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Los imanes y las mamás

Una maestra les explicó a sus alumnos de segundo grado una lección acerca del imán y lo que éste hace. Al día siguiente, en una prueba escrita, ella incluyó esta pregunta: «Tengo cuatro letras. La m se encuentra allí. Recojo las cosas. ¿Qué soy?» Cuando los alumnos entregaron sus pruebas, la maestra quedó atónita al encontrar que casi el 50% de los alumnos había contestado a la pregunta con la palabra mamá.

Sí, las madres recogen las cosas. Pero son mucho más que «imanes» que recogen ropa y juguetes por toda la casa. A pesar de lo dispuestas que están las madres a realizar esa tarea, tienen un llamado más elevado que ése.

Una buena madre ama a su familia y trabaja para crear una atmósfera donde cada miembro pueda encontrar aceptación, seguridad y comprensión. Ella está allí cuando los niños necesitan que se les escuche, se les dé palabras de consuelo, un cálido abrazo o una amorosa caricia sobre la frente con fiebre. Y, para la madre cristiana, su mayor gozo es enseñar a sus hijos a confiar y amar en Jesús como su Salvador.

Ese tipo de madre merece ser honrada —no sólo un día especial del año sino todos los días. Y dicho reconocimiento debe incluir más que palabras: debiera mostrarse por medio del respeto, la consideración y los actos de amor.

LA SENDA DE LA OBEDIENCIA

La senda de la obedienciaGuíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad.  Salmo 119:35Gracielita estaba haciendo su primer viaje en tren. Con su naricita apoyada contra el vidrio de la ventana, veía pasar cada detalle del paisaje siempre cambiante. De repente, se volvió hacia su madre y la abrazó llena de temor: «¡Oh, mamá —exclamó— allá adelante hay un gran río! ¿Cómo lo cruzaremos?» A esas alturas de su pregunta, el tren cruzaba estruendosamente el puente, y su madre pudo contestar con toda facilidad.
Durante el viaje cruzaron varios ríos y arroyos, y cada vez los ojos de Gracíelita brillaban de entusiasmo. «¿No es maravilloso —exclamó— cómo alguien ha puesto puentes a lo largo de todo el camino?»
El pastor Robert H. Pierson escribió estas oportunas palabras: «Sí, y es maravilloso cómo Dios ha colocado puentes a lo largo de todo el camino de la vida. Sus promesas, sus advertencias y reproches, presentados en su Palabra inspirada, son los puentes del cristiano. No necesitamos temer los torrentes de las tentaciones, las corrientes de la tristeza, ni los bajíos del pecado mientras tengamos ante nosotros los fuertes puentes de Dios para pasar a salvo».
Los mandamientos de Dios podrían también considerarse como vallas en el camino de la vida. Lo que hacen es ayudarnos para andar sin desviarnos de la senda. Cualquier desviación es pecado. Por eso dice el salmista: «Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad». ¿Cómo nos guía Dios por la senda de sus mandamientos? Diciéndonos, como dice el profeta Míqueas: «Oh, hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Miq. 6; 8).
Si escuchamos su voz y las instrucciones que nos da en sus mandamientos, no nos desviaremos del camino recto para hacer lo malo, porque él nos ha dicho lo que pide de nosotros: hacer justicia, amar misericordia, y humillarnos ante nuestro Dios.
Con razón se dice
la Escritura que aquel que obedece la santa ley de Dios es dichoso y bienaventurado. La razón es que no se desvía del camino del bien. No se enreda en problemas que destruyen la familia, el hogar, la iglesia, la sociedad y la nación.
Aunque no se salvaran, los pueblos podrían disfrutar de un poco de paz y felicidad si todos se esforzaran por cumplir “la letra” de la ley de Dios y de sus leyes. Eso es posible hasta en un ámbito puramente “secular”. Pero el cristiano obedece “el espíritu” de la ley de Dios, porque lo hace con la ayuda de su Espíritu Santo. Mayo 3
Como Jesús no hay otro
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan  3: 16Se nos pide que seamos como Jesús. ¿Podemos llegar a ser exactamente como él? El Nuevo Testamento señala con claridad que Jesús es único; no hay otro exactamente como él. Cristo es la esencia del amor de Dios encarnado en una persona. El amor es un principio imposible de explicar o razonar. Es tan profundo, tan amplio, tan misterioso como la naturaleza de Dios. Sabemos que Dios es amor. No tiene amor; es amor.
La única manera en que podemos empezar a comprender mínimamente el misterio del amor de Dios es entrando en comunión íntima con él. A medida que vamos conociendo a Dios, vamos conociendo., experimentando y compartiendo su amor. En esa relación creciente, llega el día en que podemos experimentar su amor, que «excede a todo conocimiento» (Efe. 3: 17-19). Entonces seremos semejantes a él, tal como señaló Juan con total acierto: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios. Por eso el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él» (Juan 3:1).
Y la única fórmula para la perfección es llegar a conocer y experimentar ese amor. El apóstol Pablo lo expresó con estas palabras inspiradas: «Porque el amor de Cristo nos constriñe» (2 Cor. 5:14). La única fuerza capaz de ayudarnos a odiar el pecado es el amor de Cristo. El amor supremo por Cristo —y la recepción de ese amor supremo de Cristo es nuestra vida— es la única potencia capaz de arrancar de nuestro corazón el amor al pecado. Quizá deberíamos dejar de pedir a Dios que nos libre de los vicios y hábitos pecaminosos que nos dominan. Lo que deberíamos hacer es pedirle que el amor de Cristo sea implantado en nuestros corazones para que entonces lo amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, y con toda nuestra fuerza. Entonces estaremos unidos con él por el vínculo del amor, que es «el vínculo de la perfección» (Col. 3:14).
Jesús es el gran puente que atraviesa e! inmenso abismo de separación causado por el pecado del hombre, que nos ha separado de la fuente de la vida y de la felicidad. Él es el que llega hasta el fondo del gran abismo en que nos encontramos. ¡Qué amor incomparable!
Decide hoy hacer de Jesús tu modelo a imitar, tu personaje favorito, tu centro de atracción. No hay otro. Él es único. Que Dios te bendiga, Mayo 10 2009¡Jehová, va a cambiar, tu historia hoy aqui!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Oramos  por ti

El mundo está observando

Unos amigos míos estaban sirviendo en un ministerio dirigido principalmente a cristianos cuando se les presentó la oportunidad de cambiar de empleo y tocar las vidas de miles de no creyentes. Decidieron hacer lo que creían que era un cambio emocionante.

Muchas personas, incluso algunas que no les conocían personalmente, quedaron espantadas y les acusaron de buscar fama y fortuna en el mundo. Pero, con la fe de que Jesús había venido «a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10), decidieron ir en pos de lo que consideraban una oportunidad aún mayor de servir a los «perdidos» en su comunidad.

Más tarde dijeron: «Algunos cristianos fueron muy crueles con nosotros y nos escribieron correos electrónicos llenos de odio. Nuestros nuevos amigos no cristianos eran más amables con nosotros que nuestros compañeros cristianos. No entendíamos eso y nos sentíamos profundamente heridos». Me contaron que su deseo era seguir la directiva de Dios de ser «sal» y «luz» en el mundo (Mateo 5:13-14).

Cuando alguien que conocemos está tomando una decisión o haciendo algún cambio, puede ser de ayuda que le preguntemos cuáles son sus motivos para ello. Pero no podemos conocer totalmente el corazón de otra persona. No queremos «morder y comer» a nuestros compañeros cristianos (Gálatas 5:15), sino más bien amarles de una manera que los demás sepan que somos seguidores de Jesús (Juan 13:35). El mundo está observando.

En toda mala experiencia

No me vino de inmediato ningún pensamiento positivo cuando choqué mi automóvil casi nuevo con la parte trasera de un camión. Antes de nada, me puse a pensar en el costo, la inconveniencia y el daño a mi ego. Pero sí pude encontrar algo de esperanza en este pensamiento, el cual a menudo comparto con otros autores: «En toda mala experiencia siempre hay una buena ilustración».

Encontrar lo bueno puede ser un desafío, pero las Escrituras confirman que Dios usa las malas circunstancias para buenos propósitos.

En 2 Reyes 5 encontramos a dos personas a las que les estaban pasando cosas malas. Primero, vemos a una muchacha de Israel que ha sido llevada cautiva por el ejército sirio. Segundo, vemos a Naamán, el comandante del ejército, quien tenía lepra. Aun cuando la muchacha tenía buenas razones para desearle mal a sus captores, en vez de ello les ofreció ayuda. El profeta de Israel, Eliseo, dijo ella, podía sanar a Naamán. Ansioso por curarse, Naamán fue a Israel. Sin embargo, estaba renuente a seguir las humillantes direcciones de Eliseo. Cuando finalmente lo hizo, fue sanado, lo cual le llevó a proclamar que el Dios de Israel era el único Dios (v. 15).

Dios usó dos cosas malas, un secuestro y una enfermedad mortal, para transformar al enemigo de Israel en un amigo. Aun cuando no sabemos por qué ha pasado algo malo, sabemos que Dios tiene el poder de usarlo para bien.

QUIEN PODRA PAGAR UNA DEUDA TAN GRANDE?

¿Quién podrá pagar una deuda tan grande?

Y dijo Caín a Jehová: «Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará». Genesis 4: 13, 14

Caín cometió un gravísimo pecado que merecía la pena de muerte. Dios, en su infinita misericordia, le dio otra oportunidad. Pero Caín, en vez de arrepentirse, se quejó contra su castigo, como si fuese más severo de lo que merecía. Dijo que su castigo era excesivo, y no aceptó su responsabilidad. Es terrible la dureza del corazón humano. Ni una palabra de dolor o remordimiento salió de sus labios, ni un solo reconocimiento de culpa o de vergüenza. Nada, sino la triste resignación de un criminal que espera la justa paga de sus crímenes.
En un país hispanoamericano se produjo un hecho que mantuvo a los medios de comunicación muy ocupados durante el año 2006. Una mujer, conocida como
La Mata viejitas, fue detenida por haber dado muerte a dieciséis ancianas. Sus crímenes fueron considerados tan graves por la justicia que el juez le dictó una sentencia de 759 años. La mujer escuchó su sentencia tranquilamente. Luego se negó a firmar la notificación de su sentencia, diciendo: «No estoy de acuerdo».
El juez dijo que esta mujer necesitaría vivir nueve vidas para poder pagar la enorme deuda que había contraído con la justicia por sus crímenes. Quizá ella dirá en su corazón, como Caín: «Grande es mi castigo para ser soportado». Ante esto surgen en la mente dos cuestiones. Primero, está en la naturaleza de los seres humanos no aceptar la culpabilidad por sus pecados. Es terrible que se diga que en los últimos días, cuando caigan las plagas y el castigo final contra los pecadores impenitentes, «blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria» (Apoc. 16: 9). Extraña y terrible es la ceguera que produce el pecado.
En segundo lugar hay otro hecho fundamental. No solo las grandes faltas como las de Caín y la mujer que debe purgar 759 años de cárcel causan dureza de corazón. También las faltas sencillas de la vida cotidiana, los pecados que no alarman demasiado el corazón de los seres humanos, serán castigados severamente. También esos castigos serán recusados por los pecadores impenitentes. Habrá muchos más pecadores que se pierdan por los pecados sin nombre «de todas aquellas cosas en que suele pecar el hombre» (Lev. 6: 3) que los que se pierdan por horribles pecados como el de Caín. Busquemos a Dios hoy para que limpie y suavice nuestro corazón.¿Cómo es tu Corazón?Mas ahora tu reino no será duradero, Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.
La Biblia dice que David era un varón conforme al corazón de Dios. Esta declaración sorprende a todo aquel que conozca la historia de la vida del belicoso rey israelita, tal como se relata en
la Sagrada Escritura. En el Antiguo Testamento se señala que David cometió muchos errores, y de grueso calibre: un adulterio, un asesinato, y un censo del pueblo en contra de la voluntad divina. A pesar de sus fracasos, Dios dice que era un varón conforme a su corazón. ¿Qué fue lo que Dios encontró en David para mirarlo de esa manera? ¿Cómo es una persona conforme al corazón de Dios?
Las personas conforme al corazón de Dios son gente como tú y como yo, de carne, hueso y sangre. En otras palabras, son personas imperfectas, sujetas a cometer errores, gente común y corriente. Este es el mismo concepto que tiene el apóstol Pablo cuando habla a los creyentes de la iglesia de Corinto sobre la clase de personas que Dios elige para que lo sirvan. Decía el apóstol que el Señor no se había fijado en “la flor y nata” de la sociedad de entonces, «sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo para avergonzar a lo fuerte» (1 Cor. 1: 27).
Una persona conforme al corazón de Dios es alguien que anhela en lo más profundo de su corazón agradarle. Vive la vida de acuerdo a su voluntad. Lo que entristece y desagrada a Dios, también le desagrada a esa persona. Lo que la aflige a ella, también aflige a Dios. Cuando descubre que Dios desea que corte una relación equivocada o ponga fin a un mal hábito, se esfuerza por hacerlo. Tiene un corazón sensible a su voz. Cuando Dios le dice «Haz esto, o cambia aquello», lo acepta con gozo. Sigue el camino que su Señor le señala, sin importar cuan escabroso sea.
¿Cómo está tu corazón? Dios te busca hoy con el deseo de encontrar en ti un ser humano conforme a su corazón. ¿Puede contar Dios con tu corazón? si busca un corazón íntegro, en el que no haya lugares secretos en los cuales se oculten cosas indebidas, un corazón en el cual no haya basura alguna, por pequeña que sea, debajo de la alfombra.
Cuando haces algo malo, ¿lo reconoces y aceptas la responsabilidad de inmediato? ¿Te sientes mal por la falta cometida? ¿Tienes un corazón conforme al de Dios? Que Dios te bendiga, Mayo 07 2009¡Jehová, va a cambiar, tu historia hoy aqui!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Oramos  por ti

La diferencia que marca la oración

¿Tiene la oración algún impacto real en nuestro mundo? ¿O simplemente se trata de una conversación privada con Dios?

Cuando un matrimonio de Nueva Jersey supo que un hombre había salido de la cárcel y se había mudado a su vecindario, comenzaron a orar por él. Luego le visitaron y abrieron su hogar para un desayuno semanal para ex-criminales como él. Ahora, 22 años después, los hombres más despreciados de la zona cuentan con un lugar para ir donde les acogen y respetan.

¿Qué sucedería si cumpliéramos literalmente el mandamiento de Jesús de amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen? ¿Y si se nos llegara a conocer por acercar el cielo a los marginados y a las personas desagradables?

En Apocalipsis, el apóstol Juan prevé una conexión directa entre el mundo visible y el invisible. En un momento culminante de la historia, el cielo queda en silencio. Siete ángeles se ponen de pie con sus trompetas, esperando. Impera el silencio, como si todo el cielo estuviera escuchando de puntillas. Luego, un ángel recoge las oraciones del pueblo de Dios en la tierra —todas las oraciones acumuladas de alabanza, lamento, abandono, desesperación, ruego, etc.— las mezcla con incienso y las presenta delante del trono de Dios (8:1-4). El silencio finalmente se rompe cuando las fragantes oraciones son arrojadas a la tierra: desatando una tormenta de «truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto» (v. 5).

El mensaje es claro. Las oraciones son esenciales en la victoria final sobre el mal, el sufrimiento y la muerte.

El yugo que hace ligera la carga

Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. Mateo 11: 30

Si los bueyes razonaran y pudieran hablar, estarían en total desacuerdo con la declaración de nuestro Señor para la meditación de hoy. De ninguna manera aceptarían las palabras de Jesús, quien dijo: «Mi yugo es fácil y ligera mi carga». Un yugo es una carga, un peso en sí mismo. El yugo es una carga y sirve para llevar cargas. Todo lo que está relacionado con el yugo es cansancio y trabajo.
Pero el Señor declaró enfáticamente ante todos lo que le escuchaban que, si tomaban la decisión de seguirlo, deberían aceptar el yugo que les ofrecía. Aunque el yugo es carga adicional, Jesús dice que la naturaleza peculiar de su yugo es que aligera todo peso o carga que se lleva. Es como si dijera: Te pongo el peso de mi yugo para que te ayude a llevar el peso de todas tus cargas, ansiedades, frustraciones, sentimientos de culpa, venganza, decepciones, derrotas, pecados, enfermedades, adicciones, vicios, miedos, temores, derrotas, fracasos, y todo aquello que te desploma y no te deja ser feliz.
En efecto, el yugo es una ayuda para los bueyes. Les ayuda a repartirse la carga de forma equitativa. Sin el yugo no podrían llevar la carga que tienen que llevar. Por lo tanto, el yugo los ayuda en vez de estorbarles. Es lo mismo que quiere hacer Jesús por nosotros. Quiere que nos pongamos voluntariamente su yugo, porque él quiere ayudarnos a llevar nuestras cargas. Sin su ayuda es imposible; con su ayuda es posible llevar las cargas de la vida. Se refiere especialmente al peso de la religión legalista, que está llena de requerimientos y obligaciones pesadas y sin sentido. Jesús nos ofrece el yugo del evangelio y sus santos y sencillos requerimientos. Jesús a un lado, llevando la mitad de nuestras cargas y nosotros al otro, para llevar la otra mitad; es la fórmula para poder vivir de acuerdo con los requerimientos santos del evangelio.
«Los que toman el yugo de sumisión a Cristo, se deleitan en hacer su voluntad. Los que toman el yugo de sumisión al Maestro, los que van a aprender en su escuela, hallarán descanso para el alma como él lo ha prometido. La pesada carga de la justicia legalista, de esforzarse por ganar la salvación mediante méritos supuestamente ganados por las obras personales y no por los méritos de Cristo, y la carga aún más pesada del pecado, todo esto desaparecerá» Acepta el yugo de Cristo hoy para hallar el descanso que tu alma necesita.Sigámosle a Níneve

Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Jonás 1: 2

Hacer la voluntad de Dios es de suma importancia para nuestro crecimiento espiritual. El apóstol Pablo dice que debemos presentar nuestro cuerpo como «sacrificio vivo delante de Dios» (Rom. 12: 1). Pero, ¿cuál es la verdadera voluntad de Dios? ¿Qué quiere Dios que hagamos? ¿Adonde pide que vayamos?
Gracias a Dios, podemos encontrar su voluntad expresada en su Palabra. Dios quiere que vivamos una vida pura y santa (1 Tes. 4: 3-7), y que obedezcamos sus mandamientos (Juan 15:10). La voluntad de Dios es que lo amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente, y con todo nuestro cuerpo (Mar. 12: 30). Dios quiere que permanezcamos en él y que llevemos mucho fruto (Juan 15: 1-8). Quiere que perdonemos a los demás (Mat. 6: 14-15), que los amemos (1 Juan 4: 7), y que compartamos el mensaje de Jesús con otras personas (Mat. 28:19-20). Juan lo dice con total claridad: «Y esta es la voluntad de Dios, que guardemos sus mandamientos» (1 Juan 5: 3).
La lista continúa, pero lo que mencionamos es un buen ejemplo de lo que es la voluntad de Dios. Esa es la voluntad de Dios para todos. Pero, ¿sabes cuál es la voluntad específica de Dios para ti? Este principio lo podemos encontrar en la vida del profeta Jonás cuando Dios le dijo: «Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí» (Jon. 1: 2).
La voluntad específica de Dios para Jonás era clara y tenía un propósito definido. Jonás tenía la oportunidad de obedecer y seguir la voluntad de Dios. Es lo que debería haber hecho. Pero el profeta tomó la decisión de huir lo más lejos posible, tan lejos, que terminó, como todos sabemos, en el interior de un monstruo marino. Sin embargo, tan firme y obligatoria era la voluntad de Dios para él que en las oscuras entrañas del animal marino todavía seguía vigente. Tres días después, Dios ordenó al animal que vomitara a Jonás en la costa para que el profeta emprendiera su marcha… a Nínive.
La voluntad de Dios para Jonás siguió siendo firme después de que fue vomitado en la playa: «Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad; y proclama en ella el mensaje que yo te diré» (Jon. 3: 2). La voluntad clara de Dios es que todos los que han sido salvos de sus pecados deben ir a predicar. ¿Ya sabes dónde es la voluntad de Dios que prediques?Que Dios te bendiga, Mayo 06 2009¡Jehová, va a cambiar, tu historia hoy aqui!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Oramos  por ti

Justo en el momento preciso

¿Por qué ser puntual representa un desafío tan grande para algunos de nosotros? Incluso cuando comenzamos temprano, algo inevitable se interpone en nuestro camino y nos hace llegar tarde.

Pero he aquí la buena noticia: ¡Dios siempre es puntual! Al hablar acerca de la llegada de Jesús, Pablo dijo. «Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo» (Gálatas 4:4). El Salvador largamente esperado y prometido llegó justo en el momento preciso.

La llegada de Jesús durante la Pax Romana (la paz de Roma) fue el momento perfecto. El mundo entonces conocido estaba unido por un solo idioma comercial. Una red de rutas comerciales globales brindaban acceso abierto a todo el mundo. Todo esto garantizó que el Evangelio pudiera avanzar rápidamente en una sola lengua. Sin visados. Sin fronteras impenetrables. Tan sólo el acceso sin obstáculos para ayudar a difundir la noticia del Salvador cuya crucifixión cumplió con la profecía del Cordero que sería inmolado por nuestros pecados (Isaías 53). ¡Todo en el tiempo perfecto de Dios!

Todo esto debe recordarnos que el Señor también sabe qué momento es el mejor para nosotros. Si estás esperando la respuesta a alguna oración o el cumplimiento de alguna de Sus promesas, no te rindas. Si piensas que Él te ha olvidado, reconsidéralo. Cuando el cumplimiento del tiempo sea el indicado para ti, Él aparecerá —¡y quedarás asombrado ante lo brillante de Su plan!

RECIPIENTES DE PUREZA

Recipientes de pureza

Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia que, después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. 1 Pedro 2: 21

Para darle a Dios nuestro amor y adoración completa debemos vivir una vida de pureza. El apóstol Pedro nos recuerda: «Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está; sed santos, porque yo soy santo» (1 Ped. 1:14-16).
Nuestros deseos deben estar íntimamente relacionados con los asuntos santos de Dios antes que con las cosas corruptibles de este mundo. Cada vez que permitimos que nuestra vida se mezcle con las cosas de este mundo, diluimos las partículas de lo divino en nuestro ser y, con el tiempo, el mal se mezclará tan bien que diluirá por completo las cosas de Dios en nuestra vida. «¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también, ninguna fuente puede dar agua salada y dulce» (Sant. 3:11-12).
¿Estaremos hoy tratando de producir dos cosas de una misma fuente? ¿Será que mantenemos y alimentamos nuestras actividades de adoración juntamente con las actividades de este mundo? ¿Hay una porción en la semana en la cual apartamos tiempo para estar en comunión con Dios, y luego permanecemos el resto de la semana guiados por nuestros instintos carnales? Si ese es el caso, tengamos mucho cuidado. Esto puede diluir las cosas de Dios en nuestra vida, y el pecado afirmarse tanto, que pongamos en peligro nuestra vida eterna. Si jugamos la vida entre dos aguas (el bien y el mal), llegaremos a un punto en que nos desviaremos tanto que correremos el riesgo de alejarnos de la vereda de Dios para siempre.
La buena nueva es que Dios nos ha dado su Espíritu Santo como el gran purificados Si dedicamos tiempo a las cosas del cielo y permanecemos en una relación íntima con Jesús, él promete que el Espíritu Santo nos guiará a todo lo que es verdadero y bueno. Si nos sometemos al Espíritu Santo, él nos destilará, nos lavará, y nos refinará, hasta purificarnos para que podamos experimentar una vida santa y pura.
La pureza no se alcanza por apartarnos del mundo, sino cuando nuestro corazón ha sido apartado completamente para Dios. Dejemos de mezclar lo dulce con lo amargo, lo puro con lo impuro. Comprometámonos a caminar con Jesús, experimentando la frescura del Espíritu Santo en nuestras vidas.Que Dios te bendiga, Mayo 05 2009¡Jehová, va a cambiar, tu historia hoy aqui!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Oramos  por ti

Conectores

Durante años, los profesionales de marketing han sabido que la recomendación de algún producto por parte de un amigo se encuentra entre los medios de publicidad más efectivos. Esa es la razón por la que muchas grandes compañías reclutan a consumidores que reciben muestras gratis de sus productos animándoles al mismo tiempo a que recomienden estos productos a sus familiares y amigos. Una de las principales corporaciones de los Estados Unidos periódicamente envía cupones y productos a 725.000 personas seleccionadas a las que llama «conectores», quienes pasan la voz a los demás.

El Evangelio de Jesucristo es más que un producto. Es el gran plan de Dios para llevar a las personas a una relación viva y vital con Él. Pero la manera más efectiva de transmitir el Evangelio es dar ejemplo y correr la voz. Pablo elogió a los cristianos en Tesalónica por su ejemplar manera de vivir y su testimonio efectivo: «Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor… vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada» (1 Tesalonicenses 1:8). Debido a que sus vidas habían cambiado radicalmente (v. 9), les era imposible mantener silencio en cuanto a su fe.

Un profesor universitario que capacita a profesionales de la publicidad dice: «Forma parte de la naturaleza humana hablar acerca de lo que nos emociona». La gracia de Dios es todo el incentivo que necesitamos para recomendar a nuestro Salvador a algún amigo.

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