«Historias de piratas»

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Imagen por Stanley Zimny (Thank You for 42 Million views)

Desde el siglo dieciséis, «en Cartagena de Indias pasaba de todo: sitios a la ciudad, asaltos de piratas, tráfico de esclavos, inquisición, hoguera…. Era el lugar perfecto para corresponsales de guerra.» Así comienza el capítulo titulado «Historias de piratas» del escritor Daniel Samper Pizano en su divertido libro Lecciones de histeria de Colombia.

«Uno de los primeros ataques depredadores que sufrió la ciudad fue el del inglés Francis Drake en 1586. Durante más de un mes Cartagena se defendió como pudo, pero al fin triunfó el pirata y entró a saco en ella. Drake mató gente, quemó casas, se llevó las campanas de la iglesia, secuestró a decenas de esclavos, robó ochenta cañones, hurtó joyas valiosas… y 400 mil pesos en oro, y pidió rescate por algunos objetos públicos. Le pagaron todo lo que pidió y, fuera de eso, se molestó cuando supo que lo consideraban un corsario. ¿Acaso qué se creía: doctor en comercio internacional?», se pregunta el periodista colombiano con su típico tinte humorístico….

«Otro inglés que encontró divertido asolar los puertos españoles en el Caribe fue Henry Morgan, inventor del buque-bomba. Este aporte al terror marino consistía en una embarcación cargada de prisioneros y pólvora que apuntaban hacia el enemigo y estallaba al acercarse a él…. Uno de sus principales pasatiempos era crucificar a sus víctimas y, una vez en la cruz, asarlas con antorcha. [Otras veces] se limitaba a colocarles encima piedras de un cuarto de tonelada y lanzarles hojas de palma encendidas….

»Lo que más ofende en la manía de los piratas contra Cartagena no son los ataques en sí, aunque ellos provocaron hambre, mortandad y desesperanza en la ciudad, sino que los criminales fueran premiados por sus gobiernos y considerados ciudadanos ejemplares. A Drake la reina en persona lo hizo caballero, y sus contemporáneos lo consideraban uno de los grandes hombres de su época. Morgan también fue ordenado caballero y Teniente Gobernador de Jamaica. Después se extrañan del auge del terrorismo internacional…»1

¡Qué observación tan relevante la de Samper Pizano! Los terroristas actuales, al igual que los piratas de antaño, torturan y martirizan a quienes consideran enemigos suyos. Y sin embargo sus superiores los recompensan por su conducta despiadada, y muchos de ellos creen que a todos los recompensará también el dios implacable a quien se imaginan y sirven.

A eso se refería Jesucristo, el Hijo del único Dios verdadero, cuando dijo que, a diferencia de aquéllos, no debemos odiar sino amar a nuestros enemigos.2 Por eso San Pablo, como apóstol de Jesucristo, nos exhorta a vivir en paz con todos y a vencer el mal con el bien, tal como nos enseña el proverbio del sabio Salomón: «Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta, y el Señor te lo recompensará.»3 ¿Acaso no debiéramos buscar más bien esa recompensa de nuestro Dios compasivo?

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1Daniel Samper Pizano, Lecciones de histeria de Colombia (Bogotá: El Áncora Editores, 1993), pp. 99-101.
2Mt 5:43-45
3Ro 12:10-21; Pr 25:21-22

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