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LOS SACRIFICIOS EN LA ERA PATRIARCAL

Los sacrificios en la era patriarcal

El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda (Génesis 4:4, S).

LA PRÁCTICA DE OFRECER SACRIFICIOS a Dios, instituida después de la caída del hombre, aparentemente llegó a ser la norma para las generaciones subsiguientes. Adán la pasó a sus hijos, Caín y Abel. Pero Caín, al ofrecer sacrificios a Dios, se rebeló contra la instrucción de sus padres, y ofreció el sacrificio de una manera distinta de la ordenada por Dios. Esa fue la razón por la que la ofrenda de Caín no fue aceptada como lo fue el sacrificio de Abel: «Caín desobedeciendo el directo y expreso mandamiento del Señor, presentó solo una ofrenda de frutos» (Conflicto y valor, p. 24). Dios había ordenado un sacrificio cruento de animales, y Caín quiso traer su propia ofrenda de verduras. Como sabemos, esto despertó la ira de Caín contra Abel, al que terminó asesinando, inaugurando así una era de crimen y violencia en la tierra.
El sacrificio que Noé ofreció debe haber sido costumbre en la era patriarcal: edificar un altar sobre el cual ofrecer sacrificios de animales. Primeramente lo hacían en los lugares donde vivían, y luego en los sitios donde pe­regrinaban. Se los llamaba holocaustos, que significa «todo quemado», porque la víctima era totalmente quemada sobre el altar. Eran ceremonias de adoración y consagración a Dios. El ejemplo de Abraham llegó a ser típico: «Allí el Señor se le apareció a Abram y le dijo: “Yo le daré esta tierra a tu descendencia”. Entonces Abram erigió un altar al Señor, porque se le había aparecido. De allí se dirigió a la región montañosa que está al este de Betel, donde armó su campamento, teniendo a Betel al oeste y Hai al este. También en ese lugar erigió un altar al Señor e invocó su nombre» (Gen. 12: 7, 8).

Que Dios te bendiga,

Pedidos de oración al cielo77014@hotmail.com

Agosto, 17 2010



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