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Oh Señor, líbrame

La persecución es quizá una de las pruebas más fuertes por la que debe pasar todo hijo de Dios. David, cuando era perseguido porque el Rey Saúl procuraba matarle, tuvo momentos difíciles, sin embargo mientras pasaba por esos momentos de dificultad depositó toda su confianza en la única persona que lo podía librar de sus perseguidores: Jehová Dios. Cuando el pueblo de Israel salía de Egipto, el corazón de Faraón se endureció y les persiguió aun cuando había permitido que salieran de su tierra. En ese momento de angustia, el pueblo supo a quién clamar y Moisés les dio la seguridad que necesitaban al decirles, “no temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros” (Éxodo 14:13 RVR1960). Si estás atravesando por momentos de persecución, entonces esta Palabra es para ti.

¿Qué sucedió cuando el pueblo sintió que el ejército egipcio estaba casi alcanzándoles? Hubo un Moisés que se levantó y les dio una Palabra de aliento, no sin antes demostrarles que había un Dios Todopoderoso que se encargaría de todo. Mira lo que dice la Palabra: “y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas” (Éxodo 14:21 RVR1960). Esa fue la manera que Dios empleó para librar a Su pueblo de su perseguidor. Dios no te dejará solo en esta batalla, Él buscará la manera de librarte de tus enemigos, bástate con mirar al cielo y  depositar toda tu confianza en Jehová Dios. Mira esto que nos enseña el libro de los Salmos, “alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?. Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra” (Salmos 121:1&2 RVR1960).

En medio de la persecución hay algo a lo que no puedes dar lugar: el temor, pues todo lo que él hace es volver la semilla sembrada en tu corazón totalmente infructuosa. No olvides que, la misma Palabra nos exhorta a echar fuera el temor (1 Juan 4:18 RVR1960). En medio de la persecución busca el rostro de Dios y pídele que libre de tus enemigos. Espero que esta Palabra haya llegado a tu vida como bálsamo. Dios te bendiga sobreabundantemente, no olvides ser de bendición para otros, te reto hoy a compartir.

Bajo la guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla



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