Un adversario formidable

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Imagen por amandabhslater

«[En] el Fuerte de Santa Mónica… el Tirano no movió una sola arruga de su máscara indiana para responder al saludo del Coronel Irineo Castañón, un viejo sanguinario que arrastraba una pata de palo….

»—¿Qué calabozo ocupa Don Roque Cepeda?

»—El número tres [—contestó el Coronel].

»—¿Han sido tratados con toda la consideración que merecen tan ilustre patricio y sus compañeros? … Vamos a vernos con el candidato de las oposiciones para la Presidencia de la República. Coronel Castañón, rompa marcha.

»El Coronel giró con la mano en la visera, y su remo de palo, con tieso destaque, trazó la media vuelta en el aire: Puesto en marcha… al frente de la comitiva, marcaba el paso. ¡Tac! ¡Tac! Por bovedizos y galerías, apostillaban un eco el ritmo cojitranco de la pata de palo: ¡Tac! ¡Tac! …

»—¡Calabozo número tres!

»[En el umbral,] Tirano Banderas saludó, quitándose el sombrero, tendidos los ojos para descubrir a Don Roque….

»—Mi Señor Don Roque, recién me entero de su detención en el fuerte. ¡Lo he deplorado! … En todas las circunstancias usted representa para mí, en el campo político, al adversario que, consciente de sus deberes ciudadanos… [da] la batalla sin salirse fuera de la Carta Constitucional…. Para esos caudillos que no vacilan en provocar una intervención extranjera, seré siempre inexorable, pero esta actuación no excluye mi respeto y hasta mi complacencia para los que me presentan batalla amparados en el derecho que les confieren las leyes. Don Roque, en ese terreno deseo [verlo] a usted, y comienzo por decirle que reconozco plenamente su patriotismo….

»Don Roque Cepeda… se iluminaba con una sonrisa de santo campesino. Tenía un suave reflejo en las bruñidas arrugas:

»—Señor General, perdóneme la franqueza. [Oyéndolo] me parece escuchar a la Serpiente del Génesis.

»Era de tan ingenua honradez la expresión de los ojos y el reflejo de la sonrisa en las arrugas, que excusaban como acentos benévolos la censura de las cláusulas. Tirano Banderas inmovilizaba las [líneas] de su verde mueca:

»—Mi Señor Don Roque, no esperaba de su parte esa fineza. De la mía [me proponía] ofrecerle una leal amistad y estrechar su mano, pero visto que usted no me juzga sincero, me limito a reiterarle mis excusas.1

Con ese retrato del dictador Tirano Banderas, el escritor gallego Ramón del Valle-Inclán nos dejó uno de los primeros ejemplos de la llamada novela de dictador. Pero conste que la primera obra no ficticia que abordó ese tema fue precisamente la Biblia, a la que alude Don Roque cuando compara al tirano con la serpiente del Génesis.2 Quiera Dios que nos valgamos del único antídoto eficaz para el veneno mortal introducido por la mordida de esa tiránica serpiente. Fijemos la mirada en Jesucristo, el Hijo de Dios, quien antes de ser levantado en una cruz para morir en nuestro lugar, afirmó que aquella serpiente antigua no venía más que a robar, matar y destruir, pero que Él había venido para que tengamos vida, y para que la vivamos plenamente.3

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1Ramón del Valle-Inclán, Tirano Banderas: Novela de tierra caliente, 5a. ed. (Madrid: Espasa-Calpe, 1984), pp. 162,189-91.
2Gn 3
3Nm 21:4-9; Jn 10:10; Heb 12:2

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