Solo me importa lo que Dios piense de mí

Jonas 1 3 desobedecer
¿Por qué será que al hombre le interesa tanto lo que los demás piensen de él, pero tiene muy en poco lo que Jehová Dios piense de él?. Es muy raro observar a alguien que no lo haga. Es como si al ser humano le interesara más lo que los demás piensan de él a cada instante. Y eso nos enorgullece, he ahí el error: da cabida al orgullo en el corazón. Y dice la Palabra en Salmos 138:6, “Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos”. ¿Eres humilde o altivo?.
Conozcamos el caso de un personaje del cual podremos aprender cosas bien importantes para nuestra vida. ¿Qué dice la Palabra de Dios? Vayamos a 1 Samuel 15:23-24 – RVR1960:
“Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la Palabra de Jehová, Él también te ha desechado para que no seas rey. Entonces Saúl dijo a Samuel: yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado”.
Saúl fue elegido y ungido por Jehová Dios como el primer rey del pueblo de Israel, pero por su desobediencia y haber escuchado la voz del hombre fue desechado por el Señor. ¿Qué lecciones podemos aprender hoy de este error del rey Saúl?
Primero
Desechar o desobedecer la palabra de Jehová: hacerlo traerá graves consecuencias para el creyente. A Saúl le fue dicho que destruyera a Amalec y todo lo que tenía, mas él le perdonó la vida y tomó anatema junto con su ejército y se quedaron con lo que debían haber destruido. Aun cuando no nos guste, si Dios nos ordena algo, simplemente debemos hacerlo, pues es Su voluntad. Además, los planes de Dios para el hombre siempre son de bien. Desechar la palabra de Dios es un acto de rebelión, y la rebelión es pecado.
Segundo
Agradar al hombre y no Dios: Otro de los errores que cometió Saúl fue temer al pueblo y no a hacer la voluntad de Dios y, por ello, consintió a sus voces y a lo que decían. Todo creyente debe entender que solamente es necesario agradar a Dios, sin importar lo que los demás digan o piensen, a mí sólo me interesa lo que Dios diga o piense de mí. Sin importar cuán difícil sea lo que Dios demande, un buen creyente simplemente obedece Su voz. El Apóstol Pedro la tenía bien clara en este aspecto y en Hechos 5:29 nos enseña que “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”.
Quizá al principio no logremos entender el propósito de las cosas de Dios, pero de seguro sí lo entenderemos después. Dice la Palabra en Jeremías 29: 11 que, Él conoce los planes que tiene para nosotros, planes de bienestar y no de calamidad. Cédele a Dios el control, y descansa en Él. Aún si Dios te enviara al desierto, te puedo asegurar que allí también tendrá cuidado de ti y te bendecirá sobrenaturalmente porque Él sabe los planes que tiene para ti mejor que nadie.
Dios te bendiga poderosamente en este día. No olvides ser de bendición y compartir este mensaje junto con otras personas. Feliz y bendecido martes.
Bajo la guía del Espíritu Santo,
Sergio Meza Padilla


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