos podían reunirse para adorar a Dios. Había una barda a media altura que lo separaba del atrio de las mujeres. En estas paredes, y en lugares estratégicos, había letreros escritos en griego y latín, que prohibían a los visitantes, so pena de muerte, atravesar esta barda y penetrar a los recintos interiores. Así que, ese era el único lugar donde los gentiles y visitantes no judíos podían llegar cuando se aproximaran al santuario.
Pero ese lugar había sido convertido en un mercado. Se vendían desde palomas y tórtolas, hasta ganado vacuno y ovejuno. Había mesas de cambistas por todas partes, porque las ofrendas para el templo solo se podían dar en una moneda estipulada. En ocasión de la Pascua, miles de personas se arremolinaban en los alrededores del templo. El ruido y la algarabía eran intensos. Nadie podía adorar y orar a Dios en tales circunstancias. Ese era el único lugar donde los gentiles podían. Jesús vio aquel cuadro triste de desorden y griterío, y expulsó a los mercaderes del atrio. Cumplía su función de Mesías, celoso por la casa de Dios. Se compadeció de los gentiles que no podían adorar a Dios como debían.

Que Dios te bendiga,

Diciembre, 21 2010



Ultimos comentarios
  1. Ramon
  2. aida naranjo
  3. Roger Rebolledo

Dejar comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Recibe las nuevas
reflexiones en tu correo!

Escribe tu dirección de email: