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Fiel a sus promesas

Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, y tu fidelidad alcanza
hasta las nubes.

Salmo 36:5

Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

Números 23:19

¿Qué hace la falta de fe en el cumplimiento de las promesas divinas?
Tristemente, los casos en que se ha dado tan desgraciada circunstancias son tan numerosos y de consecuencias  tan manifiestas que resulta tarea sencilla dar una respuesta a esta pregunta con claridad meridiana: la falta de fe nubla nuestra visión espiritual y hace que las promesas de Dios desaparezcan de nuestra vista.

Lee este párrafo y ubícate en tu situación actual: “todo es posible para
aquel que cree; tendremos todo lo que pidamos en oración si creemos que lo recibiremos. Esta fe penetrará las más oscuras nubes y traerá rayos de luz y esperanza  al alma decaída y desanimada. La falta de esta fe y confianza es lo que produce perplejidad, temores inquietantes y  suposiciones del maligno. Dios hará grandes cosas por su pueblo cuando este ponga toda su confianza en él”.

Aunque esté lejos de nuestra intención  tal resultado, a diario detenemos el cumplimiento de las promesas de nuestro Dios debido a nuestra incredulidad.

Leerlas en las Sagradas Escrituras, hacerlas nuestras en esos momentos de perplejidad en los que la fe flaquea, es lo que usualmente no hacemos. El enemigo aprovecha entonces con gran habilidad ese precioso instante para sembrar la duda. La intranquilidad y la  desazón, y empezamos a suponer cosas completamente infundadas. Muy pronto, casi sin darnos cuenta, se abre ante nuestra visión con gran nitidez el camino que conduce, inexorable, directamente hacia el fracaso seguro.

Dios no podrá hacer grandes cosas por su pueblo a menos que este ponga toda su confianza en la dirección del único Dios Todopoderoso. Es como cuando alguien está ahogándose en medio de un río de aguas embravecidas. ¿Cómo puede salvarse si no se agarra a la cuerda y confía? El salvavidas no puede hacer nada más.

La elección es tuya. Rayos de luz, esperanza y confianza traerá a tu alma la verdadera fe en sus promesas. La ausencia de ella, intranquilidad, desasosiego y desesperanza.



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  1. Alejandro Osorio

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