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Y huirá delante de ti

¿Cuántos de nosotros hemos sido tentados por el diablo? No creo que exista una persona sobre la tierra que pueda decir lo contrario. Hasta el mismo Señor Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado, ¿qué se deja, entonces, para nosotros? La tentación llega a tu vida y sin previo aviso; Satanás llegará sin que lo notes, pero sabrás cuando venga que solo existe un objetivo: hacerte caer y destruirte. Y la idea no es que caigas, la idea es que puedas soportar la tentación, la idea es resistirlo para que huya delante de ti con un solo pensamiento en mente: con este no pude, toca buscar otra alternativa y cuando la busque vuelva a pensarlo dos veces.

Leyendo la Palabra de Dios me tropecé con este pasaje que me impactó tremendamente, pues es como manantial de agua al sediento y como ayuda en tiempos de prueba: “cuando ya el diablo no encontró otra forma de poner a prueba a Jesús, se alejó de él por algún tiempo” (Lucas 4:13 DHH). Wow, ¿qué te pareció? Sé que también habló tremendamente en tu vida, así como lo hizo con la mía. Ahora, pues, veamos lo que Jehová Dios nos quiere decir en este día.

Primero, debemos someternos al señorío de Dios. Para que Jesucristo pudiera salir victorioso después de ayunar durante cuarenta días, tenía que estar más en el Espíritu y menos en la carne y, probablemente, te estarás preguntando cómo así. Sencillo, cuando somos guiados por el Espíritu de Dios, nos sometemos a los designios del Espíritu; quiere decir que espiritualmente hablando, estamos fortalecidos en el Señor. Santiago nos lo dice en este verso: “sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y éste huirá de ustedes.” (Santiago 4:7 DHH). Esa es la primera clave para ver al diablo huir con todas sus artimañas delante de ti, debemos someternos al Señor. Quizá una de las cosas que más me impacta del Ministerio del Señor Jesús es cuando dice, “mi comida es hacer la voluntad del que me envió y terminar su trabajo” (Juan 4:34 DHH), mientras hagas la voluntad del Padre, vivirás sometido a Él. Mientras hagas lo que la carne te pida, serás esclavo de ella.

Segundo, hay que aprender a soportar la prueba. Una de las razones por las cuales los hijos de Dios pecan es porque no resisten la prueba y si no la resisten es porque verdaderamente no se someten al Señor y si no se someten al Señor es porque tienen una vida seca de intimidad con Él. Hubo un tiempo en el que le fallé al Señor y, mirando en retrospectiva, me doy cuenta ahora que mi intimidad con Él estaba muy débil y por eso caí. Así que, el primer requisito para soportar la prueba es intimar con Jehová Dios. Una vez logres esto, estarás listo para vencer. Jesús venció porque estaba fortalecido en el Señor, Él es nuestra fortaleza (Salmos 46:1 RVR1960). Ahora, ¿qué nos enseña la Palabra de Dios respecto a soportar? Esto es tremendo, lee: “dichoso el hombre que soporta la prueba con fortaleza, porque al salir aprobado recibirá como premio la vida, que es la corona que Dios ha prometido a los que lo aman” (Santiago 1:12 DHH). Después de soportar somos catalogados como dichosos, en otras versiones de la Biblia dice bienaventurado y lo mejor es lo que hay al final si logramos vencer: una corona.

No sé en qué condición te encuentras en este día, lo que sí te puedo asegurar es que Jesucristo se hizo hombre para enseñarnos y darnos testimonio de que sí se puede. Sí puedes vencer la tentación, sí puedes someterte al señorío de Dios, sí es posible vivir una vida completamente agradable al Señor. Satanás intentará hacerte caer, pero si estás fortalecido en el Señor, él tendrá que alejarse de ti por un tiempo, porque sabrá que no pudo contigo. Y cuando regrese, tendrá que irse por donde vino, pues tú no descuidarás tu intimidad con Dios, ¿amén?. Espero que esta reflexión haya sido de edificación para tu vida, no olvides compartirla con otras personas más, sé de bendición siempre para otros.

Bajo la guía del Espíritu Santo,

Sergio Meza Padilla



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