El hombre propone y Dios…
Lo tenía todo planeado a la perfección. Se casaría con su amada labradora, que por cierto era bastante robusta, y la criatura que tendrían moriría poco después de nacer. Ante eso su mujer no tendría más remedio que meterse a nodriza, y él, porro y haragán que era, se daría la gran vida.
Pero sucedió todo lo contrario: se casó, tuvo gemelos, y su pobre esposa falleció de sobreparto. Ante eso le tocó trabajar más que nunca, hasta la fatiga, para tener con qué alimentar a los gemelos, pues ellos comían como elefantes. De ahí la célebre frase: “salirle a uno las cuentas del cardador”, pues el cardador de aquel cuento era el respetado autor Tomás de Kempis quien, en su conocida obra titulada “Imitación de Cristo”, puso en circulación la sentencia, que se convirtió en refrán: «El hombre propone y Dios dispone.»
1) Es importante resaltar que Tomás de Kempis no hizo más que poner en circulación la sentencia, pues lo cierto es que tiene otro autor. Aparece en el libro de los Proverbios como uno de los proverbios del sabio Salomón, traducido textualmente en la Nueva Versión Internacional de la Biblia así como reza el refrán: «El hombre propone y Dios dispone.»
2) Más adelante Salomón lo recalca con el siguiente proverbio: «El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor.»
3) No hay duda de que a menudo en la vida las cosas nos salen al revés o muy diferentes de como las planeamos. Siendo así, ¿por qué será que tenemos la tendencia a proceder, al igual que Kempis, como si pensáramos que el futuro está en nuestras manos? Parece que es precisamente esa preocupación la que motiva al apóstol Santiago a llamarles la atención a los que hacen alarde sobre el mañana. Les encara su presunción, sin rodeos, en los siguientes términos: «Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: “Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos
dinero.” ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida?
Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” Pero ahora se jactan en sus fanfarronerías. Toda esta jactancia es mala.»
4) Más vale que sigamos ese consejo, de modo que cuando hagamos planes, digamos de corazón y no de labios nada más: «Si Dios quiere.» Así, en vez de salirnos las cuentas del cardador, se hará realidad en nuestra vida un proverbio más que nos deja Salomón: Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán.
por Carlos Rey


de rodillas.
para hacerlos realidad. Simplemente ponte a ejecutarlos sin vacilar.
compañera – “…platico mucho con mi mamá. Cada véz que estoy triste, voy con ella; cuando me siento sola, cuando tengo un problema y necesito fortaleza, acudo a ella y me siento mejor.”-”Caramba …” se apenó la otra “… Eres mejor que yo.”-”No lo creas, soy igual que tu“, respondió la amiga con tristeza, “…visito a mi mamá en el cementerio.” “Murió hace tiempo, pero mientras estuvo conmigo, tampoco yo iba a platicar con ella y pensaba lo mismo que tu. No sabes cuanta falta me hace su presencia, cuanto la echo de menos y cuanto la busco ahora que ha partido.
Guillermo, este invitó a Marcos a entrar. Tomando refrescos y mirando televisión, pasaron una tarde placentera, riéndose un poco y charlando. Entonces, Marcos se fue para su casa. Estos dos seguían viéndose en la escuela, almorzando juntos. Ambos se graduaron de la escuela intermedia, y terminaron yendo a la misma escuela superior, donde, a través del tiempo, conversaban y se veian de vez en cuando.
protestante francés. Vino de pronto una viuda cristiana diciéndole que debía escapar inmediatamente hacia un nuevo lugar. La muchacha judía le replicó:- No vale la pena, me encontrarán de todas maneras. Están muy cerca de mí. – Sí, encontrarán a alguién aquí, pero ve con esta gente a un lugar seguro. Yo tomaré tu documentación -le dijo la viuda.La mujer judía entendió el plan: la GESTAPO pensaría que ella era una prófuga judía.-¿Por qué haces esto?- Es lo menos que puedo hacer. Cristo ya ha hecho esto y más por mí -respondió la viuda. Efectivamente, la viuda fue apresada en lugar de la muchacha judía y en el transcurso de seis meses murió en un campo de concentración.
Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo.El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto.
pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia… Agua fresca, cristalina. Llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase:”Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente”.