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MORIR CADA DIA?

¿Morir cada día?Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero. 1 Corintios 15:31En los tiempos del apóstol Pablo era peligroso ser cristiano. En nuestro texto de hoy dice que vivía en continuo peligro de muerte. En aquella época de gobierno fue un emperador corrupto y caprichoso, una multitud podía levantarse en cualquier momento y acabar con el apóstol. De hecho, aunque el desenlace no fue fatal, eso le ocurrió muchas veces. Cada día exponía su vida por causa del evangelio, cosa que despertaba la ira de los judíos, de los paganos y del mismísimo Satanás. Era peligroso en todos sentidos.
Según el argumento que el apóstol viene exponiendo con respecto a la esperanza cristiana basada en la resurrección de Cristo, afirma ahora que sería necio correr tantos riesgos si no tuviera la firme esperanza de la resurrección. Como tenía esa firme esperanza, vivía cada día como muriendo; pero no de temor o por vivir en ascuas, sino con gozo santo y glorificado. Jesús dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo». ¿Cómo? A menudo interpretamos mal este versículo. Creemos que se aplica a dejar algún mal hábito, práctica o costumbre. A veces uno piensa que tomar la cruz es dejar de hacer algo que realmente nos gusta. He escuchado otros que pensaban de la misma manera: «Mi cruz ha sido dejar el baile. Ya no puedo seguir bailando. Me gustaría hacerlo, pero esta es mi cruz». Pero Jesús no se refería a eso. No. La cruz es la negación del yo. «Es la entrega de nosotros mismos: darle a Dios todo lo que somos. Por eso, cuando no entendemos bien lo que es la entrega, a menudo la soslayamos o la sustituimos por otra falsa. Si soy lo suficientemente grande y fuerte, y tengo suficiente personalidad y fuerza de voluntad para hacer esto o aquello, puedo engañarme a mí mismo al pensar que me estoy entregando a Dios. Si creo que puedo vencer mi tendencia a fumar, por ejemplo, y dejo de fumar por mí propia cuenta, prescindiendo del poder de Dios, habré creado una atmósfera en la cual voy a encontrar mi propia condenación. ¿Es esto posible? La realidad es que separado de Jesús puedo dejar de fumar, de beber, o de bailar solamente en forma externa, íntimamente seguiré en la misma condición. La cruz no consiste en dejar de hacer algo que nos gustaría hacer. Consiste en negarnos a nosotros mismos».
Toma hoy tu cruz, es decir, deja de luchar por ser bueno. Logra morir hoy dejando que Cristo viva en ti su propia vida.Donde hay fe hay abundanciaPero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.  Juan 6:6Era poco más de mediodía. Los rayos del sol caían a plomo sobre aquella región, cerca del mar de Galilea. Una enorme multitud se había congregado en la falda de la montaña. En la cima se encontraban Jesús y sus discípulos.
Habían escuchado al Maestro y visto sus milagros y, sin embargo, querían escuchar más. Pero habían llegado desde muy temprano. No habían desayunado ni almorzado. Tenían calor, sed y hambre. Seguramente había entre la multitud madres que trataban en vano de calmar a sus pequeños, que reclamaban un bocado de pan.
Jesús, preocupado por aquella situación, llamó a Felipe y le preguntó: «¿De dónde compraremos pan para que coman estos?» Felipe respondió que ni con el salario de un año, si lo tuvieran disponible, podrían comprar suficiente pan para que cada uno probara un bocado. Entonces Andrés, ante la sorpresa de Felipe, dijo que había visto a un muchacho que tenía cinco panes y dos peces. «Es suficiente», dijo Jesús. Los discípulos organizaron a la multitud y Jesús multiplicó, milagrosamente, la pequeña merienda del muchacho. El milagro fue tan grande que aquellos cinco panecillos y los dos pececillos alcanzaron para que todos comieran hasta saciarse, y sobró tanto que llenaron doce cestas con los restos.
Hay momentos en nuestra vida cuando, como los discípulos en aquella ocasión, nos sentimos abrumados por la magnitud de los retos que debemos enfrentar. Muchas veces nos sentimos tentados a rendirnos ante los problemas que surgen en nuestro trabajo o en nuestra familia. En tales circunstancias debemos recordar que contamos siempre con Jesús, quien es capaz de reprender a los vientos y a los mares; y de multiplicar los panes y los peces.
Él es el Señor de lo sobrenatural. Con su palabra echa fuera espíritus malignos. Él es el Señor de la providencia. El ordena las cosas en nuestra vida para que se cumpla su voluntad. De él surge la vida y él domina la muerte. Si tenemos fe en Jesús, ningún problema nos abrumará, y ningún obstáculo será insuperable.
«no hemos de renunciar a la lucha, desalentados, sino que en toda emergencia hemos de procurar la ayuda de aquel que tiene recursos infinitos a su disposición». Jesús sabe siempre lo que debe hacerse. En momentos de necesidad, confiemos en Dios, porque donde hay fe, hay abundancia.Que Dios te bendiga, Julio 29 2009¡Cristo viene pronto!Si tienes un pedido de oración envíalo a cieloestrellaazul@hotmail.com Oramos  por ti



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