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MIENTRAS EL NO VIENE

Mientras él no viene

“Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).

Esta es una etapa más en nuestra caminata en busca del conocimiento de la salvación. Felicitamos a todos los que ya hicieron de la búsqueda de Dios en las primeras horas de cada mañana un hábito ya incorporado a su estilo de vida. A todos los que lucharon hasta donde les fue posible, queremos estimularlos para que continúen luchando hasta que esta bendición les alcance el corazón. Nunca debemos desistir de la búsqueda del conocimiento del Padre, porque el estar siempre dispuesto a encontrarnos y extender su cetro de amor y de misericordia.

Cuando las personas nos preguntan: “¿Cuál es su iglesia?” generalmente nos sentimos alegres, y hasta cierto punto con un poco de orgullo “santo”, al decir: “Soy adventista del séptimo día”. Antes de continuar vamos a leer nuevamente Tito 2:13. ¿Qué tiene que ver nuestra iglesia con estas palabras sagradas? Tiene todo que ver. Somos adventistas porque aguardamos el advenimiento, o regreso, de Cristo, para buscarnos y llevarnos hacia el lugar que el preparó.

Pero mientras él no viene, ¿Cómo debemos vivir cada minuto de este tiempo solemne? ¿Por qué es importante actuar con el sentimiento de urgencia en relación con la segunda venida de Cristo? Vamos a analizar, también, el peligro de estar “con el reloj atrasado”.

Atención a las señales

Una compañía de navegación de la Amazonia, aquella famosa región selvática localizada en la región norte de la Rep. del Brasil, colocó un anuncio en el diario ofreciendo una vacante para un operador de radio en una de sus embarcaciones. Como era de esperar, rápidamente el escritorio de la empresa quedó lleno de candidatos, cada uno con su número de atención en la mano, aguardando la entrevista. Mientras los postulantes esperaban, conversaban distraídos, sin dar mucha atención al sistema de audio de la Recepción donde estaban esperando, que en volumen bajo difundía música regional.

Poco antes del horario marcado para el inicio de las entrevistas, llegó un candidato más, completó la ficha de registro y se sentó quieto por algunos minutos. De repente, este candidato se colocó en pie, se dirigió a la sala en la que había un cartel que decía: “Comando. Solamente entre si le es solicitado”. Pocos minutos después el salió, ya vestido con el uniforme de la empresa. Había sido contratado.

Uno de los candidatos se puso de pie furioso, y comenzó a protestar:

– ¡Yo tengo el número 1! ¿se cree que porque no hizo la fila puede salir así, nada más?

El recién contratado simplemente respondió:

-Cualquiera de ustedes podría haber conseguido el empleo, pero ningúno presto atención a las señales de código Morse que fueron dadas mientras la música sonaba.

El mensaje decía lo siguiente: “Deseamos alguien que esté siempre alerta. Si usted entendió el mensaje, entre inmediatamente en la sala de comando”. (Texto adaptado por el pastor Edilson Valiente).

Es interesante como muchos cristianos dicen estar prontos para la segunda venida de Jesús, pero no dejan que el Espíritu de Dios los guie en sus decisiones diarias. Todos somos candidatos al Cielo. Tenemos la seña que es la Palabra de Dios, pero eso solo no nos dará acceso al hogar celestial. Tenemos que buscar en primer lugar el Reino de Dios (Mat. 6:33) y, cada mañana, suplicar al Espíritu Santo que nos transforme según el plan divino.

Que Dios te bendiga,



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  1. jose angel gimenez c

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