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Remodelamiento

remodellingEfesios 4,17-31
Nuestro apartamento no era nuevo, era de segunda, es decir que había pertenecido a otras personas antes. Por lo tanto tenía muchas cosas que aunque nos gustaba en general, deseábamos cambiar. Así que por el favor de Dios, hemos ido re-modelándolo poco a poco. Lo más difícil de este proceso ha sido que para poder cambiar, es necesario primero arreglar, me explico, cuando fueron a re-modelar el baño, tuvieron que cambiar la tubería, los cimientos de las lozas y así entre otras cosas.

Algo parecido ocurre con nuestra relación con Dios, para que nuestra renovación en Él sea completamente real, debe comenzar con un genuino arrepentimiento. Por eso cuando Pablo le escribió a Éfeso, les dijo pilas con su mente, con su ser, porque termina no dejando ser renovado. Por eso Pablo comienza a hablarnos como esa población racional que se ha enceguecido por su mente, y dándoles vanidad de su propio parecer (17). Llevándolos  a alejarse de Dios porque su mente no los deja y les endureció su corazón simplemente para dejarse tocar por DIOS. Lo que dice la carta es que esto conlleva a perder toda sensibilidad, es decir que la maldad deja de serlo, lo que es considerado impuro, deja de ser así, llevándolos a practicar cualquier tipo cosas con ganas intensas, desesperadas (con avidez – 19). Esto es lo que le ocurre a la sociedad actual, su lejanía de Dios los lleva a aceptar, y desear cosas porque su corazón está endurecido, enceguecido, totalmente cauterizado.

En ese mismo instante nos dice, ojo, les hablo a aquellos que han sido de Jesús, a esos que saben que Él no vivió así y que “en verdad” sabemos de Él. Repite dos veces porque la persona natural cree estar en la verdad, y nosotros mismos, podemos creer estar en la verdad, pero solo es conforme a Jesús, y esto se representa en el versículo 22. Estos deseos que surgen de la lejanía en Dios, nos engañan, enceguecen y nos llevan a vivir lejos de ÉL, debemos despojarnos de todo, y simplemente comenzar a vivir como ÉL.  Renovarnos en el espíritu de nuestra mente, no pensar, ni ser como todos, lo mismo que se establece en Romanos 12,2  como salida a conocer la voluntad de Dios. Esto manifiesta un anhelo ferviente de no querer seguir igual, de arrepentirse de lo vivido hasta ahora. Si un día juego fútbol, en medio de una lluvia torrencial, quedo todo lleno de barro, cansado y muy sucio. Después tengo una comida especial con mi esposa. Yo no me puedo poner la mejor ropa para salir si no me he bañado, si no he quitado todo lo sucio. Es decir que como dice el 24, no me puedo vestir del nuevo hombre sino me he quitado todo lo que me debo quitar.
En Hechos 3,19 dice que: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio; es decir que para que Dios llegue debo arrepentirme, debo convertirme. Pablo comienza a enumerar lo que debemos desechar. (25-31). 
Si no lo hacemos sabemos que no podremos disfrutar de la presencia de Dios en nuestra vida, y más aun peor comenzaremos a ver como nuestra vida se destruye poco a poco. El Salmo 32 dice que somos bienaventurados cuando nos perdona Dios nuestras transgresiones, y cubierto nuestro pecado, porque en el versículo 3 y 4 dicen como su vida va acabándose y derrumbándose, pasando de vida a muerte, si no lo hace.
A partir de ahí su vida será diferente. Por eso, Pedro dice: Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal.» Y a ustedes, ¿quién les va a hacer daño si se esfuerzan por hacer el bien? 1 Pedro 3:12-13 NVI.
 
Así que si no sabes cómo hacer la oración a Dios, hazlo con base en el Salmo 51 1-9, y mira que en el 10 vuelve a aparecer que Dios nos dé un nuevo corazón, y renueve nuestro espíritu como en Efesios. Así que en este día renueva tu espíritu en el poder de Jesús, confesando tus pecados, y clamando  Dios un nuevo nacimiento.
Zacarías 9,12 Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.


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