«Sólo hacía falta ser un poco civilizado»

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Imagen por P. Marioné

(Víspera del Día Internacional de las Personas con Discapacidad)

Sucedió en París el 18 de octubre de 2018. Mientras esperaba para subir al autobús, nadie quería moverse. Eso de por sí no habría sido gran cosa si se hubiera tratado de una persona cualquiera. Pero la persona a quien le sucedió, François Le Berre, era un hombre diagnosticado con esclerosis múltiple primaria progresiva que se movilizaba en silla de ruedas en compañía de su hermano.

«Como nadie se movió —contó después Le Berre mismo en la cuenta de Twitter Accessible POUR TOUS (en español, Accesible PARA TODOS)—, el conductor se levantó y gritó: “¡Hasta aquí llegamos! ¡Bájense todos!” Los pasajeros se bajaron, algunos refunfuñando. Luego el conductor anunció que el próximo autobús pasaría en cinco minutos, y se bajó él mismo. Esperó un rato —siguió narrando Le Berre—, y una vez que todos se dispersaron, se me acercó y me dijo: “Ahora sí pueden subir. Los demás tendrán que esperar a que pase el siguiente autobús. Algún día todos pudieran llegar a necesitar una silla de ruedas.”»

Cuando se le preguntó si había vuelto a tener contacto con el conductor, Le Berre respondió: «No, no lo conozco. Él nos dijo que no tenía ningún familiar con discapacidad, que sólo hacía falta ser un poco civilizado.»1

Lo ocurrido se difundió en las redes sociales y, como era de esperarse, hubo claras manifestaciones de apoyo al conductor además de relatos afines de gestos nobles en líneas de autobuses. Uno de éstos, por ejemplo, fue el caso de una pasajera en la ciudad de Niza, Francia. Embarazada de ocho meses, se subió al transporte público, pero nadie le cedió su asiento. El chofer, al darse cuenta, frenó y no volvió a poner el autobús en marcha hasta que alguien se levantó para que la mujer pudiera sentarse.2

¡Qué buenos ejemplos de personas nobles comúnmente criticadas a causa de su profesión! Nos recuerdan el refrán que dice: «No hagas juicio a montón, sino tras buena información.» Pues con frecuencia, como dice otro refrán, «el león no es como lo pintan». Por eso nos advirtió Jesucristo en el Sermón del Monte: «No se conviertan en jueces de los demás, y así Dios no los juzgará a ustedes. Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con ustedes. Él los tratará como ustedes traten a los demás…. Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.»3

Con esa última sentencia, conocida como la regla de oro, Cristo nos dio la clave para resolver prácticamente todo problema humano. Es que Él sabía que si la llevamos a la práctica podemos evitar que se den situaciones intolerables como las que afrontaron el hombre con discapacidad y la mujer embarazada. Determinemos que vamos a tratar a los demás con respeto y consideración, dispensando así no sólo el mismo trato que queremos recibir de parte del prójimo, sino también el que queremos recibir de parte de Dios mismo, quien nos creó a todos iguales.

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1Pierre Lentz, «Un chauffeur vide son bus pour permettre a un handicapé d’y accéder», Le Huffpost, 24 octubre 2018 <https://www.huffingtonpost.fr/2018/10/24/ chauffeur-bus-handicap_a_23570216/?ncid=fcbklnkfrhpmg00000001> En línea 11 junio 2019.
2«París: un chofer bajó a todos los pasajeros del colectivo por no ayudar a una persona discapacitada», La Nación, 26 octubre 2018 <https://www.lanacion.com.ar/ 2185610-un-colectivero-frances-obligo-bajar-todos-pasajeros> En línea 11 junio 2019.
3Mt 7:1-2 (TLA),12 (NVI)

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