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El mejor borrador

Yo deshice como una nube tus rebeliones. —Isaías 44:22
¿Qué es la memoria? ¿Qué es esta facultad que nos hace capaces de recordar sentimientos, visiones, sonidos y experiencias pasados? ¿Por medio de qué proceso se registran, almacenan y conservan los eventos en nuestro cerebro para que éstos vuelvan una y otra vez? Gran parte de esto sigue siendo un misterio.

Sabemos que los recuerdos pueden ser bendiciones —llenos de consuelo, tranquilidad, seguridad y gozo. La vejez puede ser una etapa feliz y satisfactoria si hemos almacenado recuerdos de pureza, fe, confraternidad y amor. Si un santo mira hacia atrás recordando su vida de servicio cristiano y rememora la fidelidad de Aquel que prometió: «no te desampararé, ni te dejaré» (Hebreos 13:5), los años del crepúsculo de su vida pueden ser los más dulces de todos.

Pero la memoria también puede ser una maldición y un instrumento de tortura. Muchas personas, al acercarse al final de su vida, darían todo lo que poseen por borrar de sus mentes los pecados de su pasado que les acechan. ¿Qué puede hacer una persona que está plagada de tales recuerdos? Tan sólo una cosa. Puede llevarlas a Aquel que puede perdonarlos y deshacerlos para siempre. Él es Aquel quien dijo: «Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones» (Hebreos 10:17).

Puede que no puedas olvidar tu pasado. Pero el Señor ofrece deshacer, «como una nube tus rebeliones» (Isaías 44:22).

El conductor de autobús

Es fácil que en medio del acarreo de 70 piezas de equipaje, un piano electrónico y otros equipos de un aeropuerto a otro y de un autobús a otro, nos preguntemos: «¿Por qué estamos haciendo esto?»

No es fácil llevar a 28 adolescentes en un viaje ministerial de once días a un país al otro lado del océano. Pero, al final del viaje, nuestro conductor de autobús, quien nos había llevado por toda Inglaterra y Escocia, tomó el micrófono del vehículo y con lágrimas les agradeció a los muchachos y a las muchachas por lo maravillosos que habían sido. Más tarde, cuando llegamos a casa, él nos escribió un correo electrónico para decirnos lo mucho que apreció las tarjetas de agradecimiento que los jóvenes le habían escrito —muchas de las cuales contenían el Evangelio.Aunque los estudiantes ministraron a cientos por medio de canciones durante el viaje, tal vez fue el conductor del autobús quien recibió el mayor beneficio de la actitud de los jóvenes que imitaban a Cristo. En Efesios se nos dice que seamos imitadores de Dios y que andemos en amor (Efesios 5:1-2). Los demás ven a Dios en nosotros cuando nos mostramos amor unos a otros (1 Juan 4:12). El conductor de autobús vio a Jesús en los estudiantes y les dijo que ellos podían perfectamente convertirle a la fe en Cristo. Tal vez fue por este hombre que hicimos ese viaje.¿Por qué haces lo que haces? ¿En la vida de quién estás causando efecto? Algunas veces no es a la audiencia a la que nos dirigimos a la que le causamos el mayor impacto.

Algunas veces es a los conductores de autobús del mundo.

Porteros

El templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. —1 Corintios 3:17

En periodismo, el término portero hace referencia a los periodistas, redactores y editores que consideran diversos artículos y determinan qué historias son dignas de hacer noticia. Algunos experimentados profesionales de las noticias advierten que Internet permite que pase la información sin que ésta haya sido verificada en la puerta.

En tiempos del Antiguo Testamento, los guardianes cuidaban el templo para evitar que los inmundos entraran en él (2 Crónicas 23:19). En el año 70 d.C. el ejército romano del emperador Tito destruyó el templo. Pero la destrucción había comenzado años antes cuando los levitas asignados para cuidarlo no lo hicieron después de caer bajo la corrupta influencia del rey sirio Antíoco IV.

Pablo llamó a nuestros cuerpos el «templo» de Dios (1 Corintios 3:16-17), y hay muchas fuerzas obrando para atacar la nueva morada de Dios. El mal puede lograr un punto de apoyo atravesando áreas no fortificadas de nuestra vida espiritual —lugares donde la envidia, los conflictos, o las divisiones pueden socavarnos (3:3). Cada uno de nosotros debe estar en guardia contra el enemigo de nuestras almas y jamás darle lugar al diablo (Efesios 4:27).

Los criterios para lo que puede entrar se encuentran en Filipenses 4:8: todo lo verdadero, honesto, justo, puro, amable, de buen nombre, de virtud y digno de alabanza. La paz que resulta guardará la puerta de nuestros corazones y de nuestras mentes. —

NO FUE AYER, MANANA, NO SE. QUE TAL HOY?

No fue ayer, Mañana, no sé ¿Qué tal hoy?

He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Apocalipsis 16: 15

Siempre ha existido un profundo grado de fascinación con el tiempo del fin. Desde el mismo principio del cristianismo ha habido individuos que estudian las Escrituras con el inútil afán de poner fecha y hora al regreso de nuestro Señor Jesucristo. También hay quienes, al ver la propagación intensa del mal en nuestro mundo, creen o deducen que el fin está cerca. Es casi seguro que los debates relacionados con la fecha del glorioso retorno del Señor por su pueblo continuarán hasta que baje el telón y se cierre el drama del pecado. Por desgracia, existe el peligro de que los debates generen más calor que verdad y ayuda. Lo peor es que las preocupaciones por la fecha del retorno del Señor nos distraigan y apartemos los ojos de Aquel que dijo: «He aquí yo vengo en breve».
Hace aproximadamente dos mil años, los discípulos, preocupados, le formularon la misma pregunta a Jesús: «Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?» (Mat. 24: 3). No nos preocupemos tanto por la fecha como de nuestra preparación. Escuchemos el consejo de Jesús: «Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis» (Mat. 24: 44).
Aunque los teólogos no estén de acuerdo en los detalles de la venida de Jesús, hay una cosa que todos ellos proclaman de manera unánime que se basa en la segura Palabra de Dios: «¡Él viene!» La única pregunta que debemos formularnos con plena conciencia es esta: «¿Estoy listo para la venida del Señor Jesús hoy?» Ningún cristiano puede jugar con este asunto. Por eso, debemos estar preparados como si fuera a venir hoy. ¿Y por qué hoy precisamente? Porque, aunque debemos desear que Dios no permita que nada malo le ocurra a nadie, la vida es frágil y breve. ¿Y si la muerte nos sorprendiera hoy? ¿Estaríamos listos? Cada día debemos responder esta pregunta, porque, en efecto, no fue ayer; mañana, no sé; pero, ¿qué tal si fuera hoy?
Las manos poderosas de Dios están sobre nosotros para protegernos hoy de todo mal y peligro. Pero nuestro deber hoy es responder a esta pregunta: «Si Jesús viniera hoy, ¿estaría yo listo para disfrutar de la gloria eterna preparada para mí?» Quiera Dios que tú prepares tus maletas hoy, como si estuvieras a punto de presenciar aquel magno acontecimiento. «¡Sí, ven, Señor Jesús!»

Abril 11

¿De dónde vendrá mi socorro?

Alzaré mis ojos a los montes ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. Salmo 121: 1,2

Además de la belleza, la majestuosidad, y la sensación de solidez, firmeza y seguridad que ofrecen las montañas y las colinas, ¿qué más ofrecían los montes .cuando David escribió el Salmo 121? En esa época, la tierra de Israel estaba invadida por prácticas de los gentiles que la rodeaban. Gran parte de su religión se practicaba en las cumbres de las colinas. Establecían santuarios, plantaban árboles y el pueblo era atraído a los montes para adorar a los ídolos.
Creían que el culto a los ídolos mejoraría la fertilidad de la tierra, que los haría sentirse bien y los protegería del mal. Había panaceas, protecciones, hechizos y encantamientos contra todos los peligros del camino. Si las personas temían al calor del sol, allí, en las montañas, estaban los sacerdotes que los protegerían del calor del sol. Si tenían temor a las influencias, consideradas temibles, de la luz de la luna, allí estaban las sacerdotisas de la luna, quienes vendían amuletos. Si alguien estaba acosado por los demonios, era invitado a subir al santuario en las colinas para aprender las fórmulas mágicas que los protegerían de todo daño.
El salmista pregunta ante tanta oferta tentadora de las montañas: ¿De dónde vendrá mi socorro, mi ayuda? ¿De Baal? ¿De Asera? ¿De los sacerdotes del sol? ¿De la sacerdotisa de la luna? El salmista responde con un rotundo «No». De allí no puede venir ninguna ayuda. A pesar de toda la majestad y la belleza de la callada fortaleza de las montañas, de allí no puede venir ninguna ayuda. Una mirada a las montañas para buscar ayuda termina en chasco y desilusión: «Ciertamente son un engaño las colinas y una mentira el estruendo sobre las montañas» (Jen 3:23).
Incluso en nuestros días, cuando nos encontramos angustiados por los problemas y situaciones difíciles de la vida, cuando atravesamos el valle de sombra de muerte y buscamos socorro, algunos discípulos del Señor Jesucristo levantan su mirada hacia las montañas y aparecen los ofrecimientos de ayuda, instantáneos y numerosos.
¿Hay solución para nuestros problemas en las montañas? ¡No! La ayuda proviene solamente del Señor, del Creador del cielo, de la tierra y de las montañas. Fuera de él todo es falsa seguridad, ilusión y engaño. Rechacemos la adoración de la naturaleza. No aceptemos una religión de estrellas y de las flores, que quiere enlazar nuestra alma con las montañas. Dirijamos hoy nuestra mirada hacia Aquel que creó el cielo y la tierra. La ayuda proviene del Creador, no de la creación. Dios te bendiga; Abril, 15 2009¡Cristo ya viene… ya viene por ti!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Estamos orando por ti.  

TODOS LOS ADVENTISTAS SE DURMIERON

Todos los adventistas se durmieron

Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Mateo 25: 5

Manoa preguntó por el nombre del ángel porque pensaba que era un profeta. Deseaba saber de qué tribu era. Quizá para llamar al niño como él. O para recomendarlo a otros que también necesitaban instrucción y consejo divino. También deseaba honrarlo, quizá enviándole un presente, un regalo, lo cual se hacía con toda persona importante. Es posible que también deseara devolverle la visita.
Pero el ángel se negó a satisfacer su curiosidad. Recordemos que cuando Jacob le hizo la pregunta al mismo ángel, este le respondió: «¿Por qué me preguntas por mi nombre?» (Gen. 32: 29). Recordemos que cuando Jacob comprendió que con quien había estado luchando era un visitante celestial, le preguntó su nombre, pero el ángel no se lo dijo. Pero a Manoa le dijo por qué no se lo decía: «Porque es maravilloso». Otra versión dice: «Porque es secreto». La pregunta de Manoa era honesta y sincera. No obstante, el ángel no le contestó. Cuando pidió instrucciones para cumplir su deber, no se le negó la información. Pero cuando preguntó para satisfacer su curiosidad, se le negó la respuesta.
La razón por la cual Dios no revela su nombre es porque es incomprensible para el hombre. «La palabra hebrea peli es un adjetivo que significa “maravilloso”. La forma sustantivada de la misma palabra se traduce “admirable” en Isaías 9: 6. La palabra indica algo extraordinario, inefable, que está más allá de la comprensión humana. La mejor ilustración del significado de esta palabra se encuentra en la forma como se usa en Salmo 139: 6: “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender”. Otra forma de la misma palabra es la que aparece en Job 42: 3: “Cosas demasiado maravillosas para mí». Manoa no era capaz de comprender el nombre del ángel» (Comentario bíblico adventista, t. 2, p. 384). Y es que el “ángel” era Dios, era Cristo.
La palabra hebrea peli también significa milagro. Eso explica más todavía a Dios. Su nombre es milagro. Jesús siempre fue admirable y milagroso. Todavía sigue siendo milagroso. Cada día obra en nuestro favor para salvamos, sustentarnos y prepararnos para vivir con él por la eternidad. No podemos comprender el nombre de Dios. Nadie lo conocerá perfectamente ni siquiera en la eternidad, porque conocer eí nombre es conocer perfectamente a quien lo lleva.
Preparémonos para conocerlo en todo lo que sea posible, ahora y en la eternidad. Abril 9 ¿Ponerle condiciones a Dios?

Porque la perseverancia os es necesaria, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque un poquito más y el que ha de venir vendrá y no tardará. Hebreos 10: 36, 37

Después de una larga vida esperando la segunda venida de Cristo los cristianos deben ser perseverantes y continuar a la espera. No es fácil, especialmente para aquellos que han comprometido su vida en la batalla de la fe. No es fácil para aquellos que lo han dado todo por causa del reino de Dios. No es fácil para aquellos que han dedicado su vida a proclamar la inminencia de la venida del Señor.
Dicen que un día, en la iglesia, Robertito era todo oídos. El pastor estaba hablando de la proximidad de la segunda venida de Jesús, y de la necesidad de hacer sacrificios para “terminar la obra” y apresurar el advenimiento del Señor.
Robertito estaba sumamente impresionado. Después del culto, Robertito se fue corriendo a su casa, tomó su alcancía, sacó todo el dinero, y se lo dio a su mamá.
—Mamá —dijo Robertito con fervor—, quiero que Jesús venga y quiero ayudar a terminar la obra. Toma este dinero y úsalo para Jesús.
Cada noche Robertito oraba seriamente pidiendo que Jesús viniera pronto. Cada mañana corría a la ventana para observar el cielo.
—Creo que va a venir hoy. Sí, hoy, mamá. Decía con muchas esperanzas.
Pasó una semana, más o menos. Jesús no vino. La fe de Robertito fue severamente probada. Una mañana, después de mirar desilusionado por la ventana, corrió hacia su mamá con determinación, y le dijo:
—¡Mamá, mamá! —exclamó—. Jesús no viene. ¡Quiero que me devuelvan mi dinero!
No así, pero en otra forma, podemos ponerle condiciones a Dios. Si no vienes este año, comenzaré a «comer y a beber con los borrachos y a herir a mis hermanos». La capacidad de esperar contra toda esperanza es una característica del cristiano. Abraham se esforzó en fe y creyó «contra toda esperanza» que Dios le devolvería a Isaac cuando lo sacrificó en el monte Moriah (Heb. 11:17-19).
Se enfría el amor. Se cansa el ánimo. Perder la esperanza de la venida de Cristo es perder una gran motivación para caminar por fe. Por eso es tan importante el consejo de nuestro texto de hoy. La paciencia es necesaria. Y la perseverancia también.
Renueva tu esperanza hoy. Toma la decisión de revisar tus creencias cristianas. ¿De verdad crees que el Señor vendrá como lo prometió? Si es así, espéralo con paciencia, porque «el que ha de venir vendrá y no tardará». Dios te bendiga; Abril, 14 2009¡Cristo ya viene… ya viene por ti!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Estamos orando por ti.  

Verifica tu actitud

Un profesor de música con una voz bien entrenada era quien generalmente cantaba las principales partes para solista masculino en el coro de una gran iglesia. Algunas veces un joven llamado Beto, quien carecía de formación musical, cantaba unos cuantos solos más cortos. Cuando la directora del coro comenzó las preparaciones para la cantata navideña, tuvo la idea de que la voz y el estilo de Beto eran la elección natural para el principal papel de solista. Sin embargo, no sabía cómo decírselo a Beto sin ofender al otro solista, quien era un hombre mayor.

Su angustia fue innecesaria. El profesor pensaba lo mismo que ella, y le dijo que Beto debía cantar como solista. Él siguió cantando fielmente en el coro y fue una fuente de mucho aliento para Beto.

Las personas que pueden poner a un lado sus ambiciones egoístas y buscan de todo corazón el bien de los demás tienen una actitud que agrada a Dios. ¿Recuerdas cómo reaccionó Juan el Bautista cuando las multitudes le dejaron y comenzaron a seguir a Jesús? Él dijo: «Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe» (Juan 3:30).

¿Qué tienen en común Juan el Bautista y el profesor de música? Pudieron poner a un lado sus «ambiciones egoístas». Estuvieron felices de ver a los demás elevarse por encima de ellos cuando era para un bien común. ¿Se puede decir lo mismo acerca de nosotros?

Dios se acuerda

Dios se acuerda
Hay un festival chino llamado Qing Ming, el cual es un tiempo de duelo por los parientes fallecidos. Durante este festival siempre se arreglan las tumbas y se dan caminatas con los seres queridos por el campo. La leyenda dice que el Qing Ming comenzó cuando el comportamiento grosero e insensato de un joven tuvo como resultado la muerte de su madre. Así que él decidió que de allí en adelante visitaría la tumba de su madre cada año para recordar lo que ella había hecho por él. Es triste pensar que él no se acordó de su madre hasta que ésta murió.

¡Cuán diferente es la manera en que Dios nos trata! En Génesis, leemos cómo el diluvio destruyó el mundo. Sólo sobrevivieron aquellos que estaban con Noé en el arca. Pero Dios se acordó de ellos (8:1) y envío un viento para secar las aguas y para que ellos pudieran dejar el arca.

Dios también se acordó de Ana cuando pedía un hijo (1 Samuel 1:19). Él le concedió a Samuel.

Jesús se acordó del ladrón moribundo quien dijo: «Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino». A lo que Jesús respondió. «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23:42-43).

Dios se acuerda de nosotros dondequiera que estemos. Nuestras preocupaciones son Suyas. Nuestro dolor es Suyo. Encomiéndale a Él tus desafíos y tus dificultades. Él es el Dios que todo lo ve y que se acuerda de nosotros como una madre se acuerda de sus hijos y espera satisfacer nuestras necesidades.

Borbotea en mi alma

Hace décadas, visité un centro ministerial en el África Occidental y vi a una niñita trepar a un camión que tenía un sistema de altavoces para dirigirse al público. Sonriendo, comenzó a cantar por el micrófono:

¡Borbotea, borbotea,borbotea en mi alma;canto y río pues Jesús me restauró. Pues Jesús entró en mi vida, y limpió mi corazón de pecado, borbotea, borbotea, borbotea,borbotea, borbotea en mi alma!

Sólo la escuché cantar esa canción una vez. Pero el gozo en su voz era tan evidente y poderoso que hasta hoy recuerdo la letra y la tonada.

El paralelo en la canción entre el agua y el refrigerio espiritual es bíblico. Durante la Fiesta de los Tabernáculos, un sacerdote levita vertía agua como símbolo de que Dios proveyó de agua a Israel en el desierto. Durante esa fiesta, «Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva» (Juan 7:37-38). Jesús estaba hablando acerca de la promesa del Espíritu Santo para aquellos que creyeran en Él (v. 39). El agua que sacia la sed es una ilustración de la satisfacción espiritual que sólo Él puede proveer.

Tal vez has perdido ese gozo que experimentaste por primera vez en el momento de tu salvación. Confiesa todo pecado conocido en este momento (1 Juan 1:9). Se llenó del Espíritu Santo de Dios (Efesios 5:18) y deja que Él te provea de eso que «borbotea en tu alma».

BIENAVENTURADO QUIEN TRATA BIEN A SUS HERMANOS

Bienaventurado quien trata bien a sus hermanos

Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. Mateo24: 46

Las experiencias que vivieron algunas iglesias adventistas a medida que se acercaba al año 2000 no fueron agradables. Algunos miembros creyeron que Jesús vendría al final de ese año. Según ellos, “estar listos” significaba conocer muy bien las señales del tiempo del fin, estudiar las profecías y fijar la fecha de su regreso. Conocí algunos que vendieron sus propiedades y se fueron a vivir a las montañas. Otros abandonaron sus estudios universitarios. Un joven canceló su boda. Otros se dedicaron con fanática determinación a atacar a quienes no pensaban como ellos.
Ser adventista significa mucho más que conocer las señales de los tiempos. Significa velar. En otras palabras, significa vivir de cierta manera porque se cree que Jesús vendrá muy pronto. El propósito del sermón de Mateo 24 no es satisfacer nuestra curiosidad acerca del fin, sino recordarnos que necesitamos velar. Jesús no nos dejó en tinieblas en cuanto al significado de sus palabras. Explicó con claridad lo que significa velar y estar listo. Habló del siervo fiel y prudente que sirve la comida a tiempo. Habló también del siervo malo que cree que su Señor no regresará pronto y que, por lo tanto, comienza a golpear a sus consiervos, y a comer y a beber con los borrachos.
¿Cuál es el problema del siervo malo? Se dijo a sí mismo: ¿Quién sabe cuándo regresará mi Señor? Y, como creía que faltaba mucho, comenzó a tratar a sus compañeros con dureza y a golpearlos. Esto ilustra lo que significa perder la conciencia del tiempo del fin. Es fácil comenzar a decir: «Falta mucho para que venga mi Señor. Por lo tanto, puedo vivir como me plazca».
Velar es hacer lo contrario de lo que hizo el siervo malo. Tiene que ver con la manera como tratamos a nuestros hermanos. Velar significa que si creemos que Jesús regresará pronto, se reflejará en la manera en que tratamos a las personas, en la manera como nos comportamos.
Estar listo para encontrarse con Jesús significa tratar a la esposa como Cristo trata a la iglesia; exhortarnos unos a otros en amor, por cuanto el día está cerca; no hablar ásperamente a los hijos; tratar a nuestros empleados con cortesía y bondad; hablar como hijos de Dios en nuestras juntas y congresos; orar con gozo por los que nos ofenden e incomodan; amar a nuestros hermanos como Cristo nos ama a nosotros. ¿Estás velando? ¿Estás listo?

¿Cuándo o cómo?

Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Mateo 24: 42

Cuanto tenía siete años, viajaba con mi madre y otros hermanos para celebrar el culto de sábado en una iglesia rural. A veces yo lanzaba piedras a los árboles cargados de fruto que se encontraban al lado del camino. Un día mi madre dijo: «Ese niño será un pastor cuando crezca». Inmediatamente, un anciano replicó: «Eso no sucederá, Jesús vendrá muy pronto».
He servido más de cuarenta años como pastor y Jesús no ha regresado. Nació mi primera hija, terminó sus estudios universitarios y se casó. Ella y su esposo sirven como misioneros, y Jesús no ha regresado. Nació mi segundo hijo, quien sirve como pastor, y Jesús todavía no ha llegado. La aparente demora ha chasqueado a muchos cristianos. Ya no se escuchan muchos sermones en estos días acerca de la bienaventurada esperanza. Ya no entusiasma el mensaje «Jesús viene pronto, ¡prepárate!»
Muchos ya no quieren escuchar sermones o leer libros acerca del fin. Están cansados de la interminable espera del fin del tiempo. Otros se dedican a buscar culpables por la demora. Señalan con el dedo a los jóvenes y su conducta, o a los teólogos liberales, o a la falta de fidelidad en la observancia del sábado.
Jesús volverá. Él lo prometió. Sus promesas son fieles y verdaderas. Nos ama tanto que jamás nos fallará. Está ansioso de tenernos con él en su hogar. No hay duda, volverá. Jamás debemos renunciar a nuestra creencia más preciosa.
La Biblia está repleta de evidencias de la certeza de la segunda venida de Cristo. Si seguimos las indicaciones que dejó nuestro Señor con respecto a su segunda venida, siempre nos mantendremos animados y llenos de gozo, porque, ciertamente, él volverá.
Cuando los discípulos le preguntaron: «¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida y del fin del mundo?», Jesús respondió: «Estén listos, porque ustedes no saben el día y la hora cuando habrá de venir el Señor». Jesús enseñó que «¿Cuándo?» es una pregunta equivocada. La pregunta correcta basada en el consejo de Jesús, es «¿Cómo?» ¿Cómo debemos vivir para estar preparados para su segunda venida? ¿Cómo debemos prepararnos para encontrarnos con él?
Las señales no hablan realmente del tiempo o de cuánto falta para que venga. Lo que nos enseñan es cómo debemos vivir, cómo estar preparados para su regreso. Jesús subrayó la necesidad de estar preparados. «Vigilen, estén listos» fue su mensaje. ¿Estás listo para encontrarse con Jesús en su segunda venida? Abril, 10 2009¡Jehová, va a cambiar tu historia hoy aqui!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Oramos  por ti

HACER LO QUE EL PIDIO

Hacer lo que él pidió

¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Mateo 24: 45

Supongamos que estuviéramos seguros de que Jesús vendría dentro de una semana. ¿Qué harías? ¿Cómo utilizarías esa semana? ¿Qué cosas evitarías? La forma como respondas a esas preguntas indicará cómo entiendes lo que Jesús quiso decir con la palabra “velad”.
En Mateo 24: 3 leemos que los discípulos preguntaron a Jesús: «¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?» (NVI). Es comprensible y natural que los discípulos preguntaran acerca del tiempo, del cuándo. Pero Jesús estaba más interesado en responder a las preguntas: ¿Quién? y ¿Cómo?
¿Cómo mostramos que estamos preparados para su regreso? ¿Qué significa mantenerse velando? Para algunos, velar significa estar pendiente y estudiar cuidadosamente los acontecimientos del tiempo del fin. Para otros, velar significa confesión. Velar adecuadamente significa hacer confesión de nuestros pecados. Significa tener al día nuestras cuentas con el Señor. Otros piensan que la palabra velar significa perfección. Hay que llegar a ser perfectos, sin pecado. Según este grupo de personas, solo cuando una mayoría de adventistas reproduzca el carácter de Cristo en sus vidas vendrá él por segunda vez.
En la parábola del siervo fiel y prudente, registrada en Mat. 24: 45-51, el Señor salió de viaje. Al salir, dejó a su siervo en una posición de confianza. El punto relevante en la historia es que el Señor regresará. No dice cuándo ni cómo. Sencillamente dice que regresará. La otra implicación es que la conducta del siervo durante el tiempo de ausencia de su Señor determinará si está listo para encontrarse con él en el momento de su regreso.
¿Qué hacemos mientras esperamos el regreso de Jesús? ¿Hacemos con fidelidad lo que nos pide que hagamos? ¿Cuan fieles somos en el cumplimiento de la tarea que nos ha ordenado que hagamos? ¿Preparamos y servimos el alimento espiritual a su debido tiempo?
Como maestros, como padres, como empleados, ¿estamos cumpliendo la tarea que nuestro Señor nos encomendó? Velar significa hacer lo que el Señor ordenó, con fidelidad. Velar significa preocuparnos por la tarea que se nos asignó. Jesús está interesado en una persona fiel en el cumplimiento de sus deberes por amor a él.
Que esta sea tu oración: «Señor, seré constante en mi obediencia, aunque no sepa cuando vendrás». Llamar a Dios mentiroso

Jesús le dijo: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú; “Muéstranos el Padre”?» Juan 14: 9

La pregunta que Jesús le hizo a Felipe bien podría hacérnosla a nosotros también: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?» Felipe no tenía excusa para no conocer a su Maestro. Había vivido con él tres años y medio. Jesús reprendió a Felipe por dos cosas:
Primero, por no haber mejorado su relación con él durante los tres años y medio que habían pasado juntos. Debería haber alcanzado un profundo conocimiento de Jesús. Sin embargo, por su propia confesión, no lo conocía. Dios desea que lo conozcamos en una relación íntima y personal. Él se ha revelado y ha proporcionado una manera de conocerlo a través del sacrificio de su Hijo, Jesucristo. Cuando Felipe y sus compañeros vivieron con Jesús durante tres años y medio, vivieron con el Padre, porque Jesús y el Padre, son uno. Desde el primer día que Felipe conoció a Jesús dijo que lo reconocía como el Mesías (Juan 1: 45). Sin embargo, al final, dijo que no conocía al Padre.
Muchos que tienen un buen conocimiento de las Escrituras y de las cosas divinas, pero que no obtienen el conocimiento esencial que se espera de ellos, no conocen a Dios por experiencia. No conocen lo que se espera que conozcan de él. Recordemos que cuanto más tiempo hace desde que conocemos a Jesús, más se espera que los conozcamos en una escala más profunda. Cristo espera que nuestra experiencia con él esté en proporción con los privilegios que nos ha dado.
En segundo lugar, Jesús reprende a Felipe porque todos los que han visto a Jesús por la fe han visto al Padre en él, aunque de repente no sean conscientes de haberlo visto. A la luz de la doctrina de Cristo, vieron a Dios como el Padre de las luces; en los milagros vieron al Padre como el Dios de poder. La santidad de Dios brilló en la inmaculada pureza de la vida de Cristo, y su gracia en todos los actos de gracia realizados por el Salvador.
El verdadero problema es que estamos acostumbrados a vivir con un Dios “de lejos”, como se dice habitualmente. El Dios que sana al enfermo y restaura la vida de sus criaturas nos hace una invitación importante hoy. Nos invita a experimentarlo personalmente. Nos invita a hacer una realidad de su presencia en nuestra vida, a conocerlo de verdad. Creamos esta promesa hoy, pues, de lo contrario, hacemos a Dios mentiroso.
Dios te bendiga,Abril, 7 2009¡Jehová, va a cambiar tu historia hoy aqui!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Oramos  por ti

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