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LIBERTAD, NO LIBERTINAJE

Libertad, no libertinaje

Ustedes estaban corriendo bien. ¿Quién los estorbó para que dejaran de obedecer a la verdad?
(Gálatas 5: 7).

UN DICHO MAS QUE ES COMÚN entre los antinomianistas es: «Una vez salvo, siempre salvo». De nuevo hay que reconocer que esta declaración encierra algo de verdad. Los errores que Satanás quiere introducir en la fe cristiana están disfrazados frecuentemente de verdad. Casi siempre combina la verdad con el error. Así es más fácil caer bajo sus redes.
La verdad que encierra este dicho tiene que ver con la seguridad cristiana de la que hemos hablado anteriormente. En Cristo estamos seguros. No tenemos por qué debatirnos en la inseguridad. Si abrazamos a Cristo, él no nos dejará caer. Dios dice que el que toca a su pueblo, toca la niña de sus ojos. Nada ni nadie nos puede arrebatar de su mano. Así que, si permanecemos en Cristo, no hay nada que temer. Si somos salvos hoy, seremos salvos mañana y siempre.
Sin embargo, el error escondido es la pretensión de que el ser humano no puede caer. La salvación está garantizada, si permanecemos en Cristo. No solo somos débiles sino propensos a ser engañados. Nuestra única seguridad es aferrarnos a su poder y sabiduría. El poder del mal es demasiado para nuestra naturaleza frágil. Necesitamos depender constantemente de Dios. Es posible caer. Es posible apartarse del Señor. Es posible darle la espalda a aquel que nos salvó. De ahí la constante vigilancia que nos recomienda la Palabra de Dios. Es un error confundir libertad en Cristo con libertinaje. Es fatal suponer que por el hecho de que una vez aceptamos a Cristo, podemos ir por la vida totalmente despreocupados y sin hacer ningún esfuerzo personal para permanecer en él. Esto es confianza propia, que nos aparta de la fuente de poder.
La idea que se puede derivar de esta expresión «una vez salvo, siempre salvo», es que no importa lo que hagas estás seguro en las manos del Padre celestial. Puedes incluso apartarte de sus mandamientos, al fin y al cabo. Dios ya te dio la salvación. Esto no es fe sino presunción. Es asumir que el Señor nos va a salvar independientemente de lo que escojamos. ¡Qué gran error!

Que Dios te bendiga, oramos por ti!

Mayo, 07 2010

Un riesgo más

Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia (Romanos 6: J4).

ANTERIORMENTE SE DIJO QUE AQUELLOS de quienes Santiago decía que pretendían tener fe y despreciaban las obras, es decir, la obediencia a los mandamientos de Dios, eran probablemente antinomianistas. Es probable que fuesen personas que usaron mal el concepto de la justificación por la fe y motivados por ideas helenistas que separaban la mente y el cuerpo, opinaban que no importaba cómo viviesen, lo importante era tener la fe, que les daba la salvación. Cometieron, además, el error de concebir a la fe como un mero consentimiento intelectual, un ejercicio de la mente, y no la fe bíblica que se refiere a una relación personal de confianza.
De cualquier modo, debemos tener cuidado de mantener el equilibrio entre fe y obediencia. Asimismo, cuidar de no caer en un riesgo más: El de etiquetar a todo el que predica la justificación solo por fe como antinomianista. Es interesante que los opositores de Pablo lo acusaran de sostener cierto tipo de antinomianismo. Pablo lo informa así: «”¿Por qué no decir: Hagamos lo malo para que venga lo bueno?” Así nos calumnian algunos, asegurando que eso es lo que enseñamos. ¡Pero bien merecida se tienen la condenación!» (Rom. 3: 8). « ¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado, para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿como podemos seguir viviendo en él?» (Rom. 6: 1. 2). Siempre habrá personas que entienden mal lo que se quiere decir, porque basan sus conclusiones en presuposiciones y prejuicios. Es nuestro deber analizar el contexto en el que una persona habla, para no hacer juicios apresurados.

A veces los malos entendidos se derivan de cómo se dicen las cosas. A un predicador adventista que hablaba de la justificación de una manera tajante, se le dijo: «Usted deja una impresión equivocada en muchas mentes […]. Dios nos salva bajo la condición de que pidamos si queremos recibir, busquemos si queremos encontrar y llamemos si queremos que se nos abra la puerta» (Fe y obras, p. 114).

Que Dios te bendiga, oramos por ti!

Mayo, 08 2010



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  1. sonia franco

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