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A QUE DISTANCIA CAMINAS DE JESUS?

¿A qué distancia caminas de Jesús?

Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos.
Lucas 22: 54

Pedro empezó mal por seguir a Jesús de lejos. A Jesús siempre debemos seguirlo de cerca. Lejos de Jesús las cosas no marcharán bien. Más bien, irán de mal en peor. Pedro se distanció de Jesús y se acercó a los enemigos de su Maestro. «Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos» (Lúe. 22: 55). Con esta actitud Pedro dio un paso hacia la negación de su Maestro. Más cerca de Jesús, más lejos de los enemigos; más lejos de Jesús, más cerca de los enemigos. Esta es la gran lección que aprendemos de la triste decisión de Pedro.
Alejarse de la comunión y el compañerismo con el Señor es el fundamento de todo retroceso espiritual. Lo seguía, pero de lejos. Su corazón estaba repartido: la mitad con el Maestro, y la otra mitad con el mundo. ¿A qué distancia sigues tú a Jesús? Muchas personas, como Pedro; van a la iglesia. Sí, están allí; pero siguen al Señor a la distancia. Estos son los que casi siempre ocupan el último banco, y suelen ser los primeros en salir. Durante las reuniones los domingos, los miércoles y los sábados, no cantan. Cuando pasa el platillo de las ofrendas, mantienen sus manos dentro de los bolsillos. No desean comprometerse con ninguno de los programas de la iglesia. No comparten su fe; no dan estudios bíblicos. Su corazón está dividido. Solo dan lo mínimo al Señor.
Es triste cuando el cristiano llega a ese punto. Pierde todo lo que la iglesia podría ser para él y lo que él podría ser para la iglesia. Sigue a Jesús; pero lo hace de lejos.
Al igual que mi esposa, quizá tú también disfrutes del fascinante programa televisivo Mundo animal. Si es así, seguramente también habrás observado que, del grupo de cebras, la que perece en las garras de la leona es la que se aleja del grupo. Cuando se aleja es vulnerable. Se vuelve una presa fácil.
Solamente junto a Jesús somos fuertes, vencedores y triunfadores. Que hoy vuelva a ser nuestra la experiencia expresada en el himno:

Ando con Cristo, somos amigos, y mantenemos fiel comunión; ya de su lado nunca me aparto; ¡cuánto me alienta su comprensión!

Ando con Cristo, somos amigos, todas mis cuitas las llevo a él. Ando con Cristo, marcho a su lado, oigo la suave voz de Emanuel.
 Que Dios te bendiga,

 Julio  21 2009

¡Jehová, va a cambiar, tu historia hoy aqui!

Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com 

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