LA DIPLOMACIA

La diplomacia

Mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el lugar santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto (Hebreos 10: 19, 20).

AMPLIA ES LA VARIEDAD DE FORMAS para mentir y alejarse de la estricta verdad. Otra forma de hacerlo es a través de la mentira diplomática. Es la que se dice para salir de una situación embarazosa, pero que puede ser perjudicial para los oyentes. Es la que se incurre al ocultar la verdad. Es la forma preferida de los políticos y de los que ocupan puestos públicos. Las decían frecuentemente los profetas antiguos, para quedar bien con la política de sus reyes a quienes servían como consultores. Así, lo hizo Jananías en tiempos de Jeremías: «Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: “Voy a quebrar el yugo del rey de Babilonia. Dentro de dos años devolveré a este lugar todos los utensilios que Nabucodonosor, rey de Babilonia, se llevó de la casa del Señor a Babilonia. [‘..’.] ¡Voy a quebrar el yugo del rey de Babilonia! Yo, el Señor, lo afirmo”» (Jer. 28: 2-4). Todo era falsedad y elaborado para quedar bien con el rey y los dirigentes de Jerusalén.
Finalmente, tenemos la mentira teológica. Caemos en ella cuando creemos algo que está en contra de Dios, su naturaleza, su gobierno o su Palabra. Dios es el «Dios de la verdad» (Isa. 65: 16; Sal. 31: 5; Deut. 32: 4). Él no puede mentir, porque es algo que está en contra de su naturaleza (Tito 1:2). Por eso todo lo que se relaciona con él es verdad. El Hijo es verdad (Juan 14: 6). El Espíritu es verdad (1 Juan 5: 6). Su Palabra es verdad (Juan 17: 17). Su ley es verdad (Sal. 119: 142). Todas las obras de Dios son verdad y rectitud (Dan. 4: 37). Sus planes son de verdad (Isa. 25: 1). Sus juicios son verdad (Rom. 2: 2). Su iglesia es columna y baluarte de la verdad (1 Tim. 3: 15). Cristo vino a dar testimonio de la verdad (Juan 18: 37). Sus seguidores han de llegar al conocimiento de esa verdad (1 Tim. 2: 4). Los que no creen la verdad, sin embargo, serán condenados (2 Tes. 2: 12).

La mentira teológica

Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos (Mateo 24: 24).

LA MENTIRA TEOLÓGICA SE REVELA EN EL HECHO de despreciar la verdad. Es el rechazo de la verdad divina cuando ésta ilumina la mente. Se incurre en una mentira teológica cuando se rechaza la verdad. Pero no solo cuando se la rechaza, sino cuando se descuida la oportunidad de conocer la verdad a la que Dios nos guía. Observemos: «Dios no condenará a nadie en el juicio porque honradamente haya creído una mentira […] sino que será porque descuidó las oportunidades de familiarizarse con la verdad» (Testimonios para los ministros, p. 444).
Satanás es el padre de toda mentira: «Desde el principio este ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!» (Juan 8: 44). Pero su mentira preferida es la que se dirige contra Dios y su gobierno. Elaboró la primera gran mentira teológica en el Edén: «Pero la serpiente le dijo a la mujer: “¡No es cierto, no van a morir!”» (Gen. 3: 4). En los últimos días orquestará una mentira fabulosa contra el Creador, que será de proporciones colosales: «El malvado vendrá, por obra de Satanás, con toda clase de milagros, señales y prodigios falsos. Con toda perversidad engañará a los que se pierden por haberse negado a amar la verdad y así ser salvos. Por eso Dios permite que, por el poder del engaño, crean en la mentira. Así serán condenados todos los que no creyeron en la verdad sino que se deleitaron en el mal» (2 Tes. 2: 9-12). El Apocalipsis se refiere a este gran engaño teológico: «También hacía grandes señales milagrosas, incluso la de hacer caer fuego del cielo a la tierra, a la vista de todos. Con estas señales que se le permitió hacer en presencia de la primera bestia, engañó a los habitantes de la tierra. Les ordenó que hicieran una imagen en honor de la bestia que, después de ser herida a espada, revivió» (Apoc. 13: 13, 14).

Que Dios te bendiga,

Pedidos de oración al cielo77014@hotmail.com

Julio, 30 2010



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