Omisión

¿Cuántas veces nos hemos quedado en el intento de hacer cosas buenas y no lo hemos hecho? A mí me ha sucedido, pero desde que el temor de Dios está en mí, ya no puedo permitirle a mi vieja naturaleza que saque a relucir lo peor de mí, más bien debo decirle al viejo hombre con mis acciones que cada día me levanto a crucificarlo. La naturaleza de pecado del hombre hace que vaya en contra de hacer lo que sabe que es bueno, pero ¿qué nos exhorta la Palabra hacer como creyentes? “Si ustedes saben hacer lo bueno y no lo hacen, ya están pecando” (Santiago 4:17 TLA).

Una de las formas que el creyente tiene de conocer la voluntad de Dios es leyendo Su Palabra, la Biblia, pues ella aparte de ser un manual de vida, contiene todo lo que necesito saber para vivir bajo los principios que Jehová Dios estableció para la humanidad. No obstante, no sirve de nada conocer tanta Palabra si no es puesta por obra. 2 Timoteo 3:17-17 (TLA) dice, “todo lo que está escrito en la Biblia es el mensaje de Dios, y es útil para enseñar a la gente, para ayudarla y corregirla, y para mostrarle cómo debe vivir. De ese modo, los servidores de Dios estarán completamente entrenados y preparados para hacer el bien”. Quiere decir que solo a través de las Escrituras los servidores de Dios estarán COMPLETAMENTE PREPARADOS PARA HACER EL BIEN, ya que ella sirve para enseñar, ayudar, corregir y cómo vivir. El pecado por omisión no puede ser la excusa para dejar de servir a los demás. ¿Sabes que dice el DRAE respecto a la omisión? He aquí la definición: flojedad o descuido de quien está encargado de un asunto. ¿Será que por flojera dejamos de alcanzar la gracia al no hacer lo que estamos enteramente preparados a hacer? El creyente demuestra que ama a Dios cuando ama a su prójimo como a él.

Josué 1:8 (TLA) nos da la clave para entender que la Palabra de Dios no es un libro más, tampoco un libro para llenarnos de conocimiento. Esta porción nos exhorta y ¡de qué manera!: “nunca dejes de leer el libro de la Ley; estúdialo de día y de noche, y ponlo en práctica, para que tengas éxito en todo lo que hagas”. Ese consejo que un dí Moisés dio a Josué es la clave del éxito y la forma de vencer la omisión, la Palabra está escrita para ponerla en práctica y no debe ser tomado como mero conocimiento. ¿Deseas que te vaya bien en la vid? Entonces nunc dejes de estudiarla y haz conforme escrito está. ¿Deseas estar enteramente preparado para hacer el bien? Solo a través de la lectura de la Palabra lo podrás lograr. ¿Sabes hacer lo bueno? Entonces no permits que la omisión sea una piedra de tropiezo para ti. Hay un texto bíblico que va en contra de la corriente del mundo y sirve para finalizar esta reflexión de hoy: “No se dejen vencer por el mal. Al contrario, triunfen sobre el mal haciendo el bien” (Romanos 12:21 TLA). Espero que esta reflexión haya sido de gran bendición para tu vida, no olvides compartir y ser de bendición para alguien más. Feliz y bendecido inicio de semana. Dios te bendiga y te guarde siempre.

Bajo la guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla.



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