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HAS TU TRABAJO COMO PARA EL SENOR

Has tu trabajo como para el SeñorTodo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría. Eclesiastés 9:10Aquí Salomón nos comunica el secreto para cumplir bien el propósito de la existencia, el secreto de cómo hacer bien las cosas. Fíjate en la progresión .que hay en este versículo: actividad, planificación y sabiduría. Sabiduría es la habilidad para ver con comprensión. Planificación es la habilidad para organizar. Actividad es la habilidad para iniciar, perseverar y alcanzar objetivos. Las personas han sido creadas por Dios para imaginar, para planear y hacer cosas. Dios creó a Adán para que gozara de la vida y cultivara el jardín del Edén. Le dio trabajo para que lo desarrollase. Salomón dice que el trabajo es una de las actividades más benditas de las que podemos disfrutar.
El apóstol Pablo resalta lo expresado por Salomón de la siguiente manera: «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres» (Col. 3: 23). Independientemente del lugar donde trabajes, de la clase de trabajo que realices, la cantidad de salario que recibas o para quién trabajes, piensa que Dios te ha asignado el empleo que tienes. Por lo tanto, no prestes una atención desmedida a los hombres. Préstasela toda a Dios. Él ve no solo la forma en que empleas el tiempo, sino la actitud con la que trabajas, que es más importante.
No hay persona más despreciable que la que trabaja solo cuando el amo, el patrón, el mayordomo o el supervisor la ve. El cristiano trabaja como sí Dios estuviera vigilando su tiempo. Por eso el cristiano se siente comprometido a trabajar con todas sus fuerzas, a ser leal en el uso del tiempo, pues se siente responsable ante Dios y no ante los hombres. A una persona que trabaja así, la empresa, la escuela, la oficina o el taller la reclaman. Será bienvenida en cualquier parte la persona que trabaja «como para el Señor y no para los hombres».
De paso, ¿sabes cuál es el secreto divino del éxito? ¿Sabes cuál es el secreto de los ascensos? ¿Sabes cómo llegar a ser lo que quieres ser? Haz todo lo que se te encomiende «con todas sus fuerzas», «como para el Señor y no para los hombres». Sí así lo haces, serás como el hombre justo del Salmo 1: 3: «Todo lo que hace prosperará». Serás como José: «Todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano» (Gen. 39: 3).
Pregúntate hoy: «¿Cómo podría yo ser el mejor empleado, para la gloria de Dios?» Ya sabes el secreto.La importancia de las cosas pequeñasY cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. Mateo 10:42Para grandes predicadores como Moody, Spurgeon o Billy Graham, su ministerio consistió en predicar el evangelio a las grandes multitudes que se reunían para escuchar su presentación de la Palabra de Dios. Sin embargo, gran parte de la obra de Dios ha sido hecho en otros ámbitos. Fíjate en las palabras de Jesús en nuestro texto de hoy: «Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa».
Un día, mientras un agricultor inglés apellidado Fleming trataba de ganarse la vida para su familia, escuchó a alguien pidiendo ayuda desde un pantano cercano. Inmediatamente, soltó sus herramientas y corrió hacia el lugar. Allí, enterrado hasta la cintura en el lodo, había un niño aterrorizado, que luchaba por librarse. Fleming salvó al niño de lo que pudo ser una muerte lenta y terrible. Al día siguiente, un carruaje muy pomposo llegó hasta los predios del agricultor. Un noble, elegantemente vestido, se bajó del coche y se presentó a sí mismo como el padre del niño al que Fleming había salvado.
—Yo quiero recompensarlo —dijo el noble británico—. Usted salvó la vida de mi hijo.
—No, yo no puedo aceptar una recompensa por lo que hice —respondió el agricultor, rechazando la oferta.
En ese momento, el hijo del agricultor salió a la puerta de la casa de la familia.
—¿Es ese su hijo? —preguntó el noble.
—Sí—repuso el agricultor lleno de orgullo.
—Le voy a proponer un trato. Déjame llevarme a tu hijo y ofrecerle una buena educación. Si se parece a su padre, crecerá hasta convertirse en un hombre del cual usted se sentirá muy orgulloso—. El agricultor aceptó.
Con el paso del tiempo, el hijo de Fleming, el agricultor, se graduó en la Escuela de Medicina de St. Mary’s Hospital, en Londres, y se convirtió en un personaje de fama mundial: Sir Alexander Fleming, descubridor de la penicilina.
Algunos años después, el hijo del noble inglés, cayó enfermo de pulmonía. ¿Sabes qué lo salvó? La penicilina. El noble inglés se llamaba Randolph Churchill. Su hijo, Sir Winston Churchill.
Cumple hoy los pequeños deberes de hijo, padre o madre, amigo y ciudadano. Haz de hoy el festival de las cosas pequeñas; así sembrará grandes cosas para el futuro ahora y en la eternidad.Que Dios te bendiga,Agosto, 12 2009¡Jehová, va a cambiar, tu historia hoy aquí!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Oramos  por ti 



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  1. sergio duran de la o

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