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Identidad

Tal vez haya sido por la tarde, una de esas tardes que cambiaron la historia mientras el Hacedor de la historia caminaba nuestro planeta, La Biblia no lo especifica, pero lo cierto es que la escena se desarrollaba entre los fariseos y Jesús.

“Maestro ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?

Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primer y grande mandamiento.

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt.22:36-39)


Jesús resumió el cumplimiento de la ley y los mandamientos, en esto:
Amor en 3 direcciones
-a Dios
-a nosotros mismos
-a los demás.

Y este orden tiene un profundo fundamento.
Si no amamos a Dios, no podemos amarnos a nosotros mismos.

Si no logramos amar a Dios nunca caminaremos con El, porque el amor viene a ser como el derecho de admisión a la Presencia de Dios.

Y si no caminamos con Dios para encontrarnos en El, no podremos amar a otros, porque el amor viene a ser una extensión de Su amor.

Y finalmente, como no puedo amar lo que no conozco, necesito conocer mi identidad para poder amarme.

Hoy quiero hablarles de cómo conformamos nuestra identidad.

 

La famosa palabra identidad, no dice más que como nosotros mismos nos “percibimos”

Como percibimos nuestro cuerpo, nuestra voluntad, nuestro género, nuestros limites, es lo que creemos que somos.

Percepción, en simple, es nuestra propia manera de ver las cosas. 

Para un daltónico (patología de la visión) no existe el rojo, no importa que tan roja sea la flor, él no puede percibirla roja.

Y de todos modos, por si no sabias, el color no existe. El color como lo define la enciclopedia es “la sensación ( o percepción) producida por los rayos luminosos al impresionar los órganos visuales (ojos) en función de la longitud de onda.”

Así que, cuando hablo de percepción, quiero que vayas examinando, como has formado tu idea de ti mismo, tu identidad.

 

Hay gente que se percibe en torno a determinado actor o cantante, y se viste, se peina, canta igual, su identidad se forma en el espejo de otra persona

Hay mujeres que perciben su cuerpo por el talle de jean que pueden ( o no) ponerse. El engañoso talle del jean, determina tu estima personal.

Hay gente que determina odiarse por la imagen que el espejo le devuelve.

Hay personas que deciden o no hacer cosas basados en lo que otros dicen, porque no encuentran en si mismos, valor propio.

Otros se sienten o perciben de acuerdo a lo que otros los “rotulan”.Cuando se les dice algo amable están contentas, cuando se les dice algo fuerte o desagradable se deprimen.

Los homosexuales suelen decirme que ellos creen que nacieron así. Y creen eso porque alguien calificado por un titulo académico, desde su propia oscuridad, los sentencio así.

 

Nuestra identidad determina nuestro valor como personas.

Como te percibes a ti mismo? Desde que base te auto catalogaste? Cuales fueron los formadores de la imagen que tienes de ti mismo ¿dentro de que reglas limitaste tu identidad? En quien confiaste para creerle lo que eres?

Muchas personas que me consultan me dicen que se sienten una basura, o se sienten que nadie los quiere o necesita. Porque otros, les dijeron eso.

“maldito el hombre que confía en el hombre “(Jer 17.5)

Los hombres fallamos, todos nosotros. Por tanto si confiamos en la palabra del hombre para definirnos, la concepción será tan fallida como lo es el ser humano.

 

El segundo gran tema en el definir de nuestra identidad es que el mundo dice que somos lo que hacemos. Mi valor, está en lo que puedo hacer o producir.

Así aplausos y halagos son para los pocos que producen, tienen, movilizan masas. Mientras millones del resto transcurren sus vidas en el anonimato y creen que ese anonimato los define , en los mas bajo de la escala.

Pero Dios te ve por lo que eres, no por lo que haces. Y eres su hijo

Por eso El nunca podrá dejar de amarte, eres su hijo, su perfecta creación, la gloria de sus ojos, su sueño.

 

El tercer eje de esta discusión lo da el fundamento humano académico que sostiene que la identidad se conforma alrededor de los 18 años.

Jesús tenía 12 años cuando dejando a sus padres apareció en el templo rodeado de los doctores de la ley “en los negocios de mi Padre me es necesario estar”(Lc 2:41-49)

Era solo un adolescente, pero Jesús sabía quien era, adonde iba, y para que había nacido.

Samuel era muy joven, cuando acudió sin dudar a la voz de Dios, y antes que la lámpara de Dios se apagara en una época muy oscura, condujo con mano firme al pueblo de Dios.

En otra punta escucho a diario adultos mayores, cuya identidad no es siquiera un débil reflejo de la figura original.

Mi identidad no puede estar en un tiempo definido, en llegar a la mayoría de edad, en el resultado de un análisis de ADN. Mi esencia no figura en mi documento de identidad.

 

Cuando transitaba mi recuperación, una lección me dio un hermosísimo parangón. Yo trabajaba en arte, y la comparación me resulto tan familiar como cierta.

La lección comparaba nuestra identidad con un cuadro antiguo, que fue perdiendo su color, su fuerza, su diseño original tras las capas de hollín, y suciedad del tiempo.,

Inmediatamente recordé el cuadro de la última cena de Da Vinci.

El mural de Leonardo Da Vinci, considerado por muchos la mejor obra pictórica del mundo, fue plasmado entre 1495 y 1497 y en tan solo 20 años comienzo a arruinarse conduciendo a un rápido deterioro hacia el año 1500. Desde 1726 se iniciaron varios procesos fallidos de restauración, pero hacia el 1977 comienza un programa de restauración utilizando la mejor tecnología disponible, y se recupera aunque no el total, pero se permite vislumbrar la majestuosidad original de la obra.

Es impresionante ver las fotos originales del antes y el después de su restauración. Lo que solo eran líneas desdibujadas, volvió a transformarse en una obra maestra de fuerza sin igual de la mano de un restaurador. El color vuelve a estallar frente a los ojos atónitos, la perspectiva se define, el genio del artista impacta los sentidos otra vez.

Si el creador de una casa digamos, aún vive, es la persona mas calificada para restaurar esa propiedad cuando se daña. Ese arquitecto conoce los secretos de la construcción. El la diseñó, y plasmó ese diseño en colores y líneas, y cuidó la ejecución de la obra.

Dios nos creó. El nos soñó, hizo los planos de nuestro ser. Puso en nosotros, sueños, vida, color, sentidos.

El es el Supremo restaurador.

 

Así que estamos de acuerdo a esta altura, que nuestra identidad debe ser restaurada, porque la formamos en modelos limitados y finitos.

¿y entonces? Como encontrar quien soy?

Cuando era adolescente esa pregunta me torturó, y me siguió toda mi juventud, veía una película y me gustaba esto, y lo imitaba, luego leía otro libro y me identificaba con aquello y allí me quedaba.

Pero eso era tan finito, luego yo me sentía mal con lo que yo misma veía de mi misma, sentía un gusto extraño ¿esa era yo realmente, o lo que yo quería creer de mi misma?

Tenía que haber algo mas.

 

También en el transcurso de mi recuperación escuche hablar de este otro concepto, que me golpeó en la cara, que nuestra identidad estaba en Cristo, que nosotros debiamos buscar nuestra identidad, sexual, relacional, etc., allí.

Comencé mis estudios bíblicos no solo por mi carga pastoral, sino por una autentico hambre de conocer verdades, a la luz de Dios.

La palabra de Dios, fue moldeando y transformando todas mis creencias, fue viva y eficaz, más cortante que espada de dos filos. No supe ni en que momento de leer y no entender nada, a cuando pasé en que algo ocurría en mí mientras lo hacía. Aguda, increíble, luz pura, de a poco quitó las vendas de mis ojos para que yo pudiera verme.

La palabra me llevo a pedir, hambre por Dios, y por amarlo.

Amarlo, me llevo a Su luz admirable, y su luz admirable, fue revelando mi real esencia.

Hoy se lo que soy, y soy simplemente, una hija de Dios.

En Su amor, encuentro seguridad para mis gustos personales, el trabajo que desarrollo.

En la confianza que percibo de Dios hacia mi puedo crecer libremente, sin limites, y verme en Su espejo maravilloso.

No se en que momento ocurrió, pero en algún recodo del camino, mientras buscaba a Dios, me encontré. Desde ese tiempo algo pasó en mí incluso físicamente, todo mi ser cambió. Y yo pude mirarme en el espejo sin odiarme, y sentir paz.

 

Es un conocimiento tan especial el que se obtiene de Dios, porque no tiene nada de orgullo personal. Yo sé que no se nada, y que lo que sé, no es mío, viene de Su percepción hacia mi.

Al cambiar mi percepción de mi misma, cambio mi percepción de los demás. Yo ya no necesitaba estar pendiente todo el día de mi misma, podía descansar en que yo era, mediante Cristo, en Dios, lo mejor de mi misma. Y pude dedicarme con calma a los demás. Mis relaciones cambiaron.

Mi percepción de todo el mundo cambió, y pude ver la belleza oculta que las capas de hollín obstruían. Deje de ver el mundo violento, perverso, y oscuro. De repente los colores vibraron frente a mi,

El amor de Dios, lo hizo posible.

 

Hoy quiero terminar estas líneas, que resumen todo un proceso de mi vida, y los cientos de procesos que tuve el honor de ver, invitándote a que dejes de buscar tu valor, tu identidad en cosas finitas. Y le permitas al Creador, revelarte quien eres.

Te prometo que si sigues ese camino y te encuentras, nunca mas sufrirás de baja estima, porque aun en los peores momentos, sabrás quien eres.

Te propongo algo simple, todos los días, renuncia en oración a tu forma de verte, al engaño con que te diste valor. Y declara luego de inmediato, una y otra vez, cualquiera (o todos) de la lista de abajo, estudia los versículos, apréndelos, deja que la Palabra de Dios sane tu identidad.

Quien somos para Dios

Linaje de Dios. Hch 17.28

Bienaventurados y llenos de poder. Sal 84. 5-7

Pueblo de Dios. Lv 26.12

Benditos de Dios. Jer 17.7

Quien está grabada en la palma de Dios. Is 49.16

Un restaurador. Is. 49.8

Un libertador. Is 49.9

Más que vencedor. Ro 8.37

Quien Dios defiende. Is 54.15

Adornada de justicia. Is. 54.14

Soy predestinada y llamada. Ro8.29-30

Esposa de Dios. Is 54.5

Mensajero de buenas nuevas. Is 52.7

Escogido de Dios . Ro. 8.33

Creación de Dios. Is 51.13

Trastornador del mundo. Hch 17.6

Hijos de Dios. Ro. 8.16

Anhelados por Dios. Stg 4.5

Quienes habitamos al abrigo del Altísimo . Sal 91.1

Somos sin temor. Sal 91.5-6

Habitación de Dios. Sal 91.9-10

Soy clemente, misericordioso y justo. Sal.112.4

Soy creación de Dios. Sal 139.13-16



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