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¿Leche o sólido?

Cuando nos congregamos en la iglesia y empezamos a conocer a cada uno de nuestros hermanos y hermanas, nos damos cuenta poco a poco de cuánto tiempo ha pasado cada uno en la iglesia, el servicio que prestan y de los frutos que cada cual tiene. Pero independientemente del tiempo y del servicio a Dios, todo creyente está llamado a crecer espiritualmente, no puede quedarse en el mismo estado en el que entró por primera vez al templo. Así como la fe debe crecer (Mateo 13: 31-32), asimismo crecerá el creyente de manera espiritual. Esto quiere decir, en otras palabras, que debemos desarrollarnos, que no podemos quedarnos siendo unos neófitos para toda la vida. Estamos llamados a desarrollarnos y a dar frutos (Juan 15: 5).

Mira lo que dice la Palabra de Dios con respecto a esto en Hebreos 5: 12-14 – RVR1960:

“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”.

¿Cuánto tiempo llevas en la iglesia? ¿Qué clase de alimento estás tomando: ¿leche o sólido? Pareciera una dura pregunta, pero es necesario hacérnosla para poder determinar dos cosas: número uno, la clase de alimento que estás recibiendo y, número dos, para determinar tu crecimiento espiritual. Después de tanto tiempo en la iglesia, el creyente debe haber alcanzado una madurez espiritual que le permita poder servir a otros y explotar sus talentos al máximo. Y la Palabra es clara, todo aquel que participa de la leche es niño y no ha alcanzado madurez, ¿cómo estás en este aspecto?.

¿Sabías que todo creyente está llamado a predicar? Marcos 16: 15 – RVR1960 dice, “id por todo el mundo y predicad el evangelio” y para poder hacerlo debes crecer y prepararse espiritualmente para ese reto después de un tiempo determinado. Debemos dejar de ser niños con necesidad de leche, para empezar a tomar alimento sólido y conocer más acerca del Reino de los cielos y cómo funciona para nuestro beneficio.

Dios te bendiga sobreabundantemente en este día a ti y a tu casa. No olvides ser de bendición para otros compartiendo este mensaje con alguien más.

Bajo la guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla



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