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HAMBRE EN LA TIERRA

HAMBRE EN LA TIERRA

CUANDO LA CRISIS LLEGA AL HOGAR

Texto: Génesis 12: 10-20

Introducción

Esta es la historia que muestra la dimensión en la que familia puede ser afectada por las crisis y como se debe responder a cada una de ellas. En primera instancia, se refiere al impacto de una crisis externa, ajena a la voluntad de los integrantes de la familia y luego, se refiere a una crisis interna, provocada por la falta de integridad de uno de los conyuges; poniendo en riesgo la estabilidad familiar.

Este sermón, basado en la experiencia de Abraham en Egipto, muestra también como interviene Dios para solucionar las crisis que afectan la familia y destaca los métodos que el utiliza para actuar cuando el hombre ya no tiene nada que hacer.

I. CUANDO EL HOGAR SE ENFRENTA UNA CRISIS ECONOMICA

Abraham, se ve expuesto a una crisis ajena a su voluntad. Le toca enfrentar un problema de subsistencia. Lo hace tomando decisiones drásticas, que seguramente le resultaron difíciles.

Dice el texto: “Hubo hambre en la tierra y descendió Abraham a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra.” (Gen 12:10).

El hambre no ha sido ni es una situación extraña para los pueblos. En muchos casos las crisis no son necesariamente resultado o consecuencia de la conducta de los hombres, son propias de las circunstancias. Lo extraordinario del relato, surge al contestar la primera pregunta planteada: ¿En qué tierra hubo hambre?

1. ¿Es posible que haya hambre en la tierra prometida?

Al revisar la historia, se desprende que donde hubo hambre no podría haber sido Egipto, porque justamente Abraham se dirige a esa gran nación, bañada por el inagotable rio Nilo, para solucionar su problema de hambre. ¿A qué tierra se refiere entonces? ¿Nos animaríamos a decir que se refiere a la tierra de Canaán…? ¡Por favor! No puede haber hambre en la tierra de Canaán. ¿Cómo puede alguien siquiera pensar que pudiera haber hambre en la tierra prometida, en la tierra que fluía leche y miel? Es difícil creer que Dios sacara a Abraham de una civilización tan avanzada y llena de abundancia como era Ur de los Caldeos, para llevarlo a la tierra de Canaán, justamente para pasar hambre.

Entonces, ¿Dónde hubo hambre? La respuesta no puede esperar más. Si, efectivamente, hubo hambre en Canaán, la tierra prometida. Así lo confirma la ultima parte del versículo 5: “y salieron para ir a la tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.”

Aquí hay un mensaje para nosotros hoy: ¡puede haber hambre en la tierra prometida! Eso significa que como familias cristianas no estamos exentas de problemas o crisis; aun cuando estemos en el camino de Dios. Recordemos que hubo una terrible tormenta en el mar de Galilea aun cuando Cristo estaba dentro de la barca. Lázaro murió aun siendo el mejor amigo de Cristo. El hecho es que Dios nunca prometió que no tendríamos problemas ni crisis. Lo que si prometió es que él estaría muy cerca de sus hijos en los tiempos de crisis, para sostenerlos. “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque tu estarás conmigo… (Sal 23:4).

Tal vez la crisis financiera este afectando tu hogar y estés pasando “hambre” y te preguntes ¿Cómo es posible que sucedan estas pruebas justamente cuando estoy tan cerca de Dios? Recuerda, puede sobrevenir hambre aun en la tierra prometida, no obstante, en ese momento, Dios estará más cerca de ti; y que detrás de cada prueba hay una gran oportunidad como lo muestra la siguiente sección que se plantea con esta pregunta:

2. ¿Por qué permitió Dios que hubiera hambre en la tierra prometida?

La respuesta no es fácil de contestar; sin embargo Elena de White aclara: “En su providencia, el Señor proporcionó esta prueba a Abraham para ensenarle lecciones de sumisión, paciencia y fe, lecciones que había de conservarse por escrito para beneficio de todos los que posteriormente iban a ser llamados a soportar aflicciones.” (pp 122). Efectivamente, Dios estaba preparando a Abraham para cumplir otras misiones tan importantes como esta y también enseñándonos algunas lecciones a nosotros.

Por ejemplo, podemos deducir que Dios quería evangelizar Egipto. Para esto escogió a sus mejores evangelistas para alcanzar esa gran nación. Sin embargo, la oportunidad de conquistar Egipto tuvo que postergarse por una simple mentira que sin duda arruino su testimonio.

A veces no sabemos ciertamente por que estamos en el lugar donde nos encontramos. A algunos les ha tocado vivir en una zona o país difícil. Otros están estudiando en un centro no cristiano y se ven expuestos a diversas pruebas; pero Dios tiene un propósito importante detrás de cada acontecimiento de nuestras vidas; y a la vez nos ha encargado una tare a que solo nos corresponde realizar a nosotros. Los ángeles quisieran hacerlo, pero ese privilegio es nuestro.

La manera como la familia enfrenta la crisis económica es una poderosa influencia a favor del bien, cuando es hecha con honestidad, con integridad y sobre todo con fidelidad a Dios. Es precisamente cuando llegan las dificultades económicas, cuando las familias son tentadas a soltarse de la mano de Dios y perder su honestidad y fidelidad a él.

Hay una promesa maravillosa en la Biblia: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni a sus hijos mendigar el pan.” Salmo 37:2. Dios nunca desampara a sus hijos s que practican la justicia; al contrario, las pruebas nos preparan para enfrentar otros grandes desafíos.

II. CUANDO EL HOGAR ENFRENTA UNA CRISIS MORAL

Esta segunda sección se concentra en una crisis interna del hogar, provocada por la actitud de uno de los integrantes de la familia, tal como lo presenta el relato Bíblico.

“y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios dirán su mujer es; y me mataran a mí, y a ti te reservaran la vida. Di pues que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.” (Gen 12:11-13).

Extrañamente Abraham reconoce la belleza de su mujer recién al entrar a Egipto. ”He aquí ahora conozco que eres mujer hermosa”. Este repentino reconocimiento se puede entender al comparar la belleza de su esposa con la de las mujeres egipcias. Es positivo el reconocimiento de las virtudes del l cónyuge; sin embargo, se puede enfatizar que el reconocimiento debe ser una costumbre que acompañe toda la vida matrimonial y no debe limitarse al momento del enamoramiento y noviazgo.

1. La falta de integridad en el padre de la fe

Según el relato, Abraham, justamente a causa de la belleza de su esposa, comienza a temer por su propia vida, y por ese motivo propone una salida aparentemente inteligente: “Di pues que eres mi hermana…” en verdad eran medios hermanos, pero también eran más que eso: eran esposos. Una media verdad que atenta contra la integridad y se convierte en una gran mentira que Dios nunca aprobó. En el mundo en que vivimos, las personas valoran cada vez menos la honradez, la veracidad y la integridad. Vivimos en una cultura cada vez más inmoral, la cual a veces alcanza la propia iglesia.

2. Dios no aprueba la falta de integridad

Abraham nunca se imagino lo que podría suceder por causa de una mentira aparentemente intrascendente. La gente denomina a estas pequeñas mentiras como “blancas”, todas ellas “inofensivas”. Sin embargo, “Ningún desvío de la estricta integridad puede merecer la aprobación de Dios.” (PP 123).

El problema comenzó cuando “los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera, pero también la vieron los de la casa de Faraón”, y Abraham jamás aclaro que ella era realmente su esposa. Por causa de ello, no mucho después, los emisarios de faraón aparecieron frente a su casa, cargados de presentes, para convertir a la “hermana” de Abraham en la esposa del Faraón. Así, Abraham tendría ahora el “privilegio” de ser el cuñado del hombre más importante de la tierra. Allí comenzó esta segunda crisis.

3. La falta de integridad afecta a toda la familia

Que momentos más desdichados sucedieron a la partida de su mujer, y tan solo porque Abraham no fue firme en salvaguardar o defender su hogar y por no ser integro.

Imaginémonos la escena: Sarai se va alejando de casa, trasladada en la limosina egipcia (un carruaje). Abraham acompaña impotente la escena. Es demasiado tarde para decir la verdad. Ahora su esposa se pierde en el horizonte, y lo más descorazonador es que no se trata de un viaje de vacaciones sino la partida irremisible del hogar. La más fría soledad ahora le congelaba los huesos. Su amada esposa, la que acompañó sus mejores años, se dirige hacia los brazos de Faraón, y todo por una simple mentira. Esa noche y las siguientes su tristeza es indescriptible. Allí estaba su lecho vacio. La ropa, el aroma de su esposa y todos los recuerdos hermosos de su compañera le producían una aflicción indescriptible.

Algunas veces, aspectos que se consideran intrascendentes pueden destruir la felicidad conyugal. Hechos que demuestran desconfianza en los principios y normas que rigen la vida matrimonial: pornografía, familiaridades con el sexo opuesto, consumo de cigarro y participación en actividades ilícitas; tarde o temprano ocasionaran crisis y dolor a la familia.

¿Por qué no les dije que era mi esposa? Esa pregunta tardía no contribuía a calmar su desazón. ¿Por qué desconfié de Dios? En fin, el me habría protegido de todas formas… “Al ocultar el hecho de que Sara era su esposa, revelo desconfianza en el amparo divino” (PP 123). He ahí la causa del problema.

En el caso de Abraham, el problema se hizo irremediable. Desde el punto de vista humano, recuperar a su esposa era una misión imposible, pero: “La imposibilidad del hombre es la gran oportunidad de Dios.”.

4. Dios interviene oportunamente.

Felizmente la historia no termina allí. El versículo 17 muestra la intervención de Dios en los asuntos del hombre, para devolver la alegría a su corazón desesperado: “Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abraham.” (Gen 12:17). ¿No es fantástico notar que Dios irrumpa en la vida de los hombres para arreglar sus problemas, justamente cuando todo esta arruinado, destruido o devastado, aunque sea con plagas?

Los métodos de Dios son diferentes a los que usaríamos: ¡plagas! Imagínese: están a punto de celebrar la luna de miel. El Faraón se prepara para “conocer” a su nueva esposa, aquella que se asomaba a la gran colección. Sin embargo, esa noche cae sobre ellos una plaga de piojos…, luego una plaga de llagas o pulgas… esto lo obliga a preguntar: ¿Por qué desde tu llagada al palacio, están viniendo estas plagas? “Ah, el hombre que tú dices que es mi hermano, no es solo mi hermano sino también mi marido…” “¡Hum, con que eso es…!”

Las terribles plagas coadyuvan a que se conozca la verdad y ahora, el padre de la fe tiene que comparecer ante la presencia de Faraón. “¿Por qué me has hecho esto?”, le pregunta, “¿Por qué no me declaraste que era tu mujer…, poniéndome en ocasión de tomarla por mujer? Luego de la sentencia: Ahora pues, he aquí tu mujer, tómala y vete”. (Gen 12:18,19).

5. Dios busca restablecer la integridad familiar

Aunque Abraham tiene que irse de Egipto y recibir las muestras de indignación del Faraón, lo hace junto a su amada esposa. La falta de fe de Abraham puso a Sara en serio peligro, pero el Señor en su gran misericordia salvaguardo la familia del patriarca. Esto muestra que Dios está interesado en salvar el hogar y que su plan es que los hogares no se disuelvan ni terminen en el divorcio.

Conclusión

Puede haber hambre en la tierra prometida; sin embargo, detrás de cada prueba hay un plan de Dios para beneficio nuestro y el de nuestra familia. Dios no nos probara mas allá de lo que nosotros podamos resistir. “No nos ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (1 Cor 10:13).

Mucha gente, por su indiferencia y falta de integridad echa a perder el plan de Dios tiene para su vida, y se expone al dolor y la crisis familiar.

Miles han destruido su felicidad por pequeñas faltas, que al no ser arregladas han minado el amor conyugal, llegando al punto de reconocer que de aquel amor manifestado en la juventud no queda nada. Felizmente para Dios no hay nada imposible. Si se lo permitimos, si clamamos, el interviene, a su modo, y recompone lo que hemos destruido con nuestras propias manos. Eso sí, los métodos de Dios a veces son drásticos, pero tienen la única finalidad de restablecer la felicidad conyugal.

Apelación

¿Sientes que de algún modo tú has echado a perder el plan de Dios para tu vida?

¿Sientes que has destruido la armonía conyugal y necesitas la intervención sobrenatural de Dios ahora?

Este es el momento de pedir que Dios intervenga y reconstruya lo que nosotros hemos destruido. El es especialista en casos imposibles, ven y pide un milagro.

Dios te bendiga

Oramos por ti



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