Nació para ser rey

No tuvo ni voz ni voto en el asunto: nació para ser rey. Debido a la muerte prematura de su padre, lo nombraron rey el día mismo de su nacimiento, 17 de mayo de 1886. Así que su madre María Cristina de Austria gobernó en su lugar, como regente, hasta 1902, cuando él cumplió los dieciséis años. Pero se le consideró rey de España desde casi siete meses antes de nacer, cuando su madre, ya viuda, estaba esperando su nacimiento, junto con todo el reino, sin saber si sería varón, y por lo tanto el heredero al trono en lugar de la Princesa María de las Mercedes, que era la hija mayor.1

Desde luego, se trata de Alfonso XIII, el abuelo del rey Juan Carlos I y el bisabuelo del rey Felipe VI. El comienzo y el fin de su reinado pueden entonces resumirse de la siguiente manera: Debido a la muerte de su padre Alfonso XII, víctima de la tuberculosis tres días antes de cumplir apenas veintiocho años de edad, Alfonso XIII llegó al trono español cuando nació, y lo ocupó desde que se le declaró mayor de edad en 1902 hasta que se proclamó la Segunda República el 14 de abril de 1931. Ese mismo día, tras las elecciones municipales en las que triunfaron los partidos republicanos, se reunió por última vez como rey con su Consejo de Ministros, y les leyó su renuncia.

Acto seguido, Alfonso XIII se marchó rumbo al exilio, conduciendo él mismo su propio Duesenberg J, un coche deportivo descapotable que era una maravilla de la automoción con más de 200 caballos de fuerza.2 Tres días después, el pueblo español leyó a su vez, en el diario ABC, aquel histórico manifiesto de despedida de Alfonso XIII, que comenzaba con estas palabras: «Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo.»3

Así como Alfonso XIII hijo de Alfonso XII, Jesucristo el Hijo de Dios también nació para ser rey. Y, al igual que el pueblo español, el pueblo judío tuvo que esperar con paciencia el día de su nacimiento. Pero a diferencia de Alfonso XIII, cuando Jesús nació, su pueblo no lo reconoció como tal,4 sino sólo unos sabios del Oriente que viajaron hasta Judea para adorarlo como el que había nacido rey de los judíos.5 Y no llegó entonces a ocupar el trono ni presentó su renuncia por escrito en sus juicios ante el Consejo de los judíos ni ante el gobernador romano Poncio Pilato. Se limitó a decir: «Mi reino no es de este mundo», y eso porque Pilato le preguntó si era el rey de los judíos.6 Pero sí renunció a la vida misma cuando la entregó por su pueblo, que somos nosotros, en la cruz del Calvario, con un letrero encima de la cabeza que lo identificaba prematuramente como rey,7 ya que desde el principio Dios dispuso que Cristo resucitaría, se desterraría, subiría al cielo y volvería posteriormente montado en un caballo blanco para ocupar el trono de toda la tierra, conduciendo Él mismo a los ejércitos del cielo en su regreso a modo de entrada triunfal como Rey de reyes y Señor de señores.8

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
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1Moniek, «The Latent Queen: Maria de las Mercedes» (La reina latente: María de las Mercedes), History of Royal Women (Historia de mujeres de la realeza), 16 enero 2015 <https://www.historyofroyalwomen.com/spain/latent-queen-maria-de-las-mercedes> En línea 2 julio 2019.
2Manuel J. Prieto, «Alfonso XIII fue rey desde antes de nacer y se exilió conduciendo su propio coche» <https://www.curistoria.com/2018/11/alfonso-xiii-rey-antes-nacimiento-exilio-coche.html> En línea 1 julio 2019.
3«Al país», Diario ABC, Madrid, 17 abril 1931 <http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/ hemeroteca/madrid/abc/1931/04/17/003.html> En línea 4 julio 2019.
4Jn 1:11
5Mt 2:1-12
6Jn 19:28-40
7Mt 27:37; Mr 15:26; Lc 23:38; Jn 19:19-20
8Zac 14:1-4; Hch 1:9-11; Jud 14-15; Ap 1:7; 11:15; 19:11-16

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