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Transformación

¿Alguna vez te has preguntado qué sucede cuando alguien abre las puertas de su corazón para que Jesús habite en él? La respuesta es: transformación. Es decir, sucede un cambio cuya característica principal es la notoriedad, y todo empieza de adentro hacia afuera; por ello, la vida del creyente no vuelve a ser la misma. Y es que esa transformación sucede no porque la religión cambie a las personas, sino porque Dios tiene el poder de transformarnos como Él nos ve en realidad, en otras palabras a un drogadicto no lo ve como tal, sino como un evangelista, como alguien poderoso en el mundo espiritual. De esa transformación quiero compartir contigo en este día. 

Mira la historia de Zaqueo y cómo su vida fue transformada cuando tuvo su encuentro con el Señor Jesús: “Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” (Lucas 19:1-8 RVR1960).

¿Qué, pues, podemos aprender de esta historia? Dos aspectos bien importantes: NÚMERO UNO: LA TRANSFORMACIÓN PRODUCE GOZO. Quizá para muchos, el entregarle nuestras vidas a Jesús no tendría sentido y podría llegar a ser hasta triste. Pero no es así, la historia de Zaqueo nos enseña todo lo contrario. Y como prueba de ello, la Biblia afirma que Zaqueo era publicano (cobrador de impuestos) y rico, o sea que, hasta cierto punto, Zaqueo lo tenía todo y nada le hacia falta, sin embargo cuando escuchó hablar de Jesús tuvo que haber sentido algo fuerte en su espíritu para determinarse subir a un árbol para ser visto. Algo hacía falta en su vida, ¿no es así? Eclesiastés 2:26 RVR1960 dice, “porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo”, en otras palabras el gozo que experimentó Zaqueo no pudo haber venido del acto de haber querido conocer al Señor Jesús, ese gozo vino del Padre celestial.

NÚMERO DOS: LA TRANSFORMACIÓN PRODUCE FRUTOS DEL ESPÍRITU. Una vida transformada produce frutos de esa transformación, es decir existen pruebas para validarla. En el caso de Zaqueo, siendo un publicano, él hacía mucho mal al pueblo, ya que su labor consistía en recaudar impuestos y, muchas veces, estos personajes cobraban más de lo necesario; por esta razón, eran profundamente odiados por los israelitas. Entonces, cobra sentido lo que Zaqueo hizo: la mitad de mis bienes doy a los pobres y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Wow, ¿qué estaba haciendo Zaqueo? Quizá para muchos se estaba volviendo loco, pero la Palabra nos enseña esto, “así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano” (Mateo 5:23-24 DHH). Zaqueo estaba poniendo su casa en orden para recibir al Señor y para estar bien con el Señor debía estar a cuentas primero con sus hermanos, este fue el fruto de la transformación que experimentó Zaqueo.

Espero que la Palabra de hoy haya traído gozo a tu vida, no olvides compartirla y hacerla rodar, Dios desea hablarle a alguien en este día, comparte. Dios te bendiga y te guarde en gran manera.

Bajo la guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla



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