Ha resucitado

Cuando Jehová Dios hizo al hombre, no lo hizo pensando que algún día su máxima creación caería por causa del pecado. Más bien, lo hizo pensando que viviría eternamente en el huerto del Edén, el cual había preparado para él. Sin embargo, los celos de Satanás lo llevaron a destruir esta obra; por lo tanto, ideó un plan que le permitiera al hombre desobedecer a Dios, ¿cómo así? Pues bien, Adán había recibido un orden bien clara de parte del Creador: “del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás” (Génesis 2:17 LBLA). Al desobedecer a Dios, dos cosas pasaron: la eternidad del hombre terminaría y, como consecuencia directa de la desobediencia, entraría el pecado para muerte, pues Jehová Dios fue muy preciso al decir, si de el árbol comes, morirás.

¿Cuánto le dolió a Dios ver la caída del hombre? Mucho, pero no se quedaría quieto viendo como Satanás destruía su máxima creación, sino que pensaría en un plan para vencer las dos cosas que entraron en la creación por causa de la desobediencia: el pecado y la muerte. Ese plan del que te hablo no es más que La Redención. En la antigüedad, redimir era comprar la libertad de un esclavo, ¿vas captando la idea? Pero, ¿esclavo de qué? Éramos esclavos del pecado y por paga recibíamos la muerte, pero Jesús cambió todo eso al morir en el madero por todos nosotros. Así, Dios demostraría Su amor por ti y por mí: “pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16 NTV). Al morir el Señor Jesús como hombre, dos cosas sucedieron: llevó todos los pecados de la humanidad al madero y venció la paga del pecado, la muerte para así devolvernos todo lo que en Edén habíamos perdido: la vida eterna, ¿no es Él camino, la verdad y la vida? La muerte de Jesús, quizá en un principio, fue el final para Sus discípulos, pero bastaba una Palabra de aliento y de exhortación para que continuaran con el legado de la Gran Comisión (Mateo 28:19-20). Esa Palabra es la que quiero compartir contigo hoy: “mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo” (Mateo 28: 5-6 RVR1960). Aún hay esperanza, Él es nuestra única esperanza.

Y el plan de Dios funcionó…. Y todo lo que le había sido robado al hombre en el Edén le fue devuelto, aún la autoridad. Sojuzgad y señoread (Génesis 1:28) fue la orden de Dios para el hombre. Pero luego en Mateo 10:1, Jesús nos devuelve esa autoridad, pero lo hizo primero con Sus doce. No es hora de lamentarse, es hora de alimentar una esperanza de vida, es hora de cambiar el rumbo de tu vida, es hora de cambiar lo que el diablo ha decretado para tu vida, es hora de pasar de muerte a vida, pues Él ha resucitado y ya no debemos por qué temer. Espero que esta reflexión haya llegado a tu vida en el momento justo, no olvides ser de bendición para otros, comparte. Dios te bendiga rica y sobreabundantemente, que tengas un feliz y bendecido inicio de semana.

Bajo la guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla



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