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¿Qué pide Jehová tu Dios de ti?

¿Te ha pasado que cuando empiezas una nueva amistad sabes lo que esa persona espera de ti? Y lo lógico es que hagamos eso que ella espera porque deseamos agradarle. Y a veces intentamos complacerla sin importar nada, pues así son los amistades, muchas veces decimos que daríamos la vida por un amigo, pero ya hubo uno que sí dio la vida por ti hace mucho tiempo ya, y que espera que puedas establecer una relación de amistad con Él, ese es Jesucristo. Y la amistad no es solo con Él, también con el Padre y el Espíritu Santo. Ahora bien, ¿sabes entonces qué pide Dios de ti?.

En Deuteronomio 10:12-13 (RVR1960) tenemos la respuesta a ese interrogante. Veamos qué podemos aprender de este versículo:

“Ahora, pues, Israel, ¿Qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos para que tengas prosperidad?”

Hay cinco cosas que Dios pide de ti, veamos cuáles son:

Número uno, TEMOR A JEHOVA. En Proverbios 1:7 el Rey Salomón nos enseña algo bien impactante: “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová”. Ese temor no es de horror, es algo más bien reverente, es básicamente un temor a no fallarle, a permanecer siempre como ese pámpano del cual habla Palabra en el evangelio de Juan. Cuando el ser humano carece de ese temor sencillamente puede actuar desmedidamente e hiriendo a sus semejantes. Mas cuando hay temor existe justicia y el creyente actúa de forma correcta. Y la Palabra es bien clara, si aspiras a ser sabio, entonces debes empezar por temer a Jehová tu Dios, pues si existe ese temor tú sabes que no harás nada para defraudarlo.

Número dos, ANDA EN SUS CAMINOS. ¿Qué tan fácil es para una persona aceptar que otra sea su guía? No creo que sea tan fácil, especialmente cuando debes seguir su indicaciones al pie de la letra sin posibilidad de negarte a hacer lo que diga. Andar en los caminos de Jehová tu Dios es igual a una comparación que hice poco tiempo atrás en otro devocional: es como ir en auto en el asiento del piloto con los ojos vendados sin espejos retrovisores y permitiendo que Él sea tu guía. Salmos 17:5 (RVR1960) dice, “sustenta mis pasos en Tus caminos, para que mis pasos no resbalen”, eso quiere decir que cuando vas por las sendas que Él te muestra, irás seguro a tu destino final. No en vano el Señor Jesús dijo: Yo soy el camino (Juan 14:6 – RVR1960).

Número tres, AMA A JEHOVA TU DIOS. En Marcos 12:30 – RVR1960 dice el Señor Jesús, “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Ese amor que describe la Palabra es un amor que no acepta un segundo lugar. De este mandamiento depende el resto de la ley. Si tú amas a alguien, ¿no harías todo lo que esa persona te pide?. Amar al Señor es complacerle siempre en todo, darle el lugar número en todo siempre.

Número cuatro, SIRVE A JEHOVA TU DIOS. Esta condición sí que es difícil, pues no todos los creyentes le sirven a su Dios, ya que muchos han caído en la costumbre de ir solo a la escuela dominical y están “pico y placa” ocasionalmente, es decir van uno que otro domingo. De nada sirve haber sido dotado de tantos talentos si los desperdiciamos haciendo cosas que a Dios no le agradan. Nuestros talentos nos fueron entregados para servir y bendecir a otros. ¿Sabes qué respuesta recibirán aquellos cuyos talentos no los están usando para la gloria del Señor? La respuesta está en Mateo 25:26 (RVR1960): Siervo malo y negligente. Y, ¿por qué negligente? Pues hizo caso omiso a la voz de Su Señor e hizo lo contrario.

Número cinco, GUARDA SUS MANDAMIENTOS. En el devocional pasado hablamos acerca de lo que significa el verbo guardar, no es un simple conocimiento de la ley, sino la observancia de corazón tanto a nivel interior como exterior. Guardar Sus mandamientos, asimismo implica ponerlos por obra, es decir que si no tienen aplicabilidad en lo cotidiano, entonces de nada sirve conocerlos. De nada sirve saber que recibiste perdón, pero te cuesta perdonar. De nada sirve saber que amarás a tu prójimo cuando le tratas como si fuera tu peor enemigo. De nada sirve conocer lo que la Palabra dice cuando tus actos van en contra de lo que predicas.

Espero que este devocional haya hablado a tu espíritu. Dios te bendiga sobreabundantemente. No olvides ser de bendición para otros, comparte.

Bajo la guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla



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