LO SIENTO, SOY IMPERFECTO

No tenemos que vivir siempre como si fuéramos perfectos. Hay que ser honestos en cuanto a nuestras faltas y nuestras luchas. Pablo se refirió a
sí mismo como el peor y el primero de los pecadores (1 Timoteo 1:15). También sobre el pecado que había en él, y que también está en
nosotros: “Y yo sé que en mí… no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Romanos 7:18-19).

Reconocer nuestros errores es ponernos al mismo nivel que los demás, ya que los cristianos también somos seres humanos. Pero gracias a Jesús, el pecado ya no nos sigue hasta la eternidad porque
para eso murió y resucitó Él, para perdonarnos. “LOS CRISTIANOS NO SON PERFECTOS SINO SOLO
PERDONADOS”. La única diferencia entre los creyentes y los demás está en el perdón. Solamente a través de Jesús podemos no solo ser perdonados, restaurados y amados sino triunfar siempre sobre el pecado.

Pablo mientras más comprendía la gracia de Dios, más consciente era de su pecado. Nunca olvidemos
que nosotros también somos PECADORES SALVOS POR GRACIA. “Yo no quería pero el diablo me
obligó”, “Lo siento, yo no tengo la culpa, es el pecado que está en mí”… son algunas de las excusas que ponemos para no tener que dar cuenta de nuestras acciones. El pecado y Satanás no tienen poder sobre ti porque ya están vencidos. Pero nunca debemos enfrentar el pecado solos porque
Jesucristo ya lo venció una vez y para siempre, y Él promete estar y pelear a tu lado. Si lo buscamos a Él
en todo momento no caeremos en pecado. Así que dile a Dios en este día que te ayude a triunfar sobre
todo pecado en el nombre de Jesús. Amén.



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