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Mi modelo es Jesús, Parte 1

 

El ser humano siempre ha tenido la necesidad de admirar a alguien, pero admirarlo también implica que, por ciertas características que esa persona posee, queramos ser como él. Es decir, Gabriel admira a Albert Einstein por su legado y le gustaría llegar a ser como él algún día y si le preguntáramos a nuestros amigos a quién admiran, de seguro hallaríamos respuestas diferentes y razones diversas por las cuales ellos admiran a esas otras personas. A partir de hoy estaré escribiendo una serie de cuatro devocionales con el nombre MI MODELO ES JESÚS. Hablaremos de ciertas características de Jesús que, como sus seguidores, debemos imitar y emular para ser mejores cristianos cada día. Espero que al final de esta serie de devocionales, Dios hable a tu vida y a tu espíritu, que seas edificado para seguir impactando, de manera positiva, a otras personas que necesitan de ti.

Empecemos, pues, con las primeras dos características que tiene Jesús y que todo cristiano debe emular:

1. HACER LA VOLUNTAD DEL PADRE Jesús les dijo: mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra (Juan 4:34 RVR1960). Entender esta primera característica es necesaria para todo cristiano. Hacer la voluntad del Padre implica no solo ser obedientes, sino hacer lo que se nos pide sin cuestionamientos. Muchas veces es difícil hacer lo que Dios nos dice, bien nos enseña la Palabra que los caminos del hombre conducen a caminos de perdición, pero es sólo hasta cuando vemos que estamos en medio de situaciones difíciles que entendemos que por nuestras malas decisiones estamos donde estamos. Cuando Jesús iba a morir, creo que tuvo mucho miedo, y muy a pesar de haber podido impedir lo que le iba a acontecer y teniendo naturaleza de Dios, podía acabar con todo lo que el hombre le estaba haciendo. Sin embargo, no lo hizo. Siguió paso a paso todas las instrucciones del Padre y cumplió con Su plan. Otro caso excepcional de obediencia lo encontramos en el antiguo testamento cuando Dios le pide a Abraham sacrificar a su hijo Isaac, éste nunca vaciló y, por el contrario, iba a ser lo que Dios le había pedido. Quizá estés pensando que Dios es injusto, después de darle un hijo, ahora se lo quitaría. Pues la respuesta es NO, Él no es injusto, solamente quería saber si Abraham tenía sus prioridades en orden y en su corazón Jehová era su primer lugar.

Ser obedientes con Dios quiere decir que ese primer lugar que Él se merece nada lo pueda arrebatar. Es también tomar lo que nos dice de la mejor manera aunque no entendamos el por qué algunas veces. No es del hombre cuestionar a Dios, en su inmensidad jamás lograríamos entenderlo, pues nuestra mente aún tiene muchas limitantes y Dios en ser sin principio ni fin, concepto no muy fácil de entender para algunos, ¿verdad?.

2. LLAMADOS A SERVIR. Porque el hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos (Mateo: 20:28 RVR1960). Otro principio que debemos entender como cristianos es que nosotros fuimos llamados para servir al igual que el Señor Jesús, Él es nuestro modelo. Y a veces olvidamos que somos servidores y nos creemos más que las otras personas que también hacen parte del ministerio. Entonces vemos que hay personas que les da pena barrer el templo, vender cosas para recolectar fondos, en fin, diversas actividades que probablemente en mi posición de líder no puedo hacer porque no me corresponde a mí sino a otras personas que están por debajo de mí. ERROR, esa no es la mentalidad de Cristo. La mentalidad de Cristo es diferente, debemos estar siempre dispuestos a servir a los demás. Del mismo modo, debemos también tener en cuenta el hecho de dar la vida por otros para que sean rescatados. Es difícil encontrar cristianos que den, literalmente hablando, la vida por otras personas para que puedan ser salvos. El Señor Jesús nunca escatimó este acto, demostrándonos así que en Él no había ni una gota de egoísmo, siempre dispuesto a entregarlo todo por causa de la salvación.

Hoy muchos se afanan por querer ser como otros hombres cuando existe un hombre ejemplar que con sus actos impactó la vida de muchos y cuyas características lo hacen el modelo perfecto a seguir, mi modelo es Jesús y deseo pasar el resto de mi vida tratando de imitarlo para ser mejor cada día. Debemos recordar que con nuestras propias fuerzas no lo vamos a lograr, debemos entender que si nuestra fortaleza es Jehová Dios, entonces podremos lograr ese objetivo final: llegar a la estatura del varón perfecto que es Cristo Jesús, Su Hijo. Dios te bendiga poderosamente en este inicio de semana. No olvides ser de bendición y compartir este mensaje con otras personas.

Bajo la guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla

 



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