July 19th, 2009 |
Imprimir |
Tómale la palabra a Dios

Entonces Moisés juró diciendo: «Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios».
Josue 14: 9, 10
El “síndrome del microondas” ha perturbado la mente del hombre actual. Todo se desea al instante. Los negocios tienen éxito cuando satisfacen ese deseo. Se ofrece dinero al instante, comida al instante, préstamos al instante, servicio al instante, envíos al instante.
A veces algunas personas piensan de la misma manera en el mundo espiritual. Ya no se quiere esperar. La demora causa impaciencia. Cuando la respuesta de Dios se demora se pierde la confianza en las promesas divinas.
Caleb disfrutó de longevidad espiritual porque le tomó la palabra a Dios. El tiempo de espera, la demora en el cumplimiento de la promesa, no ahogó su fe. Confió plenamente en lo dicho por el Señor. Creyó firmemente que cumpliría lo que había prometido.
El fiel guerrero no recibió su herencia en Canaán un año más tarde, ni cinco, diez, ni veinte, ni treinta años después; esperó más de cuarenta años. No entró inmediatamente a la tierra prometida. Primero tuvo que andar errante por el desierto con aquel pueblo infiel, escuchando sus quejas y amargas murmuraciones durante más de cuatro décadas. Decían cosas de esta guisa: «Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos» (Núm. 11: 5).
El diablo no ha cambiado sus métodos. Hoy, del mismo modo, susurra a nuestros oídos: «Recuerda los viejos tiempos. Fueron días buenos y placenteros. Estabas mejor que hoy. ¡Regresa a tu pasada manera de vivir!» El diablo es inteligente. No dice: «Recuerda tu pasado miserable, cuando, desesperado, pensaste incluso en el suicidio. Recuerda cuando rodabas por las calles, ahogado en alcohol, y te despertabas con los bolsillos vacíos. Recuerda cuando tu matrimonio casi se derrumba». Al contrario, solo dice: «Recuerda aquellos buenos días». A diferencia de los rebeldes israelitas, Caleb se aferró a las promesas de Dios. No le importó esperar más de cuarenta años. Sabía que Dios era fiel en el cumplimiento de sus promesas.
Todo cristiano fiel tendrá que soportar pruebas. Sin embargo, igual que Caleb, tomémosle la palabra a Dios; él no nos fallará. Con el profeta, oremos así: «Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación» (Hab. 3:17,18).
Deja tu comentario » | Escrito en Reflexiones de Motivación, Reflexiones de amor
July 18th, 2009 |
Imprimir |
Busca el aplauso de Dios
Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.
Josue 14: 8
La historia de Caleb inspira. Anima a terminar lo emprendido. Desafía a finalizar la carrera propuesta. Amonesta a no rendirse, a no quedarse a la mitad del camino. Impulsa a llegar a la meta, a alcanzar el objetivo, a ser fiel al Señor hasta el fin.
La vida de Caleb no fue fácil. Fue invitado a unirse a la mayoría. Se le amenazó con la marginación y la soledad, con convertirse en objeto de ridículo para la multitud. Fue tentado a complacer al grupo, a abandonar la dirección de Dios y seguir los planes humanos. Fue tentado a mirar a los gigantes y salir huyendo, en vez de mirar a Dios y seguir adelante.
Caleb vivió casi cuarenta años con una nación incrédula, rodeado de gente que no amaba a Dios de corazón. Su testimonio, expresado en el versículo de hoy, fue presentado cuando tenía 85 años de edad. ¿Cómo mantuvo su vida espiritual tanto tiempo? ¿Cómo escapó de la muerte en el desierto? ¿Cuál fue el secreto para llegar hasta Canaán, cuando la gran mayoría se quedó en la frontera? ¿Cómo pudo estar rodeado de incrédulos y no perder su fe? ¿Cómo pudo estar en el desierto más de cuarenta años y seguir suspirando por Canaán? «La fe de Caleb era la misma que tenía cuando contradijo el informe desfavorable de los espías».
Caleb no estuvo dispuesto a hacer componendas con la mayoría. Se mantuvo firme de parte de Dios. Buscó la aprobación de Dios y no el aplauso de los hombres. Lo más fácil habría sido seguir a la multitud, aceptar su actitud derrotista y su pensamiento negativo. Sin embargo, sabía lo que era recto y se mantuvo en ese terreno. La amenaza de quedarse solo no perturbó su fe en la promesa de que Dios llevaría a su pueblo a la tierra prometida. Se mantuvo firme a favor de la verdad. Se preocupaba más de estar bien con Dios que de complacer al pueblo.
Quizá estés experimentando lo mismo que Caleb. Puede que tu fidelidad a Dios te haya traído resultados dolorosos. Quizá tus padres te ignoren, o posiblemente tu cónyuge te abandonó. Te has quedado solo. O has perdido el empleo. Puede que tus familiares, tus amigos y tus compañeros de trabajo te ridiculicen y te hieran. Es posible que su fidelidad a Dios te produzca dolor y sufrimiento. Sin embargo, recuerda el secreto de la vida victoriosa de Caleb. Mantente firme. Procura complacer a Dios y no a la mayoría. Que Dios te bendiga,
Julio 18 2009
¡Jehová, va a cambiar, tu historia hoy aqui!
Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com
Oramos por ti
Deja tu comentario » | Escrito en Uncategorized
July 18th, 2009 |
Imprimir |
Secretos para una larga vida espiritual

Entonces Moisés juró diciendo: «Ciertamente la tierra que oyó tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios».
Josué 14: 9, 10
¡Cuántos proyectos se inician y no se terminan! Se inicia la vida matrimonial, y tiempo después se rompe la relación. Se inicia un programa de estudios, pero no se concluye. Las dietas para adelgazar se quedan a medio camino. Más triste aún, se comienza la vida cristiana, y se abandona; no se llega hasta el final.
El texto de hoy nos habla de Caleb. Su vida contiene el secreto para una larga vida espiritual. Caleb fue fiel hasta el fin. Nunca envejeció espiritualmente. Es un ejemplo brillante de cómo envejecer en edad, pero mantenerse fuerte y sano física y espiritualmente. Muestra qué se debe hacer para cruzar la línea final. Revela el secreto de la longevidad espiritual. Enseña cómo terminar la carrera para escuchar las palabras del Señor: «Bien, buen siervo y fiel».
Descubrimos en la vida de Caleb algunos principios que necesitamos para correr y finalizar la carrera de la vida cristiana. Primero, se entregó totalmente al Señor. Todos los demás principios derivan de este. Josué bendijo a Caleb y le dio la tierra que le pidió porque siguió fielmente al Dios de Israel. Este fue el secreto de su éxito espiritual. ¿Qué significa seguir al Señor completamente? Significa seguirlo de todo corazón, no con un corazón dividido, no a medias, sino totalmente. Significa darle todo al Señor. Hay quienes hacen promesas al Señor cuando están afligidos, cuando están enfermos, cuando tienen dificultades. Pero cuando llega la paz y sonríe la felicidad, lo abandonan.
¿Estás siguiendo totalmente al Señor? Si no es así, ten cuidado, porque puedes llegar a engrosar las filas de aquellos que abandonaron la carrera. Las promesas de Dios son fieles y verdaderas; pongamos toda nuestra confianza en ellas. Caleb creyó de todo corazón las promesas de Dios, mientras todos los demás solo pensaban en los problemas. La fe de Caleb estaba puesta en un Dios grande. Los que siguieron al Señor con un corazón a medias no ganaron la carrera; fueron descalificados.
Adoptemos hoy la resolución de seguir al Señor de todo corazón. No se puede servir a dos señores. Sirvámosle con toda nuestra mente y nuestra alma. Que las palabras del himno sean nuestra oración:
«Mi espíritu, alma y cuerpo —mi ser, mi vida entera— cual viva, santa ofrenda te entrego a ti, mi Dios. Mi todo a Dios consagro en Cristo, el vivo altar. ¡Descienda el fuego santo, su sello celestial!»
Deja tu comentario » | Escrito en Reflexiones de Motivación, Reflexiones de amor
July 17th, 2009 |
Imprimir |
LEA: Salmo 18:1-6
En mi angustia invoqué a Jehová. —Salmo 18:6
Varios días después de un devastador terremoto en el área de San Francisco, se vio a un muchacho meciéndose y balanceándose en el patio de juegos del colegio. Su director le preguntó si estaba bien; el muchacho asintió con la cabeza, y dijo: «Me estoy moviendo como la tierra, para que, cuando haya otro terremoto, yo no lo sienta». Él quería prepararse para otro temblor de tierra.
Algunas veces, después de un trauma, nos preparamos para lo que pueda venir después. Si recibimos una llamada por el teléfono móvil anunciando malas noticias, cada vez que el teléfono suena sentimos pánico y nos preguntamos: ¿Y ahora qué habrá pasado?
La «tierra estaba temblando» para el salmista David después de que el rey Saúl trató de matarle (1 Samuel 19:10). Corrió y se escondió. Pensó que lo que seguiría sería la muerte y le dijo a su amigo Jonatán: «Apenas hay un paso entre mí y la muerte» (20:3). Escribió: «Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron» (Salmo 18:4).
David clamó al Señor en su angustia (v.6) y encontró que Él era un apoyo, Alguien en quien podía confiar que siempre estaría con él. Dijo: «Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;… mi alto refugio» (v.2). El Señor será eso para nosotros tambien cuando la tierra tiemble debajo de nuestros pies.
3 Comentarios » | Escrito en Vida Cristiana
July 16th, 2009 |
Imprimir |
LEA: 1 Pedro 4:8-11
Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. —1 Corintios 15:58
El lugar donde trabajábamos era caluroso, sucio y olía mal. Habíamos viajado miles de kilómetros para hacer algunos proyectos de trabajo, y aquel día estábamos pintando la parte trasera de un edificio de aulas en una escuela para sordos. Las únicas personas que alguna vez verían esta parte del edificio serían el encargado de cortar el césped y cualquier otro infeliz que tuviera que trabajar en la fosa séptica.
Sin embargo, mientras los jóvenes adultos pintaban diligentemente, una de las muchachas puso este hecho en perspectiva al decir: «Nadie vendrá jamás hasta aquí atrás para ver esto, pero Dios lo verá. Así que,vamos a dejarlo bonito». Y lo hicimos.
Algunas veces nos sentamos en nuestro escritorio y pensamos que nadie ve nuestro trabajo. O estamos ante una línea de ensamblaje montando pieza tras pieza de manera interminable. Tal vez cuidamos a bebés que lloran en la guardería de la iglesia. O vivimos la mejor vida cristiana que podemos, sin que nadie lo note.
A menudo, nuestro trabajo se encuentra «detrás del edificio». Pero, si hemos sido llamados por Dios para hacer eso, tenemos que realizar nuestro trabajo con todo nuestro corazón. Como parte de nuestro llamado a amar a los demás profundamente (1 Pedro 4:8), ofrecer hospitalidad (v.9) y usar nuestros dones para servir a los demás (v.10), nuestra tarea es realizar el trabajo con la fortaleza de Dios para traer alabanza y gloria a Él, no a nosotros mismos. Lo importante es que a Dios le guste lo que vea.
4 Comentarios » | Escrito en Vida Cristiana
July 15th, 2009 |
Imprimir |
LEA: Apocalipsis 21:1-5
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo. —Apocalipsis 21:3
En el 2002, Elizabeth Smart fue raptada de su hogar en Utah. Vivió una vida de vagabundos ante la presencia constante de la pareja acusada de su secuestro. Sin embargo, nueve meses después la encontraron y la devolvieron a casa. Fue un feliz reencuentro anhelado por su familia.
En el libro de Apocalipsis, Juan describe la visión de un cielo y una tierra nuevos, y nuestro futuro reencuentro con el Señor (21:1-5). El contexto no es sólo geográfico, sino de vida para el pueblo de Dios —una gloriosa realidad con Dios y Su pueblo habitando juntos por la eternidad.
Juan describe los beneficios para el pueblo de Dios cuando Él establezca Su morada en medio de éste. Las consecuencias debilitantes del pecado quedarán abolidas para siempre. En la visión de Juan, el pesar, la muerte, el dolor y la separación serán parte de las primeras cosas que entonces serán sólo el pasado. El viejo orden abre paso a uno nuevo y perfecto, un reencuentro de bendición eterna. «He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo… Y el que estaba sentado en el trono dijo: he aquí, yo hago nuevas todas las cosas» (Apocalipsis 21:3,5).
Un día, todos nos regocijaremos en un feliz reencuentro en el cielo con nuestro Padre celestial. ¡No podemos imaginar qué día de regocijo será ése
Deja tu comentario » | Escrito en Vida Cristiana
July 15th, 2009 |
Imprimir |
Como un niño

Y dijo: «De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entrareis en el reino de los cielos».
Mateo 18: 3
Cuando los discípulos preguntaron a Jesús acerca de quién es el mayor en el reino de los cielos (Mat. 18: 1), Jesús les reprendió, como vemos en el versículo de hoy, con cierta severidad. Los discípulos trataban de averiguar cómo sería su propia grandeza eterna, y Jesús les dijo de forma clara y directa que, a menos que cambiasen, ¡ni si quiera iban a entrar en el reino de los cielos! Obviamente, seguir a Jesús, escuchar sus enseñanzas, y tener una creencia general, no es suficiente. La salvación, o, como dijo Jesús, «entrar al reino de los cielos», implica una completa sumisión y entendimiento de nuestra incapacidad de salvarnos a nosotros mismos. El reino de los cielos no es algo que logremos; es un regalo que debemos recibir de nuestro Padre celestial.
Aquella mañana los discípulos habían perdido de vista la verdadera grandeza que tenían. Pensando en el futuro de gloria personal, habían pasado por alto el hecho de reconocer que estaban en el lugar de mayor prestigio que un ser humano puede tener. Olvidaron que en ese preciso instante en que discutían nimiedades, ya estaban en el lugar que muchos patriarcas y profetas habrían deseado para sí. Los discípulos estaban junto a Jesús, que es el lugar más encumbrado que se puede tener. Tristemente, los discípulos habían apartado su vista de la bendición de estar con Jesús y manifestaban un espíritu similar al del hijo prodigo cuando reclamó a su padre la herencia. Los discípulos querían saber quién de ellos recibiría una herencia más grande y sería el mayor en los cielos.
Dios quiere que aprendamos, como los discípulos, que la verdadera grandeza de un ser humano es estar cerca de Jesús. El mayor anhelo de nuestro Salvador es que nosotros lo busquemos de manera desinteresada.
Una de las cualidades de la mayoría de los niños es que les gusta estar donde están sus padres. Como pastor, algunas veces me ha tocado hacer algunas tareas de madrugada. Aunque trataba de salir de la casa sin que mi hijo lo notara, él se despertaba, venía corriendo y me decía: «Papi, yo voy contigo». Lo lindo de esto es que mi hijo lo hacía sin ningún interés; él no lo hacía por ganarse la casa que le voy a dejar como herencia; no lo hacía por interés de que le comprara un automóvil; no lo hacía por ganarse un amor más grande que el que tengo por mi hija; lo hacía porque, para él, estar con su padre era siempre lo más emocionante. Decide hoy estar con Dios no por el cielo y las grandezas que te ha prometido. Dile: «Señor, te amo. Mi anhelo más grande es caminar contigo no por interés, sino por el eterno agradecimiento de lo que hiciste por mí en la cruz del Calvario».
Deja tu comentario » | Escrito en Reflexiones de Motivación, Reflexiones de amor
July 15th, 2009 |
Imprimir |

¿Cuál es el día del gozo?
Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.
Salmo118: 24
Puede ser que este sea un texto desconcertante, porque no se refiere al día de reposo del Señor. Entonces, ¿qué pasa los días cuando nos golpean el pesar, la tristeza y el fracaso, cuando la tragedia consume entre llamas la esperanza, cuando no puedes salir de tu lecho de enfermo o no te puedes levantar de la silla de ruedas? ¿También son días del Señor? ¿También los hizo Jehová?
¿Qué de aquellos días cuando acaba de cerrarse la tumba en el cementerio y te marchas con el corazón destrozado a tu casa vacía? ¿Y cuando tienes la carta de despido en su mano? ¿Y cuando la persona amada se ausentó para no volver y te sientes engañado?
¿Qué tiene de bueno ese día de amargura? ¿Es ese, acaso, el día del Señor? Como humanos tendemos a pensar que los “días del Señor” son aquellos en que obtenemos el aumento de salario que necesitamos y que merecemos, cuando uno de nuestros hijos acaba sus estudios, o cuando salimos con la familia a unas merecidas vacaciones.
Sin embargo, la fórmula del salmista, «este es el día», incluye todos los días, estemos enfermos o sanos, nos elogien o nos insulten, estemos animados o deprimidos. Porque los días de adversidad son también días de oportunidad. Precisamente cuando cruzamos el valle de sombra de muerte, más claramente sentimos la protección y la bendición del Señor. Quizá la siguiente historia de la vida real nos enseñe a gozarnos en el día que hizo el Señor.
Al salir del culto, un miércoles por la noche, un hermano fue asaltado. Los malhechores le robaron su dinero y le asestaron una puñalada en el estómago. Varios días después del incidente, tuve la oportunidad de encontrarme con él. Y aquel hermano, que debería haber estado deprimido, dijo: «Si no hubiese yo asistido a la iglesia ese miércoles de oración y testimonio, me habrían matado». Aquel episodio fue usado por Dios para probar la fe de su siervo fiel. Dios permitió aquel día, aquellas horas, de sombra, de dolor y casi de muerte. Él conocía los detalles de aquel momento doloroso. El Señor vigila a los suyos, siempre, para darles su protección.
Cada pequeño instante de nuestra vida es fabricado en los talleres eternos de Dios. La suma de esos momentos conforma cada día de la existencia. Soportemos la prueba del día triste con la confianza puesta en Dios, y celebremos agradecidos el día de la felicidad. Como dice el salmista, «nos gozaremos y alegraremos en él».
Que Dios te bendiga,
Julio 15 2009
¡Jehová, va a cambiar, tu historia hoy aqui!
Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com
Oramos por ti
Deja tu comentario » | Escrito en Reflexiones de Motivación, Reflexiones de amor
July 14th, 2009 |
Imprimir |
LEA: Mateo 10:16-31
Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. —Mateo 10:31
Un domingo en la mañana en la iglesia cantamos, His Eye is on the Sparrow (Sus ojos están sobre el pajarillo) a manera de himno para la congregación. Era una rara oportunidad de expresar colectivamente una canción que, por lo general, era interpretada por un solista.
Durante el primer coro, noté a un amigo que sollozaba tan fuerte que no podía cantar. Como yo sabía algo de lo que él había estado soportando recientemente, reconocí que sus lágrimas eran de gozo pues me di cuenta que, sin importar cuál sea nuestra situación, Dios ve, sabe y se ocupa de nosotros.
Jesús dijo: «¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos» (Mateo 10:29-31). El Señor les dijo estas palabras a Sus doce discípulos al enviarlos a enseñar, sanar y dar testimonio de Él a «las ovejas perdidas de la casa de Israel» (v.6). Les dijo que, aun cuando enfrentaran persecución por causa de Él, ellos no temerían, ni siquiera la muerte (vv.22-26).
Cuando circunstancias amenazadoras nos presionan para hacer que perdamos la esperanza, podemos encontrar aliento en las palabras de esta canción: «Canto porque soy feliz, canto porque soy libre. Por cuanto Sus ojos están sobre el pajarillo y sé que Él me ve a mí». Estamos bajo su atento cuidado.
1 Comentario » | Escrito en Vida Cristiana
July 14th, 2009 |
Imprimir |
Caminando también se llega a la meta
Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Isaias 40: 31
¡Buena noticia! En el viaje de la vida cristiana puedes correr o caminar. Las dos. maneras son aceptables; siempre llegarás a la meta. La Biblia habla de los que corrieron y de los que caminaron. Los presenta como triunfadores. El apóstol Pablo terminó la carrera con gozo. Finalizó el viaje, llegó a la meta. De Enoc se dice que caminó con Dios durante trescientos años.
¿Qué significa caminar con Dios? Es progresar. Es avanzar. Es dirigirse a un destino y avanzar hacia él. No se habla de detenerse o rendirse. Es viajar al mismo ritmo, hablar a una voz, estar en armonía con Dios, tomar la dirección hacia donde Dios desea que vayamos, vivir en comunión con él.
El profeta Amos explica lo que significa andar con Dios de la siguiente manera: «¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?» (Amos 3:3). Otra versión da la siguiente traducción: «¿Caminarán juntos dos hombres a menos que hayan concertado una cita?»
Tú has concertado una cita con Dios. Muchas personas llegan tarde a todos sus compromisos. Nunca están a tiempo en ninguna reunión. Tienen el mal hábito de la impuntualidad. Pero una cosa es llegar tarde a un compromiso con los amigos, y otra, muy diferente, llegar tarde a una cita con Dios. Creo que a veces Dios nos dice a algunos de nosotros: «Aquí estoy para nuestra cita. ¿Dónde estás tú? Deseo hablar contigo esta mañana. ¿No tienes tiempo para mí? Tienes tiempo para el periódico, para el teléfono, para la televisión, para el correo electrónico; pero no tienes tiempo para orar, para el estudio de la Biblia. Deseaba hablar contigo durante el almuerzo, pero tu oración fue muy rápida. ¿Dónde estás? Tenemos una cita».
¿Estás caminando con Dios? ¿Agradas al Señor? Dios desea que vivas en armonía con él. Desea revelarte sus planes y sus propósitos. Desea que camines con él, aunque no sea durante trescientos años.
Camina con Dios. Dedícale tiempo cada día, todos los días. Que este sea tu cántico diario:
Ando con Cristo, somos amigos, y mantenemos fiel comunión; ya de su lado nunca me aparto; ¡cuánto me alienta su comprensión!
Ando con Cristo, somos amigos, todas mis cuitas las llevo a él. Ando con Cristo, marcho a su lado, oigo la suave voz de Emanuel.
Que Dios te bendiga,
Julio 14 2009
¡Jehová, va a cambiar, tu historia hoy aqui!
Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com
Oramos por ti
1 Comentario » | Escrito en Reflexiones de Motivación, Reflexiones de amor